Kiev.- Ucrania aseguró haber dañado al menos el 30 % de los depósitos de crudo del estratégico puerto ruso de Ust-Luga, en el mar Báltico, una infraestructura vital para las exportaciones energéticas de Rusia.
El anuncio fue realizado por el jefe del Centro contra la Desinformación de Ucrania, Andrí Kovalenko, quien destacó el impacto directo de estos ataques en la capacidad financiera del Kremlin.
Horas antes, Kovalenko había publicado en Telegram una imagen de instalaciones en llamas acompañada del mensaje: “El puerto de Ust-Luga en la región de Leningrado fue atacado de nuevo”. Mientras tanto, autoridades rusas confirmaron un ataque nocturno en la misma región, asegurando haber derribado 22 drones ucranianos.
Golpe estratégico al financiamiento de la guerra
En las últimas semanas, Ucrania ha intensificado sus ofensivas de largo alcance contra refinerías, terminales portuarias y otras infraestructuras energéticas rusas. Estas acciones buscan debilitar una de las principales fuentes de ingresos de Moscú: la exportación de petróleo.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, destacó la efectividad de estas operaciones, subrayando su impacto en el contexto de la volatilidad del mercado energético global. La reciente escalada en Medio Oriente ha elevado los precios del crudo, lo que podría beneficiar a Rusia. Sin embargo, Kiev intenta contrarrestar este efecto reduciendo la capacidad exportadora rusa.
“Solo las pérdidas financieras significativas obligarán a Rusia a replantearse la guerra”, afirmó Zelenski, quien también agradeció la precisión de las fuerzas armadas ucranianas.
Presión internacional y negociaciones estancadas
Pese a la efectividad militar, algunos aliados de Ucrania han expresado preocupación por el impacto de estos ataques en el mercado energético global, solicitando moderación. Kiev, sin embargo, ha rechazado estas peticiones y mantiene su campaña casi diaria contra objetivos estratégicos rusos.
En paralelo, Ucrania insiste en reactivar las բանակցaciones trilaterales con Rusia y Estados Unidos para buscar una salida diplomática al conflicto. Aunque Kiev se muestra dispuesto a negociar en cualquier escenario neutral, persisten desacuerdos logísticos y políticos que han frenado el proceso.
El gobierno ucraniano también prioriza obtener garantías de seguridad vinculantes por parte de Washington antes de firmar cualquier acuerdo de paz. Mientras tanto, las exigencias de Moscú —incluida la cesión total del Donbás— continúan siendo inaceptables para Kiev.
La guerra, lejos de acercarse a una resolución, entra así en una nueva fase marcada por ataques estratégicos, tensiones energéticas globales y un complejo tablero diplomático.
