Por RAMÓN NÚÑEZ RAMÍREZ/Tomado de Hoy Digital
Con
la publicación esta semana de los resultados de la firma MP Mark Penn,
por parte del Grupo SIN, comienza el viacrucis de la oposición frente a
este y otras encuestas que seguirán marcando la tendencia irreversible
del triunfo en primera vuelta. Sin embargo, el proceso no estará exento
de calumnias, inventos y de fábulas y lo estamos presenciando con el
tema del padrón de votantes.
En
periodos electorales o no, el país se acostumbró a que varios medios de
comunicación publicaban trimestralmente los resultados de sus
respectivas empresas encuestadoras, pero de manera insólita durante más
de seis meses no fueron realizadas o no fueron publicados los resultados
de estas y eso alimentó el morbo y permitió a la oposición especular
sobre supuestas caídas estrepitosas de la candidatura del presidente
Medina y hasta llegaron a publicar “encuestas” cuyos resultados
apuntaban hasta a un supuesto empate entre Medina y Abinader.
Con
la salida de los resultados de la MP Mark Penn se reafirma que el
Presidente mantiene altos niveles de simpatías, 57.3%, mientras el
candidato Luis Abinader aparece con 27.5%, 30 puntos porcentuales
distante del puntero, aunque para beneficio de este, desde julio del año
pasado el Presidente ha caído cinco puntos porcentuales y Abinader ha
crecido diez puntos, pero a estas alturas reducir esa brecha de 30
puntos o tumbar la candidatura oficial por debajo del 50% más uno parece
una simple quimera.
Esos
resultados acontecen cuando todavía no se ha producido la proclamación
oficial de Danilo Medina, el partido no ha concluido el examen de las
más de 300 impugnaciones a la convención, no se ha sellado la unidad
definitiva y arranquen los dos o tres frentes de campaña. Cuando eso
ocurra será muy difícil a una oposición fragmentada lograr la anhelada
segunda vuelta. Que sigan las encuestas, por supuesto las acreditadas.
La fábula de los 800 mil incedulados
Entretanto, en lo que todos los partidos resuelven sus conflictos
internos y definan los tres niveles de boleta o los dos restantes, el
sector anti-soberanía no se duerme y enfila hacia el padrón de electores
como fórmula para desacreditar las elecciones y simultáneamente
reactivar la campaña de la apatridia.
Cuando
el Tribunal Constitucional emitió su histórica Sentencia 168-13 los
organismos externos, las ONG y sus apéndices locales se inventaron la
cifra de 250 mil despojados de su nacionalidad. Sin embargo, el tiempo
se encargó de demostrar que apenas 55 mil fueron afectados por la
sentencia, porque sencillamente de acuerdo a las constituciones desde
1929, y con más fe desde la de 2010, los hijos de ilegales no son
dominicanos, no pueden disfrutar del jus solis, aunque son haitianos
porque la constitución haitiana consagra que son ciudadanos haitianos
por el jus sanguinis.
Aun
así, el gobierno optó por buscar una salida y mediante la Ley 169-13 se
les “regaló” la nacionalidad dominicana a esos ciudadanos haitianos y
además le dio estatus de residentes a los indocumentados, por lo menos
los que se acogieron a la ley.
Ahora
aprovecharon la llegada de la fecha fatal del cierre del padrón para
argumentar que 800 mil dominicanos no tendrían el derecho al voto,
mientras la pluma más alta del equipo mediático de ese sector se atrevió
a calcular en 500 mil el número que no pudo cedularse, porque
supuestamente son los haitianos a los que se “despojó” de la ciudadanía
dominicana.
No
es fortuito que recientemente Amnistía Internacional, que cuenta con
apéndices locales, emitió un informe volviendo a insistir en que hay
miles de apátridas en nuestro país, lo cual es una vulgar calumnia y no
es accidental la campaña local que ha desplegado el equipo mediático
anti-soberanía.
La
opinión pública y muy especialmente el PLD y sus aliados deben estar
atentos a estas y otras campañas que serán desarrolladas con fines de
desacreditar el proceso electoral y retomar la campaña anti-soberanía. Y
alertas porque cuentan con el concurso de embajadores.

