Tomado de Diario Libre
Waldo
haciendo lo que mejor saber hacer: llamando a paros. Y no hay de otra.
Así como no puede dejar de ser pediatra, tampoco gremialista y
revoltoso.
Huelga,
huelga, huelga, no sólo es su mantra preferido, sino también su
consigna más apreciada, y sobre todo su razón de ser. Incluso, y debe
decirse, lo escogieron para eso: movilizar masas y lograr
reivindicaciones.
Esta semana le dará fuego a la lata.
Qué
viene, qué llegó el virus del Zika. ¿Y eso a él qué? Problema del país,
o del Ministerio de Salud, pero nunca del Colegio Médico, que no lo
mandó a llamar ni lo dejó entrar.
Los
médicos votaron por Waldo, y no por Hipócrates, y del Zika que se
ocupen los agrónomos, o los abogados, o los periodistas, o los facultos.
Los
galenos tienen ante sí tareas más importantes y apremiantes, como
aumento de sueldos y mejoría en las condiciones de trabajo, y las
primeras víctimas son los pacientes y los hospitales.
Guerra
avisada no mata soldados, y Tati lo sabe. Tiene dos guerras, el Zika y
los médicos, y tiene que batirse sola. Waldo, al igual que Raphael de
España, entona “Sigo siendo Aquel”.
Sólo que ahora a pasodoble.
