Señor DAVID RAMIREZ, Columnista de “EL BIRAN” New York.-
Distinguido Joven Periodista:
Reciba afectuosos saludos de consideración y alta estima.
He leido complacido su
interesante trabajo de investigación, que se concreta al tema de los
orígenes y posible nacimiento de Barahona como pueblo. Un trabajo bien
llevado, que entiendo es planteado sin el interés de herir
subceptivilidades ningunas; sin embargo, debo sugerirle que aunque
acepto como bueno y válido el enfoque de la fecha señalada, 12 de
septiembre 1881, es decir: 79 años después que los historiadores
barahoneros por usted citados, dieran como punto de partida para afirmar
que los verdaderos orígenes en torno a la fundación de Barahona se
circunscriben a la por ellos apuntada que es la del 1802 , aunque usted
afirma categóricamente que no existe ningún asidero para concordar tal
conclusión. Me remito a los hechos planteados por usted.
Bien, señor Ramírez, es justo
observar que desde 1802 al 1881, transcurre un tiempo conserablemenmte
trascendente en la vida de toda una comunidad, como en la biológica de
todo ser humano. Tiempo en el cual se han sucedido una serie de
acontecimientos, que si bien es cierto, no determina la fecha exacta de
que se produjera la unificación de núcleos en torno a un concepto de
pueblo, no es menos cierto, que si analizamos el desarrollo coherente de
la dinámica de ese conglomerado, tendríamos como resultado un perfil
definiendo costumbres, hábitos y dando como resultado un carácter y una
fisonomia propia que es lo que nos da categoría de identidad como pueblo
y en este caso que nos ocupa, Barahona. Eso parte de una base. Esa base
son los orígenes que dicen, cuándo se tomó la determinación; los
núcleos de darse una vida en mancomunidad. ¿No es cierto?. Entonces,
tenemos como premisa que existe razón para poder asegurar, sin ambaje,
que los inicios de Barahona si no son los del 1802. Por ahí andamos muy
cerca. !Ah!. Que no tenemos documentación ni otros elementos de juicios
de corte científico para asegurar tal cosa, es posible. Pero tampoco
podemos descartar del todo tal posible acierto.
Debo apuntalar que ese
transcurrir lleva al hilo 79 años. Para caer al 12 de septiembre del
1881 y que nos tomaran en cosideración para emitir el decreto #1959,
debió existeir, como al efecto fue, una pujante y definida comunidad que
se había dado el derecho de llamarse barahoneros. Ya era una comunidad
adulta. Enteramente entregada a una unidad de acción en busca de una
definición y exigiendo un reconocimiento generalizado que avalara su
razón de existir.
La fecha que usted sugiere para
que se tome en consideración como punto de partida para concluir en que
la misma es la socorrida para la fundación de Barahona, no es una
sugerencia original. Pues en una de sus obras ya el Dr. Wilson Gómez,
que usted no cita, la planteó como la verdadera fundación de la
Provincia. Y es correcto, totalmente cierto. Sí, nos separamos de la
Provincia de Azua de Compostela de donde fuimos municipio para ser todo
lo que usted señala que obtubimos y somos. Y no tan sólo el historiador
Wilson, si no que arroja luz el munícipe Don Angel Augusto Suero (Don
Negro) escritor y novelista; Don Eliseo Damiron, intelecual de fuste;
Doña Flérida de Nolascos, investigadora, especialistas en temas del
folklore; el Dr. Cuello, quienes de una u otra forma se refieren a los
orígenes de la fundación de Barahona, Santa Cruz de Barahona. Cada quien
en formato y tonos diferentes. En apuntes basados en lo oral; pero sin
menoscabo a la verdad demostrable siguiendo, como lo hace un
investigador serio, ampliando las coordenadas de una metología propia al
caso y encontrar puntos concordantes que robustezcan ciertamente la
veracidad de los hechos.
En la actualidad la inquietud
intelectual de barahoneros en torno al tema es brillante. Ahí tenemos el
trabajo oportuno del economista Lic. Virgilio Gautraux Piñeiro, el del
Sociólogo Joaquín Pelaez y el elaborado aporte de los historiadores por
usted citado, sin dejar de lado los que a través de allende los mares
tenemos en la diápora de los Estados Unidos y Europa por solo citar
estos puntos geográficos. Es amplia la preocupación que me abruma, solo
el intentar tratarla.
Así es que, el planteamiento traido oportunamente
por usted, nos deja un viento agradable para seguir navegando en la
barca que nos hemos subido. Esperamos llegar a buen puerto, seguros y
edificados. El trayecto no está excento de tempestades y fuertes vientos
a babol y a estribol; pero no escapamos de mar en calma y sol radiante,
despué de los nubarrones.
Es bueno alimentar este tipo de
trabajo, porque nos dice que estamos ocupándonos como núcleos de
familias en saber nuestros orígenes de manera fehaciente. Saber hacia
donde vamos con las lecciones aprendidas. Buen trabajo. Adelante. Su
ocupación es genuina.
Reciba el agradecimiento a ésta. Muy amable. Gracias.
Justo Manuel Luperón Féliz
Frank Adolfo
Tomado de El Biran NY