Por Andrés Dauhajre hijo/Tomado de El Caribe
Una
de las contribuciones más importantes, serias y objetivas para que
República Dominicana logre avanzar hacia un sistema educativo público de
calidad, la hizo EDUCA el pasado 22 de septiembre cuando dio a conocer
el estudio “Calidad del Gasto Educativo en la República Dominicana, Un
análisis exploratorio desde la vigencia del 4%”.
Quién
más debería agradecer el esfuerzo que ha realizado EDUCA es el
Gobierno, pues ya cuenta con una excelente carta de ruta para avanzar
hacia una educación pública de calidad y una identificación clara de
males en nuestro sistema que deben ser corregidos.
Algunos
medios y analistas, quizás por la necesidad que tienen a diario de
publicar y opinar sobre todo lo que sucede en el país, señalaron que el
estudio de EDUCA constituía una seria advertencia al Gobierno de que el
“gasto corriente en Educación amenaza con tragarse el 4% del PIB”.
Cuando
se lee detenidamente el estudio, está claro que EDUCA no está alarmada
por el hecho de que el gasto corriente en educación -que en el 2015
alcanzó el 79.51% del total-, en el 2016 ascenderá a 81.36%. Y es que no
podría estarlo, pues en la mayoría de los países del mundo el gasto
corriente en educación representa en promedio más del 90% del gasto
total.
Si
echamos una mirada a la región vemos que en el 2106 o en el año más
reciente disponible, el gasto corriente en educación como porcentaje del
total, alcanzó un 99.85% en Guatemala, 98.79% en México, 98.59% en
Honduras, 97.59% en Costa Rica, 97.57% en Jamaica, 95.06% en Uruguay,
94.71% en Venezuela, 94.12% en Bolivia, 93.31% en Brasil, 92.59% en
Paraguay, 92.38% en El Salvador, 92.04% en Colombia, 88.52% en Chile,
88.06% en Argentina y 87.96% en Nicaragua. Sólo Ecuador (74.84%) y
Panamá (75.28%), exhiben un porcentaje menor que el nuestro.
Pero
la comparación con los países latinoamericanos no puede llenarnos de
satisfacción pues la realidad es que la calidad de la educación en la
región es muy baja cuando revisamos las puntuaciones obtenidas por los
estudiantes latinoamericanos cuyos países (Chile, México, Uruguay, Costa
Rica, Brasil, Argentina, Colombia y Perú) participaron en las pruebas
del Programme for International Student Assessment (PISA) del 2012.
¿Cuánto
destinan al gasto corriente los países del mundo cuyos estudiantes
obtuvieron las puntuaciones más altas de PISA en el 2012? China
(Shanghai, Hong Kong y Macao), Finlandia y Singapur ocuparon los
primeros lugares. En el caso de China, las informaciones disponibles
(Hong Kong y Macao) revelan que el gasto corriente en educación alcanza
entre 91.57% y 73.30%.
En
Finlandia 93.99% y en Singapur 94.84%. Otros países cuyos estudiantes
ocuparon entre las primeras 15 posiciones del ranking mundial, exhiben
también niveles de gasto corriente en educación relativamente altos, por
encima del nuestro. Tal es el caso de Corea del Sur (86.13%), Japón
(88.10%), Canadá (89.55%), Irlanda (93.99%), Polonia (94.88%),
Liechenstein (94.60%), Suiza (91.34%), Alemania (92.43%), Bélgica
(96.38%) y Holanda (87.34%).
El
problema, como se puede observar, no es el nivel del gasto corriente en
educación. Y no puede serlo pues la educación es un servicio en el cual
la enseñanza es provista preponderantemente por el maestro. El pago de
salarios y demás compensaciones a los maestros cae dentro del gasto
corriente.
Y
no puede haber mejor gasto corriente que el de un salario pagado a un
maestro o maestra de calidad que contribuya con su enseñanza a elevar el
capital humano de sus estudiantes. Evitemos, por tanto, denostar el
gasto corriente en educación pues eso no es lo que emana del excelente
análisis que EDUCA ha entregado al país.
EDUCA,
siguiendo metodologías utilizadas a nivel internacional, muestra al
país y al Gobierno las áreas del gasto en Educación pública en las
cuales existe margen para mejorar la eficiencia y crear las condiciones
que permitirían mejorar gradualmente la calidad de nuestro sistema
educativo público.
Uno
de los ejemplos más contundentes mostrado por EDUCA en su análisis es
el ratio de maestros a personal administrativo en la institucionalidad
educativa pre-universitaria (MINERD). En el 2011, según las
informaciones oficiales utilizadas por EDUCA, teníamos 65,933 maestros y
42,598 empleados administrativos, para una relación de 1.55 maestros
por cada administrativo. En el 2015, con 84,041 maestros y 75,906
personas empleadas en el área administrativa, la relación sufrió un
deterioro, cayendo a 1.11 maestros por cada empleado administrativo.
El
martes pasado, el periódico El País, recogió las críticas a los
recortes a la educación anunciados por la administración del Presidente
Peña Nieto, de Mexicanos Primero, una ONG mexicana que lucha por la
modernización del sistema educativo.
David
Calderón, director de la organización, criticó que la única partida
aumentada del Presupuesto de Educación fue la destinada a personal
administrativo. Según Calderón “México es el país de la OCDE que más
personal administrativo ofrece por cada profesor, uno por cada tres.”
En
otras palabras, que el ratio maestros a empleado administrativo en
México es 3, tres maestros por cada empleado administrativo, lo que
revela la existencia de exceso de personal administrativo. Nuestra
situación, lamentablemente, es peor, mucho peor, pues con una relación
de 1.11 maestros por personal administrativo, el excedente es mucho
mayor que el de México.
El
mensaje fundamental de EDUCA es que necesitamos un gasto corriente de
más calidad en la educación pública si queremos avanzar hacia una
educación de calidad.
Debemos
tener claro el personal que necesitamos tanto en la docencia como en
las tareas administrativas, pues los recursos fiscales son muy escasos.
Tenemos
que avanzar más rápidamente hacia el objetivo de que la remuneración de
nuestros docentes esté asociada a través del pago de un bono en función
de la calificaciones que obtengan sus estudiantes en pruebas
independientes. Sólo así nos iremos acercando a un presupuesto que paga
por resultados o productos, no por insumos.
En
los últimos 4 años el Gobierno ha invertido RD$488,824 millones en
Educación, equivalente a 4.13% del PIB y 30.51% de los ingresos
tributarios. Es el esfuerzo educativo más grande de la historia de la
nación.
Los
seguidores de Games of Thrones entenderán muy bien que si no mejoramos
significativamente la calidad del gasto corriente en educación, los
responsables públicos, privados y “oenegesados” de que el país haya
decidido gastar casi la tercera parte de sus recaudaciones tributarias
en Educación, no estarán preparados para la llegada del invierno. l
