Extraído columna de hoy de Orlando Gil
Tomado de Listin Diario
BOCA A BOCA.- No puede perderse de vista que los reformistas serían más importantes que los perremeístas, dada la circunstancia de la boleta electoral. Pues estos necesitan, como la respiración boca a boca al posible ahogado, una casilla más baja que aumente sus posibilidades de librar la lucha con éxito.
Hasta ahora la suerte de los modernos se consume en precariedades: Un candidato poco conocido, un partido que no emociona y una campaña que no levanta fondos. Y para colmo, o mayor desgracia, distante en el orden.
La costumbre hace ley, y la costumbre y la ley era que los perredeístas votaran - siempre - en los primeros recuadros. Los reformistas, en esas condiciones, serían como la ambulancia del 911, capaz de llevar al paciente con prontitud al hospital y que éste pueda salvar la vida. En ese trance, y no hay otro, los reformistas comerían a la carta.
Y si les estuvieron dando a los peledeístas con la punta de pie, habrá que suponer a los perremeístas.
Y de tiempo ni se diga, y - desgraciadamente -- tiempo es lo que menos les sobra a Luis Abinader y su gente...
