POR DAVID RAMIREZ
El emblemático periodista,
predicador de la igualdad racial y religiosa Marcus Garvey, dijo una vez
que un pueblo sin el conocimiento de su historia pasada, el origen y la
cultura es como un árbol sin raíces. Es una frase que encierra una gran
verdad, porque probablemente para muchos barahoneros como yo le resulte
confuso, extraño y hasta frustrante el saber que, siendo Santa Cruz de
Barahona una de las ciudades más jóvenes de la República Dominicana (en
comparación con Puerto Plata o Azua), no existen documentos veraz y
científicamente comprobable de la fecha precisa de su fundación.
Es una situación bastante
engorrosa, porque deja a instituciones locales, como el Ayuntamiento
Municipal o la Gobernación, sin una fecha trascendental para celebrarlo
anualmente con los habitantes.
Si aplicamos correctamente el
concepto o metodología para investigar la evolución histórico-social de
nuestra ciudad, descubrimos muy desilusionado que, a pesar de contar en
nuestra biblioteca personal con 5 libros que abordan el tema de manera
directa, el cuándo, cómo, dónde, y porque de su fundación sigue siendo
una interrogante.
A excepción del libro “Historia
de Barahona 1801-1900”, escrito por el abogado Welnel Darío Feliz (que
no se conforma con lo que le contaron, sino que escudriña los documentos
depositados en los archivos nacionales y locales), cuatro de estos
libros prácticamente no fundamentan sus investigaciones sobre el origen
de nuestra ciudad en bases científicas, sino en las tradiciones orales,
muchas veces transmitidas familiarmente.
Esos libros son fuente que todo
investigador debe consultar al momento de abordar el tema, sin dejar de
reconocer que sus autores hicieron un gran esfuerzo por dilucidar
nuestra historia. Lamentablemente no aportan datos precisos porque las
documentaciones sobre los primeros pobladores de lo que llegó a
conocerse como común o villa Barahona, se perdieron con el tiempo.
Partiendo de ese criterio no debe resultar extraño para cualquier
investigador encontrar hipótesis deterministas y hasta casualistas sobre
la fundación de Barahona.
El caso más llamativo de todos
es el que plantea el cuentista y poeta oral Matías Ramírez Suero en su
obra “Fundación de Barahona”.
Ramírez Suero establece, sin
precisar fecha, el germen que dio origen a nuestra ciudad gracias a una
casualidad del destino en la que estuvo implicado un pariente lejano.
Ese familiar, procedente de nadie sabe dónde, salió a buscar unos toros,
pero que en su lugar encontró una zona boscosa, posiblemente sin dueño,
con un río caudaloso que desembocaba en una costa cercana, asentándose
poco después en el lugar con su familia, bienes y propiedades.
El planteamiento de Matías
Ramírez, que es casualista, está basado en las tradiciones orales de la
familia Suero Ramírez sobre la fundación de Barahona. Es cierto que
tiene cierto parecido con las bellas historias al mejor estilo de
Hollywood y en ocasiones no la aceptemos como una verdad sino como una
ucronía histórica, tal vez prejuiciado porque dicho planteamiento parten
de un relato oral dictado por una persona (y escrito con la ayuda de
otro), que nunca en su vida se le conoció madera de escritor, mucho
menos de historiador serio y riguroso.
Pero eso no quita, de ningún
modo, que la obra de Matías deje de ser interesante para los acuciosos o
investigadores de la historia. La narrativa de Matías Ramírez sobre la
fundación de Barahona podría calificarse de “posible” si la comparamos
con la Historia de la Humanidad, donde el ser humano históricamente se
ha relacionado con la naturaleza y la ha transformado por medio del
trabajo, extrayendo lo necesario para subsistir o disfrutar de ella.
Otros, en cambio, abordan la
fundación de Barahona desde una perspectiva muy determinista (“todo
efecto viene de una causa y toda causa tiene su efecto”), como es el
caso de José A. Robert que en su obra “La evolución histórica de
Barahona”, plantea como debidamente cierto e irrefutable que la
fundación de la villa Barahona, al igual que su crecimiento poblacional y
florecimiento económico, estuvo asociado al corte y comercio de la
madera preciosa (principalmente caoba y roble) en el 1795, en los
terrenos de familias residentes de otras poblaciones cercanas.
