SABATINAS DEL DIRECTOR
Utopía constitucional
necesaria para el desarrollo de nuestro país.
Las gobernaciones provinciales
como verdaderos gobiernos en las comunidades que representan.
Redacción Diario Digital Barahona.
Estilo Twittero, creado por DDB.
Las gobernaciones provinciales
en nuestro país son instituciones que manejan un pírrico presupuesto de
recursos, algunas cantidades asignadas de raciones alimenticias y efectos del
hogar para distribuirlos a familias pobres entre fechas en el año, y ser su
representante la persona que debe dar la cara ante los conflictos con las
comunidades.
Las gobernaciones provinciales
deberían de funcionar como verdaderos gobiernos locales. En el presupuesto de
la nación que se elabora cada año debería contemplarse que las obras que sean
proyectadas realizar y ejecutarse en cada provincia se hagan vía la
Gobernación.
Nuestra “Utopía Constitucional”
plantea una modificación a nuestra Carta Magna, para que el presupuesto de
ingresos y gastos se diseñe asignando a las gobernaciones provinciales las
partidas contempladas en el mismo para las obras que las distintas instituciones
estatales ejecutarían en cada provincia del país.
Lo anterior es, que las obras
a ejecutar sean proyectadas en coordinación con los representantes de las
instituciones públicas locales y la gobernación provincial. Se hacen los diseños,
se elaboran los planos y el presupuesto de las mismas, y los montos consignados
se contemplan en el presupuesto de ingresos y gastos de cada año.
Para esto se requiere que la “Utopía
Constitucional” que estamos proponiendo revolucione las gobernaciones
provinciales convirtiéndolas en unidades dinámicas bien estructuradas, con
personal técnico y gerencial calificado para planear, organizar, proyectar,
ejecutar, evaluar y tomar decisiones oportunas para la eficiencia.
La coordinación, supervisión, control
y seguimiento de las obras a ejecutar en las provincias, así como de los recursos
contemplados en las mismas tendría un seguimiento del personal técnico
calificado de la Gobernación y de las entidades responsables de las obras.
Nuestra utopía constitucional
busca descentralizar las acciones del gobierno hacia las regiones. Tener un
ente responsable y regulador que deberá mensualmente rendir cuentas al Estado
de las obras que se ejecutan, la transparencia en el manejo de los recursos y
el nivel de terminado de las mismas.
La Utopía Constitucional
también contemplaría las sanciones penales por el mal manejo que se pueda dar a
los recursos del presupuesto, el incumplimiento a la Ley de Compras y
Contrataciones de Obras y la falta de transparencia en el uso de los fondos
públicos.
Lógicamente, es una utopía,
que en un sábado medio nublado el cerebro se desbloquea y recrea ideas
quiméricas que realmente a nadie le importa que esas cosas cambien.
