lunes, 11 de mayo de 2026

TOIDY PÉREZ: Entre el Sacrificio y el Olvido: La Deuda Pendiente con la Enfermería Dominicana

Por Toidy Pérez
Cada 12 de mayo el mundo conmemora el Día Internacional de la Enfermería, una fecha para reconocer la invaluable labor de miles de hombres y mujeres que, con entrega, humanidad y vocación de servicio, sostienen gran parte del sistema de salud. En la República Dominicana, esta celebración no solo debe ser motivo de felicitación, sino también de reflexión profunda sobre las condiciones reales en las que ejerce el personal de enfermería y las deudas históricas que aún mantiene el Estado con este noble sector.

Ser enfermera o enfermero va mucho más allá de una profesión. Es asumir el dolor ajeno como propio, es permanecer de pie durante largas jornadas laborales, es acompañar al paciente en sus momentos más difíciles, es brindar esperanza cuando el miedo y la incertidumbre se apoderan de las familias. La enfermería representa sensibilidad, paciencia, sacrificio y amor por la vida.

Sin embargo, detrás de cada uniforme blanco existe una realidad que muchas veces permanece invisible. Existen enfermeras y enfermeros que trabajan en jornadas extenuantes, en ocasiones bajo presión constante, con limitaciones de recursos y enfrentando riesgos físicos y emocionales que afectan su salud y estabilidad familiar. Muchos dedican años enteros al servicio sin recibir el reconocimiento económico y laboral que justamente merecen.

Resulta imposible hablar del Día de la Enfermería sin señalar el incumplimiento de numerosos acuerdos asumidos por el Gobierno Central con el sector. Aún permanecen pendientes demandas históricas relacionadas con nombramientos, cambios de designación, aplicación de incentivos por tiempo en servicio, reconocimiento a la formación y especialización profesional, fortalecimiento del plan de pensiones, seguridad laboral y mejores condiciones de trabajo.

No se puede construir un sistema de salud fuerte mientras quienes están en la primera línea continúan esperando respuestas. La enfermería dominicana no pide privilegios; exige respeto, dignidad y cumplimiento de derechos conquistados tras años de lucha y sacrificio.

La pandemia del COVID-19 dejó una lección imborrable para la humanidad: cuando todo parecía detenerse, las enfermeras y enfermeros siguieron ahí. Arriesgaron sus vidas, se alejaron de sus familias y enfrentaron el miedo con valentía para salvar a otros. Fueron héroes silenciosos que hoy merecen mucho más que aplausos ocasionales o reconocimientos simbólicos.

Este 12 de mayo debe convertirse en una voz colectiva de reconocimiento, pero también de compromiso. Compromiso del Estado, de las autoridades y de toda la sociedad con un sector que diariamente sostiene la esperanza y la salud del pueblo dominicano.

Hoy honramos la labor de cada enfermera y enfermero de nuestro país. A quienes trabajan con amor, aún en medio de las dificultades; a quienes convierten la vocación en servicio; a quienes alivian el dolor humano con una palabra de aliento, una sonrisa o una mano amiga.

Porque la enfermería no solo cuida pacientes; cuida vidas, familias y sueños.

Y porque ya es tiempo de que la nación dominicana cuide también de quienes han dedicado su vida a cuidar de los demás.