El curioso caso de Fondo Negro
Por David Ramírez
Fondo Negro es un pequeño
pueblo construido al borde mismo de la carretera Barahona -Azua. Como
muchos otros pueblitos en la provincia de Barahona sus moradores viven
de la agricultura de subsistencia, las remesas de sus hijos ausentes y
la pesca.
La fundación de este pueblo es tan negra como su propio
nombre. En 1880 tuvo sus primeros asentamientos humanos gracias a la
llegada de ciudadanos procedentes de la villa de Barahona (para aquella
época muchos barahoneros constantemente se desplazaban de un sitio a
otro, sin residencia permanente), que atraído por la fertilidad de la
tierra, su cercanía al majestuoso río Yaque del Sur, el verdor de sus
árboles y el esplendido aislamiento de la zona, creyeron que era un
lugar excelente para vivir de manera tranquila, sin ser detectados, ni
molestados.
De ahí deriva el curioso nombre de Fondo Negro,
porque desde su inicio fue considerado un pueblo apartado, de gentes
recelosas y poco sociables. Fondo Negro fue durante muchos años un
pueblo oscuro, casi hermético, pero al pasar los años y gracias a la
construcción de la carretera, la modernidad sacó a este lugar de su
aislamiento. En el año 2003. Fondo Negro fue elevado a Distrito
Municipal del municipio de Vicente Noble.
Casi la mayoría de sus
trece mil habitantes se alojan en algo que se asemejaría a una
vivienda, cuyo aspecto general es deplorable. En Fondo Negro la vida es
una rutina de? miseria y desesperanza.
Pero además de su nombre,
algo curioso ocurre en ese lugar. Desde hace varios años sus habitantes
gozan de energía eléctrica las 24 horas del día, muchas casas
“privilegiadas” o “de los ricos” tienen instalado el servicio
telefónico, el Internet, la televisión por cable satelital y otras
maravillas de la vida moderna, pero en el pueblo no existe el servicio
de agua potable.
Hace 33 años fondo Negro está sin agua potable y
nadie les brinda la ayuda. Actualmente el agua que consumen les llega
cada cuatro días directamente del río Yaque del Sur, pero no es agua
potable porque no ha sido filtrada con los correspondientes
tratamientos potabilizadores. El agua del río es usada para todas las
necesidades del hogar, incluso la usan para cocinar los alimentos, pero
al no ser un agua purificada, muchos temen que en algún momento se
desate en el pueblo brotes epidémicos.
El calvario de sus
habitantes comenzó en el año 1979 cuando el huracán David destruyó el
único acueducto que le brindaba el vital servicio. A partir de esa
fecha sus habitantes se embarcaron en protagonizar innumerables
huelgas, protestas y paralización del tránsito por la carretera, pero
esto no ha servido absolutamente para nada.
Cuando Fondo Negro
cumplió 31 años sin agua potable, un pastor evangélico propuso una
singular forma de protestar en contra de tan abominable olvido. Propuso
a sus habitantes celebrarlo en las calles pacíficamente, como si fuera
una de sus fiestas religiosas.
Fue así como un grupo de amas de
casas, acompañadas con sus respectivos maridos, marcharon pacíficamente
por las polvorientas calles del pueblo con cubos y latas vacías en las
manos. Esta marcha llamó mucho la atención de las autoridades que para
solucionar el problema “provisionalmente” le instalaron una bomba cerca
del río mientras supuestamente empalmaban unas tuberías del nuevo
acueducto recién construido en el pueblo vecino de Quita Coraza.
En
mayo del año pasado el entonces el presidente Leonel Fernández
inauguro el acueducto (con una inversión de 32 millones de pesos),
pero el agua potable de tan prometido acueducto nunca llegó a los
hogares de Fondo Negro.
Hoy los residentes de Fondo Negro no
ocultan su enfado porque consideran que fueron víctima de un vil engaño,
inauguraron una obra millonaria que ni siquiera sirve para suplir de
agua potable al pueblo de Quita Coraza, por eso muchos llaman a esa
obra una gran estafa para el Estado.
La única esperanza que
tienen los residentes de esa comunidad agrícola es que el INAPA realice
unos ensambles con el Acueducto Regional del Suroeste (Asuro) para que
el agua potable por fin llegue a los hogares. Mientras tanto, el único
negocio que florece en Fondo Negro es el de los camiones que, como
hormigas hambrientas, acuden diariamente al pueblo a vender el tanque
de 55 galones a 70 pesos.
Muchos residentes de Fondo Negro están
convencidos que el día que llegue el agua potable a sus hogares será una
de las fechas más recordadas en su historia. Algunos ya han propuesto
al cabildo del pueblo declararlo día festivo.