Aunque el FMI y organismos privados estiman un crecimiento del
0,7% más que en 2013, hay cuatro temas que provocan incertidumbre para
el optimismo en recuperar el terreno perdido desde la crisis de 2008
Las últimas proyecciones del FMI y de organismos privados
coinciden en que la economía mundial crecerá alrededor del 3,6%, es decir, un 0,7%
más que en 2013. Pero, según un artículo de la cadena BBC, este aumento no
sirve para recuperar el terreno perdido desde la crisis de 2008, y eso depende
de cuatro factores clave:
1. Eurozona
La crisis no afecta sólo a Portugal, Irlanda, Italia, Grecia
y España, sino también a las economías más desarrolladas, como Francia y Holanda,
que registraron graves retrocesos el año pasado. Ni el motor de la región,
Alemania, ha quedado inmune: en el primer trimestre de 2013 tuvo una
contracción y registró un crecimiento anémico en el resto del año.
Los problemas son múltiples: al estancamiento económico se
añade el temor de una deflación (caída de los precios que puede terminar en
bancarrotas y desinversión) e índices estratosféricos de desempleo (promedio
superior al 10%, un 25% en países como España y Grecia).
Con este trasfondo, uno de los grandes temores de 2014 es
que las elecciones del Parlamento Europeo en mayo se conviertan en un referendo
sobre el euro.
John Bowler, director de Análisis de Países de la Unidad de
Inteligencia del semanario británico The Economist, no descarta una
desintegración de la eurozona. "El malestar social puede explotar en cualquier
momento. En mayo, la legitimidad de muchos gobiernos puede quedar seriamente
cuestionada. Si a esto se le suma la presión económica sobre países con deudas
muy altas, es posible que uno o más países terminen saliéndose del euro, algo
muy desestabilizador para la economía mundial", explicó a la cadena BBC.
2. Estados Unidos y la flexibilización monetaria
El crecimiento del tercer trimestre del año pasado y la
caída del desempleo llevó a la directora del FMI, Christine Lagarde, a señalar
en diciembre que Estados Unidos crecería más que el 2,6% pronosticado con
anterioridad.
Ese optimismo llevó al presidente saliente de la Reserva
Federal, Ben Bernanke, a anunciar la reducción de los estímulos monetarios para el
sistema bancario en u$s10.000 millones mensuales y mantener la tasa de interés
en su actual nivel de mínimos históricos del 0 por ciento.
El enigma es qué hará su sucesora en el cargo, Janet Yellen,
que asume en enero. "Habrá continuidad. Yellen intentará seguir una política de
anticipar las tasas de interés a futuro para que este retiro gradual del
estímulo económico no sea traumático", señaló Bowler a BBC.
La flexibilización monetaria lleva cinco años y en 2013
significó la adquisición de bonos y títulos a los bancos por valor de unos u$s80.000
millones mensuales para facilitar el flujo crediticio a consumidores y
productores.
3. China y el difícil equilibrio
En 2013 la economía china demostró que no volverá a crecer a un ritmo del 10% anual
como lo hizo en las décadas previas. Este cambio se
debe, en gran medida, a la transición de un modelo exportador a otro más basado
en el consumo interno y al paso de una economía de bajos ingresos a otra de
medianos ingresos con aspiraciones a dar el salto a economía desarrollada.
China creció un 7,5% en 2013, pero el problema se encuentra
en otra parte. Desde la crisis financiera global de 2007-2008, el gigante asiático
tuvo una enorme expansión del crédito y la inversión que sostuvo su crecimiento
y, según expertos como el académico en economía comparada de la Universidad de
Cambridge Gabriel Palma, esta expansión es insostenible.
"El stock de crédito en China saltó de u$s9
billones en 2007-2008 a u$s23 billones en 2012: un 220% del PIB. En otras
palabras, China logró replicar todo el stock de crédito del sistema
financiero norteamericano en tan sólo cinco años", señaló a BBC Mundo.
La agencia calificadora Fitch calcula que el sistema bancario
paralelo o en la sombra -escasamente regulado- acumuló casi u$s6 billones de
activos, equivalentes al 70% del PIB chino.
Este sistema paralelo de pequeñas entidades financieras
copió muchas de las prácticas que llevaron a la crisis estadounidense de las "hipotecas
basura". Palma explicó: "En la capital, Pekín, de 20 millones de habitantes,
existen hoy día casi 4 millones de casas y departamentos que no se pueden
vender. Y la actividad de la construcción continúa como si nada".
El hecho de que China tenga la máxima cantidad de reservas
del mundo en moneda extranjera puede ser clave para evitar que una implosión
termine contagiando al mundo entero.
4. Materias primas
La plena incorporación de China y, en menor medida, de India
al mercado mundial a principios de siglo llevó a una explosión de los precios
de las materias primas y a una década dorada para la economía latinoamericana.
Según el FMI y el Banco Mundial, las commodities constituyen
un 75% de las exportaciones de América Latina. El problema es que ahora la
demanda internacional está cayendo debido al menor crecimiento de China e
India.
El precio del cobre disminuyó un 10% el año pasado, el de la
plata más del 20%, el de la soja se ha mantenido estancado y el del petróleo
está fluctuando a la baja. Esta tendencia se verifica también en los mercados
de futuros.
Según la agencia financiera Bloomberg, los contratos a
futuro de la soja hasta 2016 se cotizan un 16% menos que hoy, algo que puede
impactar fuertemente a todos los países productores del Cono Sur.
El cobre y el petróleo WTI, usado como referencia del crudo,
también tienen una cotización a la baja en los mercados de futuros. Solo las
materias primas vinculadas a alimentos registran un aumento. El café tiene un
incremento del 26,7% y el azúcar, del 14 por ciento.
La Cepal calcula que América Latina compensará la caída de
los precios de muchas commodities con un mejor desempeño del consumo y la
mejoría de la economía mundial: en 2014, la región crecerá un 3,2% en
comparación con el 2,6% de 2013.
