Orlando Gil
LA PRIMERA/TOMADO DE LISTIN DIARIO
El Expreso del Sur
El gobierno necesita aumentar sus porcentajes en las encuestas, pero sobre todo apreciación en la gente. Una cosa y la otra parecen en esencia la misma, pero no lo son en realidad. Podría recuperar simpatías (digo recuperarlas, que no ganarlas), pero en segmentos poco significativos, aun cuando cuantitativamente sean decisivos. Lo que necesita el régimen es proyección, y eso no se compra en botica, ni se consigue con los consabidos repartos, sino con medidas que lleguen a sectores que sensibilizan la sociedad… LA SEGUNDAAlfredo Pérez Rubalcaba no era suficiente. Felipe González y Alfonso Guerra se hicieron imprescindibles. Los refuerzos se usan si los regulares fallan.
EL GERMEN
Las razones una y dos son argumentaciones de estrategia y posibles líneas de campaña, pues la presencia de Margarita Cedeño obliga a un reacomodo de las fuerzas y a un reparto de tareas.
Pero hay otro aspecto de singular importancia, o que por lo menos se está considerando.
Los candidatos a la vicepresidencia. ¿Son parecidos o se superan Luis Abinader y Margarita Cedeño? En los números la peledeísta se le va a arriba al perredeísta, pero falta ver el desempeño y las responsabilidades que pongan a cargo de cada uno. Abinader va corriendo solo, mirando de frente y nunca a los lados.
Ahora va a tener que cuidarse de la línea de afuera…
ELLA
Dejar a Margarita Cedeño correr sola u ocuparse de su homólogo Luis Abinader no es mala idea después que el pasado domingo el candidato Medina asumió sin rencor ni pudor la obra de gobierno de su antecesor. No tenía que hacerlo, pero por alguna razón decidió jugársela del todo por el todo, y en momentos que sus oponentes y otros núcleos políticos o menos políticos de la sociedad civil no encuentran virtudes en la actual administración, consideró espléndida la gestión de Leonel Fernández.
Dice Hipólito Mejía que “Danilo es un preso de Leonel”, y pone la escogencia de la primera dama como la mejor demostración.
Si lo es, lo disimula muy bien, pues juega con sus cartas con una complacencia única.
Quiso ser candidato de todo el partido y no de una parte, y de ese logro no hay dudas.
Ahora quiere ser candidato del gobierno, puesto que de otro modo no se identificará con sus políticas o sus resultados.
Querían avergonzarlo, o descalificarlo, como “Más de lo Mismo”, y la reacción es todo lo contrario: Da la cara y defiende sus ejecutorias sin ningún tipo de rubor…