Con una memoria agradecida, hizo suyas las palabras: «El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres», dando gracias a quienes, desde el silencio, la oración, la cercanía y el apoyo, han sido parte de esta historia vocacionalDe manera especial, agradeció a la Conferencia del Episcopado Dominicano, a la Diócesis de Barahona, a Mons. Mamerto Rivas Santos, quien lo recibió en el Seminario; a Mons. Rafael Leónidas Felipe Núñez, quien lo ordenó sacerdote y acompañó su proceso; así como a los sacerdotes y comunidades que han marcado su ministerioRecordó con especial cariño sus primeros años de servicio en la Parroquia Nuestra Señora de Fátima, en Galván, y en la Parroquia San Bartolomé de Neiba, así como su experiencia en UCATEBA (2009-2021)
Después de 25 años, su testimonio se resume en una certeza: Dios ha estado presente en la barca, guiando, sosteniendo y acompañando cada paso.
Con gratitud por el camino recorrido y esperanza ante lo que está por venir, continúa confiando en Aquel que llama y sostiene toda vocación.
¡El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres!
