Tomado de Diario Libre
SANTO DOMINGO. El presidente
Danilo Medina arriba hoy al segundo año de su elección como mandatario
con un panorama muy favorable, pero con temas espinosos pendientes de
resolver, que podrían convertirse en el punto de decadencia de su alta
popularidad.
A uno de los temas, finalmente
le dio una respuesta, enviando el esperado proyecto de Ley de
Naturalización, que logró un apoyo casi unánime de los sectores que se
enfrentaron cuando se emitió la sentencia 168-13 del Tribunal
Constitucional sobre la nacionalidad de hijos de extranjeros ilegales.
Medina ha logrado desactivar
“bombas” sociales como ésa, y el caso de la renegociación con la minera
Barrick, que fue aplaudido por el país. Hasta ahora, el mandatario vive
un momento de ensueño para todo presidente, y es que hasta los
dirigentes y simpatizantes de la oposición elogian su obra de gobierno, y
a quien las cifras colocan como líder de la oposición, Hipólito Mejía,
se reúne frecuentemente con él, y le brinda su respaldo público. Hay que
esperar si Medina mueve o no el tren gubernamental, el servicio
exterior, y si logra ganar la batalla a la inseguridad ciudadana.
A Medina le resta un trecho muy
incómodo de su gobierno, que son dos años de puro proselitismo electoral
a todos los niveles, lo que sin lugar a dudas distrae a los músicos
para continuar su partitura.
Las presiones aumentan desde algunos de su
entorno para una modificación a la Constitución que le permita ser de
nuevo candidato presidencial. Pero al mismo tiempo está la sombra del
posible regreso del equipo que le antecedió en el poder, al cual
enfrentó de manera frontal en el 2007, y habría sus reservas sobre la
actitud que tomen de nuevo en el poder frente a un gobierno que ha
relegado a algunos, y ha permitido que el Ministerio Público enfrente a
uno de los pasados funcionarios.