Orlando Gil
orlandogil@claro.net.do
@orlandogildice/Tomado de Listin Diario
PÁGINA
EN BLANCO.- Joaquín Balaguer fue empleado público toda la vida, un
burócrata consumado, pero el resto del tiempo lo dedicó a escribir y
produjo obras de importancia. Sin embargo, dejó una página en blanco.
Danilo Medina, político de pies a cabeza, el único armador que no conoce
astillero y cuyo barco dice la competencia que zozobra. Y aunque lo
suyo nunca fueron las letras, ahora dice que también tiene una página en
blanco. La de Balaguer era de horror y de sangre, y a pesar de
encomendar a una persona llenarla después de su muerte, el secreto sigue
siendo un misterio que nunca se develará. La de Medina, por el
contrario, trata de una situación política más clara que el agua, pero
que el mandatario entiende debe explicar. Lo que se lleva escrito sobre
ese particular, episodio no se corresponde con la verdad, puesto que si
lo fuera, nada de página en blanco, y tampoco llena. Sin dudas que algo
remuerde la conciencia del jefe de Estado, y piensa como Pedro Infante
que hay que dejar que murmuren y que el agua se aclarará sola al paso de
la corriente. En su momento, y posiblemente cuando ya no interese, con
su revelación evitará que la historia o la interpretación de otros dañe
su legado. Los historiadores, por lo tanto, deberán cuidarse de la
prisa...
¿BILLETERO
O APOSTADOR?.- El presidente Danilo Medina adelanta pasos cuando
recuerda que llegó a tener aceptación en las encuestas por el orden del
ochenta por ciento. Una verdad innegable. Aunque debe decirse que el
billetero insistía porque era obvio que al apostador le gustaba el
número. ¿Se hace necesaria su explicación? Parece que sí, pero no por la
reelección, sino porque se había cerrado a cal y canto a la posibilidad
de otro mandato, y al abrirse puso en riesgo la unidad y estabilidad de
su partido, puesto que de por medio estaban las aspiraciones de Leonel
Fernández, quien se había nominado a sí mismo desde antes de terminar su
segundo período corrido. En su página en blanco de seguro que figurará
Fernández, aunque no se sepa si en papel de malo o de víctima. Aunque se
conoce su discurso y la reacción de su gente, al ex jefe de Estado
llenar su página con tiempo o prepararse para defenderse, pues todavía
no hay guerra entre tribus, pero sí suenan los tambores que la
anteceden. La disputa ya no será de tendencias, ni de candidaturas, sino
de lugar en la historia...
CON
MÁS DE SESENTA.- El Presidente candidato se dice confiado, y luce
confiado, y puso en conocimiento del auditorio de su partido la razón.
Anda con una encuesta que carga en el bolsillo chiquito del pantalón que
da más de un sesenta por ciento a su favor. No se conoce la firma, ni
la ficha técnica, e incluso sobrepasa las mediciones de su ministro
administrativo José Ramón Peralta. Ese sondeo, o ese resultado, tiene
que ser el último de los últimos. El arqueo que estaba previsto después
del acto de proclamación, o de reponerse del mal trance de la
Gallup-Hoy. Fuera bueno que diera los detalles, pues deben explicarse
las subidas como las caídas, y si bien es verdad que solo baja lo que
está alto, la contaminación y la confusión de las encuestas tiene a la
gente con el credo en la boca. La oposición se entretiene montando
columpio de una manera muy divertida y favorable: Medina baja y Abinader
sube, pues por ahora no se trata de ganar, sino de provocar una segunda
vuelta. En ese giro y de conjunto se lo llevan entre las patasÖ
ASESOR
DE ASESORES.- La campaña, no hay dudas, era cosa del Palacio Nacional,
como lo fue la reelección. Ahora, y después del acto del pasado jueves,
será cosa del partido. La conformación de los equipos de trabajo, que
era una tarea pendiente, aclara lo que hasta ahora estuvo oscuro. Aunque
hay aspectos que serán de la incumbencia personal del candidato, que
este manejara de manera íntima, y que habrá que adivinar, suponer, pero
nunca conocer en detalles. El Leonel Fernández asesor, por ejemplo. Un
asesor no participa de modo directo en la campaña, y mucho menos dirige
frente, como se había adelantado. Aunque sí acceso directo y rápido al
candidato. Algunos de los asuntos que se plantearon en El Acuerdo de los
15 Puntos quedarán en el recuerdo, como lo que pudo haber sido y no
fue. Al pasar el tiempo, y debido a la circunstancia, será tinta
derramada cerca del tintero. El blindaje de la Constitución, por poner
un caso. Pero si Fernández no apareciera con la frecuencia prevista o
debida, sí sus colaboradores. Le sacarán punta a que sea asesor y no
jefe de una de las columnas de campaña, pero si se observa bien,
variaron el diseño...
