La Convergencia decantaría la crisis del partidismo
Por JUAN BOLIVAR DIAZ/Tomado de Almomento.net
En la medida en que se acerca el
desenlace de la crisis del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), que
es su inminente división, se perfila la Convergencia por un Mejor País,
que busca constituirse en un amplio frente que capitalice la oposición
al gobernante Partido de la Liberación Dominicana (PLD).
El pasado domingo, ocho grupos
políticos proclamaron la Convergencia con una agenda programática
general a la espera de concertar un programa de gobierno, mientras esta
semana el partido reconocido Alianza Social Dominicana será rebautizado
como Partido Revolucionario Mayoritario.
Hacia nuevo ciclo político
El documento de proclamación de
La Convergencia comienza reivindicando los anhelos políticos y sociales
de las últimas cinco décadas, tras la desaparición de la tiranía
trujillista para iniciar “un nuevo ciclo político” que “no solo desplace
la corporación PLD del poder en 2016, sino que produzca una
transformación profunda del modelo económico, del sistema político y la
sociedad dominicana, esfuerzo posible si logramos una vigorosa coalición
de fuerzas políticas y sociales, usando adecuadamente las armas y las
herramientas de la política del siglo XXI”.
La estrategia fundamental parte
de “la superación de los abismos existentes entre las fuerzas políticas y
el movimiento social”, con una coalición no solo de partidos sino de
grupos diversos de la sociedad, desde el empresariado hasta las
comunidades de base “con el interés de plantear soluciones a los
problemas más sensibles de la ciudadanía”.
Reconocen el “deterioro que
padece la clase política” por lo que se empeñarán en “construir una
voluntad democrática que impregne confianza y entusiasmo en la
población”, con propuestas presentadas “desde el pluralismo y la
tolerancia, con prácticas y actitudes favorables a la creación de una
relación necesaria entre el movimiento social y el movimiento político”,
a través de la participación en las propuestas programáticas y en el
Gobierno.
Proponen articular un espacio
plural y abierto para congregar “una amplia gama de posiciones
políticas, ideológicas y sociales” con capacidad no solo para ganar la
presidencia de la nación, sino para alcanzar una significativa
representación congresual y municipal “con propuestas que vayan más allá
de un simple cambio de autoridades”.
Buscan incorporar otros
El manifiesto de La Convergencia
fue presentado por los partidos reconocidos Frente Amplio y Partido
Humanista Dominicano, por el PRD Mayoritario, el Foro Renovador del PRD,
y los movimientos políticos sociales La Multitud, Red de Acción
Política, Ciudadanos y Ciudadanas por la Democracia y Dominicanos por el
Orgullo Nacional.
La exvicepresidenta Milagros
Ortiz Bosch y el politólogo Pedro Catrain, de los principales ideólogos
de La Convergencia, explican que están entregando el manifiesto a una
serie de entidades políticas y sociales, a la vez que los invitan a
participar en la concertación del programa de gobierno.
Aspiran a lograr la
incorporación de los partidos como Alianza País, Alianza por la
Democracia, Partido Revolucionario Social Demócrata y Dominicanos por el
Cambio, que lideran Guillermo Moreno, Max Puig, Hatuey de Camps y
Eduardo Estrella.
En la concreción del programa
esperan incluir cuestiones vitales para reducir la corrupción, la
impunidad, el clientelismo y al reparto del Estado, y señalan asuntos
como la incorporación de las entidades sociales en el Consejo Nacional
de Ética, la supresión de organismos inoperantes y suplicantes de
funciones, de cientos de vicecónsules, embajadores y cargos
innecesarios, así como de las nominillas, dentro de una política de
prioridades en la inversión y el gasto.
También proscribir barrilitos y
cofrecitos de los legisladores, con el compromiso de dedicarse a sus
funciones constitucionales, y gestión municipal absolutamente
transparente y participativa. Los estrategas están convencidos de que el
compromiso concreto con las principales demandas de la sociedad
producirá una avalancha que sacudirá el sistema partidista, aunque
reconocen que para alcanzar esos objetivos tendrán que aunar grandes
energías, “espantando los fantasmas del grupismo autodestructivo que ha
afectado tanto al PRD como a los partidos y grupos de izquierda, que una
y otra vez han impedido la sumatoria de los sectores democráticos y
progresistas”.
Esperan que esa avalancha no
solo liquide lo que quedará del viejo PRD, sino que genere un terremoto
en el PLD. Todo ello en base al rechazo que las encuestas marcan al
actual sistema partidista.
