Por Andrés Dauhajre hijo/Tomado de El Caribe
Siempre
que se habla de choques externos se tiende a asumir que éstos son
necesariamente negativos. Pero no es así. Durante los últimos dos años,
la República Dominicana se ha beneficiado del choque externo
representado por la considerable baja en los precios de los combustibles
utilizados en la generación de electricidad.
A
partir de julio del 2014, los precios del Fuel Oil No.6 y el Fuel Oil
No. 2 comenzaron a bajar de manera consistente. El precio del Fuel Oil
No.6, el combustible más utilizado en el país para generar electricidad,
equivalía a US$15.74 por millón de BTu en junio del 2014; en enero
pasado había bajado a US$3.22, para un descenso de casi 80%.
Aunque
a mayo del 2016 había subido a US$5.37, el descenso con relación a
junio del 2014 seguía siendo considerable (66%). Algo similar ha
ocurrido con el Fuel Oil No.2. De US$21.97 por millón de BTu en junio
del 2014, fue cayendo hasta alcanzar US$6.92 en febrero del 2016, para
una reducción de 69%. En mayo del 2016 ascendía a US$9.77, un 56% más
bajo que el precio de junio del 2014.
En
ese mismo período también bajaron los precios del gas natural y del
carbón. En el caso del gas natural la baja ha sido de 56% (de US$4.52 a
US$2.00 el millón de BTu) mientras que en el caso del carbón la
reducción ha sido de 30% (de US$2.56 a US$1.79).
Este
choque externo positivo explica el porqué el costo marginal de
generación de electricidad que ha prevalecido en el Mercado Eléctrico
Mayorista ha bajado de 18.84 centavos de dólar el kilovatio hora (KWh)
en julio del 2014 a 6.47 centavos en mayo del 2016, para un descenso de
66%.
Al
caer los precios de los combustibles fósiles utilizados para generar
electricidad y, en consecuencia, el costo variable de generación de
electricidad, las EDES se han beneficiado.
Mientras
en enero-mayo del 2014 las EDES pagaron a las empresas generadoras un
precio promedio de 16.62 centavos de dólar por kWh (16.29 en los
contratos de compra de energía y 18.41 en el mercado spot o de ocasión),
en enero-mayo del 2016 pagaron 9.67 centavos de dólar por kWh (9.48 en
los contratos de compra de energía y 10.19 en el mercado spot o de
ocasión).
La
baja en el precio promedio de compra ha sido de 41.8%. Dado que el
precio promedio de venta ha bajado en sólo 8.9% al pasar de 18.53
centavos de dólar el kWh en enero-mayo del 2014 a 16.88 en enero-mayo
del 2016, el margen bruto de distribución ha pasado de 1.91 centavos de
dólar el kWh en enero-mayo del 2014 a 7.21 en enero-mayo del 2016, para
un aumento de 277%.
Es
esto lo que explica el porqué el déficit de las EDES se ha reducido de
US$435.2 millones en enero-mayo del 2014 a US$170.8 en enero-mayo del
2016. El déficit consolidado del sector eléctrico ha bajado de US$601.9
millones en enero-mayo del 2014 a US$402.2 millones en el mismo período
este año. Debe señalarse que en ambos períodos el resultado incorpora
las inversiones realizadas en el Proyecto Punta Catalina, las cuáles
concluirían en el 2017.
Resulta
previsible que una vez el Gobierno termine de aportar recursos a Punta
Catalina, deberá realizar transferencias de capital, aunque en niveles
más reducidos, a las EDES para que éstas puedan realizar inversiones que
le permitan reducir las enormes pérdidas que todavía registran,
asumiendo que las distribuidoras permanecerían como activos estatales.
La
entrada en operación de las plantas de carbón de Punta Catalina en el
futuro cercano, si se mantienen los precios actuales de los combustibles
fósiles en el mercado mundial, deberá provocar una baja adicional en el
costo promedio de generación y por tanto, en el precio promedio de
compra de la energía que enfrentan las EDES.
Evitando
bajas adicionales en el precio de venta promedio de la electricidad que
comercializan las EDES, el déficit de las EDES podría reducirse aún más
a pesar del mayor gasto de inversión que deberán realizar en los
próximos años para reducir las pérdidas.
El
gas y el carbón están llamados a servir como soporte fundamental del
grueso de la generación de electricidad en el país. Ambos combustibles
contribuirán a que la República Dominicana pueda generar electricidad a
un costo muy competitivo.
Pero
además, permitirán operar al mercado eléctrico con menores niveles de
volatilidad de los precios de los combustibles utilizados en la
generación. Esta volatilidad que tradicionalmente ha acompañado a los
precios de los derivados del petróleo, ha sido muy dañina, para nuestra
economía y para la propia institucionalidad del sector eléctrico.
Es
crucial, por tanto, que el Gobierno dominicano haga todo lo que esté a
su alcance para culminar el proyecto de Punta Catalina. Pero al mismo
tiempo, debe tomar decisiones sensatas que permitan acelerar la
conversión a gas natural de plantas generadoras que hoy operan con
combustibles derivados de petróleo, y provocar bajas adicionales en el
costo promedio de compra de energía de las EDES.
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