jueves, 8 de marzo de 2012

BRASILEÑAS DE ENSUEÑOS! Torturas y brasileñas macizas en ‘Gran Hermano

Dios santo/tOMADO DE 20MINUTOS.ES

Ha sido muy duro. Como revivir los tiempos de la inquisición, como ver a un agente de la guerra fría sonsacando a un enemigo.

Hablo de… ¡¡LA SESIÓN DEPILATORIA DE SINDIA!!

Nunca pensé que una persona que recoge mandarinas de sol a sol pudiera ser así de quejica. Os cuento el caso: hallábase María eliminando de su piel lo que sus genes chewakas le reportan, o sea, unos pelos como de puercoespín, cuando Sindia, que hasta el momento se debía depilar con soplete, se interesó por la máquina eléctrica que usaba María.

Y María, muy solícita y embustera, le dijo que aquella pequeña máquina patentada por Belcebú sólo hacía cosquillas. Aquello animó a Sindia a probar tan maravilloso artilugio, lo que desataría la inenarrable sesión de dolor.

Allí se puso Sindia, subida a la encimera de los lavabos (no sé porqué allí, pero los caminos de Sindia son inescrutables), dispuesta a sentir sobre su cuero el cálido lametón de la depiladora. El problema vino cuando comprobó que no era un cálido lametón, sino un un chorro de hierro candente derramándose sobre sus canillas.

Sindia chilló, maldijo y blasfemó, y todo esto entre estertores y convulsiones que harían palidecer a la niña del exorcista, y con una toalla en la boca para que no se presentara en Guadalix la Guardia Civil por los gritos.

Y al final, para nada, porque me dio la sensación de que ahora Sindia puede rallar queso pasándoselo por la espinilla.

Quizá aquella sesión de tortura no fuera gratuita. Quizá Dios quería castigar a Sindia por el bizcocho de la discordia.

¿Qué qué bizcocho? ¿Pero en qué habéis estado perdiendo el tiempo? ¿Mirando el Ibex 35?

En fin, secaré vuestras lagunas. Hace un par de días, por esas cosas del aburrimiento, Marta, María, Pepe y Sindia (cuatro a los que no confiaría ni un canto rodado) decidieron de madrugada hacer un bizcocho. Eso sí, a escondidas, claro, porque pensaban jalárselo ellos solos.

Así, constituyeron el ‘comando jalador’ y dispusieron de los pocos víveres que aún quedan en la casa para hacerse el bollo. Ni que decir tiene que les quedó un churro de mucho cuidado, entre otras cosas porque no tenían levadura y porque para tapar el olor del bizcocho y que no les pillaran María propuso tirarse pedos. Eso no hay bizcocho que lo aguante. Lo de los pedos, digo.

Eso sí, una fracción de segundo después de que el bizcocho tuviera una temperatura que permitiera no calcinarse los dedos y las tragaderas, dieron buena cuenta de él, que no se comieron la bandeja de milagro.

Y claro, les pillaron. Se creían que la policía es tonta. En el caso de Michael puede ser, pero no en el caso de Juan, que es de la policía de Dios, y claro, tienen acceso a información privilegiada.

El caso es que al final tuvieron que confesar y en la casa se produjo una concentración de odio que casi abren una brecha en el espacio tiempo y dejan entrar a los demonios del apocalipsis.

Al final no entraron.

Pero quien sí que va a entrar es una brasileña de intercambio. De intercambio de la universidad de Sao Paulo, no te jode. Pues no, porque no teníamos a nadie que enviarles. Así, que de intercambio de GH Brasil. (En la foto podéis verla rascándose el mejillón con el biquini).

En concreto es una zagala llamada Laisa, a la que echaron de la casa allí por el 66% de los votos. Al parecer, la embajada de Brasil está trabajando para que la muchacha no regrese a su país.

Como currículum os diré que se presentó a un concurso de Playboy de culos. La muchacha es la típica multioperada, clon de otras miles como ella. No sé vosotros, pero a mi estas muchachas supuestamente perfectas no me dicen nada (y no me refiero a que no me dirijan la palabra). A ver, que si me cogen en una discoteca y me piden que las haga mujeres no las voy a hacer el feo, pero que no son mi tipo.

Y hablando de bellezas y relaciones carnales. Noemí ha dicho que ella no quiere sexo sin amor. A la vez, dijo que no amaba a Alessandro. Michael, que andaba por allí le preguntó que entonces qué había hecho en la casa con el italiano. “Jugar”, respondió la canaria. Madre del amor hermoso. Si eso lo hace jugando, cuando se ponga en serio tiene que montar una que haría sonrojarse a la más desinhibida de las gallinas.

Hablando de Michael (es de maestro cómo hilo los temas, ¿eh?). Me tiene superado. Se pasa el puñetero día probándose todo lo que pilla por la casa, gafas, camisas, pantalones, supositorios… y preguntando si le queda bien, si está guapo, si tiene estilo… Dentro de nada se empieza a probar el menaje de cocina y hay que internarlo.

Un último apunte: Christian piensa que cuando salga de la casa todas las discotecas de Madrid tendrán un reservado para él. Este chaval piensa que en lugar de entrar en Gran Hermano ha entrado en el Real Madrid.