Tomado de Diario Libre
El
crossover del diputado ex peledeísta Víctor Sánchez no fue la novedad
política del pasado fin de semana, pues ese cambio de chaqueta era
ampliamente conocido.
Lo
había dicho él y lo había anunciado el PRM. Sólo faltaba cumplir el
protocolo de levantamiento de manos y oficialización de un transfuguismo
de buena rentabilidad.
Un
ascenso, sin duda, a pesar de no ser guardia ni policía, pues de
diputado ahora a senador, y sin coger lucha con Calderón, actual titular
de la posición.
El encanto fue la “L” que hizo con la derecha, mientras Luis mostraba el dedo hacia arriba símbolo del PRM con la izquierda.
Se
pensó que lo traicionaba la costumbre, que como era de Leonel, no
conocía de otro gesto. Lo cual aclaró diciendo que su “L” era de Luis.
El
hecho podría quedar como simple anécdota, como algo inocente y sin
consecuencias políticas. Pero no, otros compañeros peledeístas harán el
tránsito, y lo harán con esa misma “L”, que es una marca conocida, y
todas las inferencias serán maliciosas.
¿ Perversidad o realidad? Esa es la cuestión diría Hamlet.
