Telefónica y BBVA serán las compañías españolas más afectada por el desplome
Miguel Jiménez Madrid 25 MAR 2014 – /Tomado de Elpais.com
El valor del bolívar venezolano
se desploma. Lo que era una realidad en la calle, donde funciona un
mercado paralelo muy lejos del tipo de cambio oficial, ha pasado a
plasmarse también en las operaciones del Banco Central de Venezuela. La
primera subasta del nuevo Sistema Cambiario Alternativo de Divisas
(SICAD II) fijó este lunes un tipo de cambio promedio de 51,8604
bolívares fuertes por dólar.
Ese cambio supone una depreciación del 88%
con respecto al tipo de cambio oficial, que continúa artificialmente
fijado en 6,3 bolívares por dólar, y del 78% si se toman como referencia
los 11,36 bolívares de la adjudicación del Sistema Complementario de
Administración de Divisas (SICAD) realizada el pasado 15 de enero, que
ya suponía una depreciación del 44%.
El nuevo sistema cambiario, al
que se pueden comprar dólares con menores restricciones, es un primer
paso hacia el reconocimiento de que la divisa venezolana ha perdido
prácticamente todo su valor desde la llegada de Nicolás Maduro al poder.
Con su predecesor Chávez aún vivo, Maduro asumió los poderes económicos
y aprobó una devaluación del 32% hace un año, desde 4,3 hasta 6,3
bolívares por dólar. Después empezó una carrera de devaluaciones
encubiertas poco transparentes a través del SICAD, y ahora se empieza a
reconocer la evidencia con el SICAD II.
El líder opositor venezolano
Henrique Capriles calificó ayer de “megadevaluación” en su cuenta de
Twitter el resultado de la primera sesión del Sicad II. El líder
opositor se refirió a esta primera jornada del Sicad II como “el lunes
negro de Nicolás”, al estimar que con la nueva tasa de cambio Venezuela
pasará a tener “el salario mínimo más bajo” de América Latina después de
Cuba. Por error, sin embargo, Capriles cifró la devaluación en el 400%,
que es lo que se revaloriza el dólar frente al bolívar al pasar de
11,36 a 51,86, cuando lo correcto es el 78% que es la pérdida de valor
de la moneda venezolana desde la última referencia.
Impacto en las empresas españolas
La devaluación es una muy mala
noticia para algunas de las empresas españolas con intereses en
Venezuela. Confirma los peores temores recientemente expresados por
Telefónica, que acumula un impacto de 4.600 millones en sus cuentas en
los últimos años como consecuencia de las sucesivas devaluaciones del
bolívar, de los que aún tiene pendientes de contabilizar 1.800 millones
de la anterior devaluación encubierta, la de enero.
Telefónica aún no ha publicado
estimaciones del impacto que le supondría aplicar el nuevo tipo de
cambio, pero tomando como referencia los cálculos más recientes
(referidos a la devaluación encubierta de enero), la nueva depreciación
puede suponer un impacto en su patrimonio cercano a los 1.500 millones
de euros, de los que 1.000 millones serían en activos financieros netos
denominados en bolívares fuertes.
Telefónica no será la única
empresa española que sufra la devaluación venezolana. Las siguientes
entidades con más intereses en Venezuela que pueden verse afectadas son
BBVA y Mapfre. En 2013, Venezuela fue el segundo mercado latinoamericano
para la aseguradora tanto por volumen de primas (963,3 millones) como
por resultados (64,7 millones), según las cuentas recientemente
presentadas. Mapfre tiene una cuota de mercado del 6,9% en el país. En
cuanto al BBVA, controla el 55% de Banco Provincial, cuyo valor neto en
libros es de 493 millones. La filial venezolanda del BBVA tiene un
patrimonio de 1.566 millones y tuvo un resultado de 645 millones a
cierre de 2013. La devaluación, por tanto, cupondrá un impacto de varios
cientos de millones tanto para Mapfre como para el BBVA.
Repsol también desarrolla
fuertes inversiones en el país y tiene operaciones de exploración y
producción, pero como la moneda operativa de los ingresos del negocio
del petróleo es el dólar y los gastos son en moneda local, el impacto es
poco relevante.
Otras compañías españolas están presentes en el mercado venezolano, pero con inversiones y operaciones de menor importancia.