Orlando Gil
orlandogil@claro.net.do
@orlandogildice/Tomado de Listin Diario
SIN
DESORDEN.- Los perredeístas celebraron su convención ayer domingo,
juramentaron candidato a la presidencia y aprobaron varias resoluciones,
sin que se lanzara una silla ni se rompiera un vaso. Incluso esto
último era imposible, pues tomaron agua a pico de botellas, y por si
acaso, estas eran de plástico.
Lo de la silla pudo haber sido otro
capítulo, pues hubo díceres previos. Que las resoluciones fueron obras
de dos o tres, y no de un organismo, o que fueron el secreto mejor
guardado, o que los asambleístas supieron de ellas al momento de ser
leídas en público y sometidas a aprobación, sin ninguna discusión, como
si se tratara de un auditorio amaestrado. Aunque tampoco faltó su poco
de intriga. Las murmuraciones de los preparativos eran maliciosas y
creadoras de un ánimo inquietante. Se comentaba muy por lo bajo que
Miguel Vargas iría con una carta debajo de la manga para prorrogar su
mandato como presidente del partido. Los perredeístas son así, y así son
los perredeístas. Se saben capaces de hacer eso, y más, y en caso de
que ese no fuera el plan, pensarlo y atribuirlo al prójimo. Los dedos
que algunos llevaron cruzados, tuvieron que descruzarse al no llevarse a
cabo el despropósito…
POESÍA
COREADA.- La transmisión quedó bonita, y no pareció obra de
perredeístas, pues nunca más organizados y actuando bajo un solo mando.
Desde lejos todo un espectáculo de poesía coreada, al repetir consignas o
levantar los brazos en señal de aprobación. Ni los famosos ¡Listo! que
José Francisco Peña Gómez pronunciaba después de cada aprobación,
hubieran superado ese espíritu de colmena, al unísono y unánime. Además,
la tanta gente. ¿De dónde salieron tantos dirigentes acreditados? Los
notarios registraron más de un noventa por ciento, una cifra increíble.
Aunque entre esa multitud pudo verse a los agentes del retorno: Fello
Suberví, Héctor Guzmán, Neney Cabrera, etc. Si no era un PRD recuperado,
o aliviado, sí con menos dolores que meses atrás. Todavía no se reúne
toda la familia, pero con los primos o los sobrinos se completa la casa y
se proyecta una imagen cercana a hogar. El regocijo de Miguel Vargas
era evidente, aun con lo seco de su temperamento en público, y no se
diga de Angelita García, su esposa, todo un domingo de Pascua…
A
LOS AUSENTES.- Los discursos fueron repetidos, y no podía ser de otro
modo, puesto que podía variar el escenario, pero no el propósito. Lo
dicho por Danilo Medina o por Miguel Vargas fue refrito, como comida
calentada el 25 con los restos de la cena del 24. Aunque nunca está de
más llover sobre mojado si no se empapa la tierra. Los perredeístas no
serán hombres de poca fe, pero no se les puede convencer con un solo
pronunciamiento, o con una primera vez. Igual hay que tener en cuenta
que las palabras y todo el performance iban dirigidos a un público de
ausentes, al que había que llegarle. En las calles faltan perredeístas,
que no están ni con los que se fueron ni con los que se quedaron. Esos
perredeístas votan o deberán votar, y no lo harán de acuerdo a su
conciencia, pues esta ya no existe, sino a la coyuntura. Si creen en las
consignas al uso de Gobierno Compartido o de Primero la Gente o de
Siempre con la Gente, podrían ser un refuerzo importante. Para el
partido en sí, pero también para el candidato. De ahí que José Francisco
Peña Gómez fuera el orador más importante, aun como recuerdo…
LAS
CASILLAS.- En ese juego de casillas que serán las elecciones de mayo,
nadie puede asegurar el reparto o el aprovechamiento. Los reformistas
apuestan que los perremeístas marcarán la casilla 3, por no encontrar a
tiempo la 15, que es la propia de su partido. El PLD está en la 2, y
entre la 1 y la 2 no hay mucha distancia. Pero la una sigue siendo la
una, y nadie sabe si más cómoda, pues no todos los votantes peledeístas
son licenciados. Hay mucha gente de a pie, y a esa gente de a pie, nadie
sabe, el jacho prendío podría provocar sentimientos casi olvidados,
pero muy a flor de piel. No votarían los propiamente peledeístas, pero
sí los asimilados. De manera que no se cuente todavía. Se calcula en un 8
por ciento la votación de los aliados que se distanciaron del PLD, que
no apoyarán ahora a su candidato, como lo hicieron en las tres últimas
presidenciales. Un 8 por ciento es un sufragio de importancia, y habría
que ver si las pérdidas son reales, pues al colectivo entraron fuerzas
de reposta, como Moda, y se tiene la idea de que un PRD puesto en
condiciones puede rendir lo suficiente para ser la diferencia...
