martes, 24 de abril de 2012

ORLANDO DICE! El error de satanizar la política en época de campaña



ORLANDO DICE…
Orlando Gil
orlandogil@codetel.net.do/TOMADO DE LISTIN DIARIO
QUISIERAN.- Si los candidatos pudieran, adelantarían el tiempo para que el 20 de mayo llegue pronto y salir del trance de las elecciones, pues se hace más que evidente que no queda espacio que ocupar, ni situaciones que inventar, y mucho menos núcleos que atraer, o de donde escoger y crecer. 


Eso de dar vueltas en caravanas por aquí o por allá, como si la consigna fuera “quien se para, pierde”, o esperar resultados de encuestas propias y ajenas, provoca aburrimiento. No importa que una parte de la población salga a la calle y se una a la fiesta. La verdad, insisto: Están moviendo la misma gente, en una especie de círculo, ya no vicioso, sino peor, tortuoso. 


El debate pudo haber sido una oportunidad, en cuanto a algo nuevo. Sin embargo, además de intento fallido que nadie lamenta, ahora, hubiera sido un fracaso de público. La sola celebración no era suficiente, y de eso pueden hablar los productores de espectáculos como la entrega de los premios Casandra. Los records de audiencia no se imponen solos, se corresponden con meses de expectativas…


EXPERIENCIAS.- La gran pregunta: ¿Quién abandona la calle primero? La experiencia de ambos es que a falta de un debate a profundidad, el movimiento de masas adelanta en las encuestas y se supone que asegura ventaja en las elecciones. El ejemplo de Hipólito Mejía no deja dudas. 


Cuando quiso cumplir con tareas en el exterior, que eran oportunas y necesarias, ya que el voto de ultramar se aprecia decisivo, sufrió en carne propia el viejo refrán: Quien va para Villa, pierde su silla. Danilo Medina, en cambio, fue sorprendido por el efecto contrario. No se había lanzado a la calle del medio por razones de circunstancia, y al hacerlo, encontró en las masas un afecto, tal vez inédito, como si hubieran estado huérfanas. 


O abandonadas. Desde entonces Mejía no se aleja mucho, y en caso que si, por muy poco tiempo. Y Medina por igual. La cuestión les quedó claro a los dos: Si el pitcher es de movimientos lentos y el catcher no tiene buen brazo, los robos de bases se imponen. Entonces, o se cuida la base o se vigila al jugador…


ESA NO.- Todos los llamados a la cordura y a la moderación en los pronunciamientos y actuaciones de los políticos, deben ser bienvenidos. Y la verdad que nunca sobran. Es mejor prevenir que tener que remediar. Y no hay que olvidar que hay individuos y sectores que por temperamento se suben como el chocolate. No conviene, pues, perderlos de vista. 


Ahora, eso es una cosa y otra muy distinta acusar a la política o a los políticos de la violencia de la sociedad dominicana. Ni siquiera en estos momentos de campaña puede hacerse esa afirmación. El cientista social que la hizo se equivocó medio a medio. 


La violencia en este país tiene otro origen y destino. ¿Qué tiene que ver con la política la desaparición de un niño y su posterior asfixiamiento, o que en una calle oscura tratos entre hombres dé lugar a que uno sufra una herida mortal? No puede atribuirse a la política todos los muertos del período, como se hace en Semana Santa. Hasta hace poco la violencia era de género, familiar, criminal, y un largo etcétera, pero no política…


REMANSO.- La actual campaña electoral no será un dechado de virtudes cívicas, pero no puede decirse que sea violenta, y que esa violencia afecte a toda la sociedad. Si por la política fuera, este país sería un ejemplo, casi un remanso en cuanto a paz, a sosiego y a tranquilidad. 


Los políticos son fieros, en ocasiones, pero de boca. Todavía nadie ha visto a uno con otro en la boca. Fuera del muerto y herido de Moca, no se conocen mayores consecuencias. Y no hay porqué esperar lo peor si los candidatos y sus seguidores andan de lejitos, como si no quisieran verse la cara. 


Aunque si choca que algunas voces, que nadie sabe quienes autorizan, hablen de lanzar las masas a las calles para preservar un triunfo que todavía no se produce. Alertas y amenazas locas, sin fundamentos, y que recuerdan que en ocasiones anteriores no pasaron de buche y pluma. Igual, mientras esas exhortaciones sean hechas por fulanos, por políticos de segunda, esos posibles levantamientos son tan remotos que ni asoman. Además, es un error satanizar la política en época de campaña…