ORLANDO DICE…
Orlando Gil
orlandogil@codetel.net.do/TOMADO DE LISTIN DIARIO
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QUISIERAN.- Si los candidatos
pudieran, adelantarían el tiempo para que el 20 de mayo llegue pronto y
salir del trance de las elecciones, pues se hace más que evidente que no
queda espacio que ocupar, ni situaciones que inventar, y mucho menos
núcleos que atraer, o de donde escoger y crecer.
Eso de dar vueltas en caravanas
por aquí o por allá, como si la consigna fuera “quien se para, pierde”, o
esperar resultados de encuestas propias y ajenas, provoca aburrimiento.
No importa que una parte de la población salga a la calle y se una a la
fiesta. La verdad, insisto: Están moviendo la misma gente, en una
especie de círculo, ya no vicioso, sino peor, tortuoso.
El debate pudo haber sido una
oportunidad, en cuanto a algo nuevo. Sin embargo, además de intento
fallido que nadie lamenta, ahora, hubiera sido un fracaso de público. La
sola celebración no era suficiente, y de eso pueden hablar los
productores de espectáculos como la entrega de los premios Casandra. Los
records de audiencia no se imponen solos, se corresponden con meses de
expectativas…
EXPERIENCIAS.- La gran pregunta:
¿Quién abandona la calle primero? La experiencia de ambos es que a
falta de un debate a profundidad, el movimiento de masas adelanta en las
encuestas y se supone que asegura ventaja en las elecciones. El ejemplo
de Hipólito Mejía no deja dudas.
Cuando quiso cumplir con tareas
en el exterior, que eran oportunas y necesarias, ya que el voto de
ultramar se aprecia decisivo, sufrió en carne propia el viejo refrán:
Quien va para Villa, pierde su silla. Danilo Medina, en cambio, fue
sorprendido por el efecto contrario. No se había lanzado a la calle del
medio por razones de circunstancia, y al hacerlo, encontró en las masas
un afecto, tal vez inédito, como si hubieran estado huérfanas.
O abandonadas. Desde entonces
Mejía no se aleja mucho, y en caso que si, por muy poco tiempo. Y Medina
por igual. La cuestión les quedó claro a los dos: Si el pitcher es de
movimientos lentos y el catcher no tiene buen brazo, los robos de bases
se imponen. Entonces, o se cuida la base o se vigila al jugador…
ESA NO.- Todos los llamados a la
cordura y a la moderación en los pronunciamientos y actuaciones de los
políticos, deben ser bienvenidos. Y la verdad que nunca sobran. Es mejor
prevenir que tener que remediar. Y no hay que olvidar que hay
individuos y sectores que por temperamento se suben como el chocolate.
No conviene, pues, perderlos de vista.
Ahora, eso es una cosa y otra
muy distinta acusar a la política o a los políticos de la violencia de
la sociedad dominicana. Ni siquiera en estos momentos de campaña puede
hacerse esa afirmación. El cientista social que la hizo se equivocó
medio a medio.
La violencia en este país tiene
otro origen y destino. ¿Qué tiene que ver con la política la
desaparición de un niño y su posterior asfixiamiento, o que en una calle
oscura tratos entre hombres dé lugar a que uno sufra una herida mortal?
No puede atribuirse a la política todos los muertos del período, como
se hace en Semana Santa. Hasta hace poco la violencia era de género,
familiar, criminal, y un largo etcétera, pero no política…
REMANSO.- La actual campaña
electoral no será un dechado de virtudes cívicas, pero no puede decirse
que sea violenta, y que esa violencia afecte a toda la sociedad. Si por
la política fuera, este país sería un ejemplo, casi un remanso en cuanto
a paz, a sosiego y a tranquilidad.
Los políticos son fieros, en
ocasiones, pero de boca. Todavía nadie ha visto a uno con otro en la
boca. Fuera del muerto y herido de Moca, no se conocen mayores
consecuencias. Y no hay porqué esperar lo peor si los candidatos y sus
seguidores andan de lejitos, como si no quisieran verse la cara.
Aunque si choca que algunas
voces, que nadie sabe quienes autorizan, hablen de lanzar las masas a
las calles para preservar un triunfo que todavía no se produce. Alertas y
amenazas locas, sin fundamentos, y que recuerdan que en ocasiones
anteriores no pasaron de buche y pluma. Igual, mientras esas
exhortaciones sean hechas por fulanos, por políticos de segunda, esos
posibles levantamientos son tan remotos que ni asoman. Además, es un
error satanizar la política en época de campaña…