A continuación le presentamos una seleción de citas escritas por
el Apóstol San Pablo en sus diferentes cartas que aparecen en el Nuevo
testamento.
I Corintios 12, 4-7
4 Hay diversidad de carismas, pero el Espíritu es el mismo; 5
diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo; 6 diversidad de
operaciones, pero es el mismo Dios que obra en todos. 7 A cada cual se
le otorga la manifestación del Espíritu para provecho común».
I Corintios 12, 13
13 «Porque en un solo Espíritu hemos sido todos bautizados, para no
formar más que un cuerpo, judíos y griegos, esclavos y libres. Y todos
hemos bebido de un solo Espíritu».
I Corintios 15, 26
26 «El último enemigo en ser destruido será la Muerte».
II Corintios 4, 11
11 «Pues, aunque vivimos, nos vemos continuamente entregados a la
muerte por causa de Jesús, a fin de que también la vida de Jesús se
manifieste en nuestra carne mortal».
II Corintios 5, 20
20 «Somos, pues, embajadores de Cristo, como si Dios exhortara por
medio de nosotros. En nombre de Cristo os suplicamos: ¡reconciliaos con
Dios!».
II Corintios 9, 6
6 «Mirad: el que siembra con mezquindad, cosechará también con
mezquindad; el que siembra en abundancia, cosechará también en
abundancia».
II Corintios 11, 30
30 «Si hay que gloriarse, en mi flaqueza me gloriaré».
II Corintios 12, 10
10 «Por eso me complazco en mis flaquezas, en las injurias, en las
necesidades, en las persecuciones y las angustias sufridas por Cristo;
pues, cuando estoy débil, entonces es cuando soy fuerte».
Colosenses 1, 18
18 «El es también la Cabeza del Cuerpo, de la Iglesia: El es el
Principio, el Primogénito de entre los muertos, para que sea él el
primero en todo».
Colosenses 2, 12
12 «Sepultados con él en el bautismo, con él también habéis
resucitado por la fe en la acción de Dios, que resucitó de entre los
muertos».
Colosenses 3, 2
2 «Aspirad a las cosas de arriba, no a las de la tierra».
Colosenses 3, 9-10
9 «No os mintáis unos a otros. Despojaos del hombre viejo con sus
obras, 10 y revestíos del hombre nuevo, que se va renovando hasta
alcanzar un conocimiento perfecto, según la imagen de su Creador».
Colosenses 3, 14
14 «Y por encima de todo esto, revestíos del amor, que es el vínculo de la perfección».
Efesios 2, 19
19 «Así pues, ya no sois extraños ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y familiares de Dios».
Efesios 5, 8
8 «Porque en otro tiempo fuisteis tinieblas; mas ahora sois luz en el Señor. Vivid como hijos de la luz».
Filipenses 2, 5
5 «Tened entre vosotros los mismos sentimientos que Cristo».
Gálatas 2, 19
19 «En efecto, yo por la ley he muerto a la ley, a fin de vivir para Dios: con Cristo estoy crucificado».
Gálatas 2, 20
20 «Y no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí; la vida que
vivo al presente en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios que me
amó y se entregó a sí mismo por mí».
Gálatas 4, 6
6 «La prueba de que sois hijos es que Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: ¡Abbá, Padre!».
Gálatas 5, 1
1 «Para ser libres nos libertó Cristo. Manteneos, pues, firmes y no
os dejéis oprimir nuevamente bajo el yugo de la esclavitud».
Gálatas 6, 14
14 «En cuanto a mí ¡Dios me libre gloriarme si nos es en la cruz de
nuestro Señor Jesucristo, por la cual el mundo es para mí un crucificado
y yo un crucificado para el mundo!».
Romanos 5, 3-5
3 «Más aún; nos gloriamos hasta en las tribulaciones, sabiendo que la
tribulación engendra la paciencia; 4 la paciencia, virtud probada; la
virtud probada, esperanza, 5 y la esperanza no falla, porque el amor de
Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que
nos ha sido dado».
Romanos 8, 12
12 «Así que, hermanos míos, no somos deudores de la carne para vivir
según la carne, 13 pues, si vivís según la carne, moriréis. Pero si con
el Espíritu hacéis morir las obras del cuerpo, viviréis».
I Tesalonicenses 4, 7
7 «Pues no nos llamó Dios a la impureza, sino a la santidad».
II Timoteo 1, 8
8 «No te avergüences, pues, ni del testimonio que has de dar de
nuestro Señor, ni de mí, su prisionero; sino, al contrario, soporta
conmigo los sufrimientos por el Evangelio, ayudado por la fuerza de
Dios».
II Timoteo 2, 11
11 «Es cierta esta afirmación: Si hemos muerto con él, también viveremos con él».
II Timoteo 4, 2
2 «Proclama la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, amenaza, exhorta con toda paciencia y doctrina».
Tomado de http://www.caminoaemaus.com