El desafío de candidaturas
Cuando se discute a fondo con
los promotores de La Convergencia, se llega siempre al desafío que
representan las candidaturas, no solo la presidencial, sino también las
legislativas y municipales.
Milagros Ortiz y Catrain dijeron
el viernes por Teleantillas que esperan tener candidatura presidencial
para octubre, o a más tardar para comenzar el 2015.
Conciben la elección con el
padrón universal, llamando a toda la población a elegir sobre las
propuestas que formulen los partidos y grupos coaligados.
De los actuales participantes
solo el Frente Amplio ha señalado su candidato, Fidel Santana, y se
espera que otros, incluyendo los que aún no se han comprometido,
presenten candidaturas, lo mismo que el PRD Mayoritario, el cual tiene
el desafío de decidir entre Hipólito Mejía y Luis Abinader. El primero
no ha dicho si la buscará, pero el segundo lleva más de un año en
campaña. Hasta ahora los dos se mantienen unidos en la creación de la
estructura que sustentará el PRD Mayoritario, conformada por la
dirección media y de base del perredeísmo.
Todos reconocen que si los perredeístas transportan el grupismo y el clientelismo tradicional, La Convergencia quedaría corta.
Un proyecto de reglamento
elaborado a principio de año concibe que el 80 por ciento de los cargos
sean elegidos en votación abierta, y el restante 20 por ciento para
asegurar la representación de las minorías políticas y de los grupos
sociales.
Pero eso está aún por definirse, esperando la incorporación de otros partidos y núcleos sociales.
La suerte está echada
Para los dirigentes de lo que ya
se conoce como “PRD Mayoritario”, la suerte está echada, porque tienen
la convicción de que la elección de dirigentes del viejo partido
culminará el próximo domingo en “otra imposición de Miguel Vargas con el
apoyo del Tribunal Electoral y la Junta Central Electoral de Leonel
Fernández”, a quien dan por candidato presidencial del PLD.
Han dado apoyo al intento de
polarización con Vargas protagonizado por Guido Gómez Mazara, pero la
actitud antidemocrática de aquel, la exclusión de casi dos tercios del
viejo padrón del PRD y la parcialidad de la comisión organizadora, no
dejan margen a la duda. Por eso proclamarán esta semana el PRD
Mayoritario.
La decisión está basada en todas
las encuestas que, como la Gallup HOY, han dejado entre 9 y 13 por
ciento las simpatías de los perredeístas por Vargas Maldonado, entre dos
tercios y tres cuartas partes inclinados a seguir los pasos de Mejía y
Abinader.
Una investigación del Centro
Económico del Cibao al primero de junio indicó que el 72 por ciento de
los perredeístas apoyaría La Convergencia y el 21 por ciento no lo
haría.
El 68 por ciento se integraría a
ella y el 23 por ciento no lo haría. El 70 por ciento dijo que Abinader
y Mejía tienen la real representación del PRD, y el 15 por ciento la
atribuyó a Vargas Maldonado.
La agenda programática
Los propulsores de La
Convergencia parten de una agenda de cuatro capítulos generales a ser
enriquecidos por los actores sociales y políticos en un proceso de
concertación democrática para “desmontar el antidemocrático modelo
peledeísta, erigido sobre la base de la corrupción, la impunidad y el
clientelismo”.
En el capítulo 1, “participación
electoral con transparencia” plantean “una reformulación integral de
las normas que rigen el proceso electoral”. Si bien apoyan la
promulgación de una Ley de Partidos y del régimen electoral, lo
consideran insuficiente para lograr la libertad de elección, por lo que
incluyen la modificación de la actual composición del Tribunal Superior
Electoral y la Junta Central Electoral.
Los objetivos estructurales, en
el capítulo 2, parten de la reestructuración del modelo económico “para
que las grandes mayorías puedan beneficiarse de las riquezas del país,
incentivando los sectores productivos, la generación de empleos de
calidad con salarios dignos y derechos laborales garantizados, así como
el aumento de la inversión social dirigida a combatir la pobreza y la
desigualdad, garantizando una distribución equitativa de la inversión
pública entre las diversas provincias del país”.
Esbozan acciones en los sistemas
educativos, eléctrico y la seguridad social, en materia de derechos
humanos y seguridad ciudadana, y en políticas internacional y
migratoria, incluyendo una Asamblea Nacional Constituyente “para desatar
los nudos autoritarios existentes y reconfigurar los principales
poderes públicos”.
El capítulo 3 se refiere a
“objetivos Coyunturales”, como convertir la Loma Miranda en parque
nacional, la impunidad, código laboral y servicios públicos, y el cuarto
se refiere al medio ambiente, mujer y género, juventud, discapacidad y
diversidad.