Cuando Robert trata de
profundizar sobre el origen de la villa, con sus habitantes y modo de
vida, entonces sus planteamientos se sustentan en imprecisiones o
suposiciones históricas,para concluir afirmarmando que la ciudad de se
fundo en 1802. A pesar de que su libro fue el primero en abordar este
tema, termina centrándose en relatos o en las tradiciones orales de la
época. Robert no aporta documentaciones que sustenten que esa fecha,
1795, fue el germen real o la génesis los hoy se conoce como la ciudad
de Barahona.
Luego tenemos la obra del
periodista Oscar López Reyes “Historia del desarrollo de Barahona”,
también investigamos la obra del sociólogo Joaquín Peláez titulado
“Barahona: un enfoque sociológico”. El primero aborda el tema del origen
y desarrollo de la ciudad desde el punto de vista social, económico e
histórico. El segundo realiza una investigación genealógica familiar que
acaba convirtiéndose en un estudio sociológico sobre aspectos muy
importantes de nuestra historia.
Lamentablemente ambos escritores
no establecen una fecha precisa sobre la fundación de Barahona y, al
igual que Welnel Darío Feliz, terminan asumiendo (uno más que otro),
directa e indirectamente los mismos planteamientos deterministas que
José A. Robert sobre las causas y efectos que dieron su origen.
Resulta que al final nos
quedamos como “en el aire”, reconociendo que ningunas de las obras
escritas hasta el momento pueden establecer con absoluta claridad o
precisión científica la fecha exacta de la fundación de Barahona.
Volvemos entonces a la parte
inicial de nuestro artículo ¿Existe una fecha precisa que podamos tomar
como válida para celebrar anualmente la fundación de la ciudad de Santa
Cruz de Barahona? Claro que si, existe y lo vamos abordar en unos
momentos.
Uno de los errores más graves
que encontramos en algunos de los 5 libros que tratan directamente el
tema sobre la fundación de Barahona, es que sus autores, confunden y
llegan a tratarlo como una misma cosa dos hitos históricamente
importantes, pero muy distintos el uno con el otro (y posiblemente con
mucho espacio en el tiempo), que son; 1- El embrión de lo que pudo haber
sido la futura ciudad de Barahona y 2- El acto mismo en la que se
originó su fundación.
Sobre el primero, sus hipótesis
se apoyan en referencias históricas, basadas principalmente en relatos
orales, pero con el segundo no aportan documentos que avalen histórica y
científicamente que ambos eventos estuvieron unido ni tampoco en que
año se fundó la ciudad. Eso le sucedió a José A. Robert que, empeñado en
su determinismo histórico, establece en su libro “Evolución Histórica
de Barahona” que el germen de esa futura ciudad estuvo asociado a partir
de los eventos de 1795 y luego le otorga una fecha especifica de su
fundación, en 1802, sin demostrarlo con documentaciones.
Es posible que, toponímicamente
hablando, el núcleo o aldea de pequeño tamaño y pocos habitantes llamado
Barahona estuviera documentado en papeles ya perdidos en el tiempo, una
muestra del caso es la carta que da a conocer Joaquín Peláez en su obra
“Barahona: un enfoque sociológico” fechada el 30 de junio 1794 remitida
por el arzobispo Fernando Portillo al regerente colonial Josef A. de
Urizar donde menciona a la existencia de Barahona.
Pero resulta que no se tiene
ninguna otra referencia escrita de ese nombre,incluso, Barahona no se
encuentra en los mapas y censos realizados antes de la creación de
Estado Dominicano. José A. Robert, en su libro “La evolución histórica
de Barahona”, establece que en 1826 existían 15 bohíos en Barahona.
Robert no dice si estaban todos habitados, dispersos o compactados.
Welnel Darío Féliz en su obra
“Historia de Barahona 1801-1901” cita la sentencia del 8 de octubre de
1825 que establece que Barahona no era ni común ni poblado, tampoco era
considerada una villa. Cita también que ese nombre, Barahona, no aparece
en los registros territoriales levantados en 1839 por el teniente
coronel Just Tremeré, comandante de la plaza de Neiba. Tampoco Barahona
aparece señalada en los mapas más conocidos de esa época. (Ver citas en
la página 61 de su libro).
¿Qué era entonces los 15 bohíos
que describe Robert en su libro o el nombre de Barahona que mencionó el
arzobispo Fernando Portillo en su carta? Posiblemente un pequeño núcleo
conformado por propietarios y trabajadores del corte de la madera, pero
sin una identidad pueblerina determinada.
Una vez aclarado este tema
centremos ahora nuestro esfuerzo en el aspecto más importante de este
artículo. Celebrar el natalicio de la ciudad de Barahona es una decisión
que tarde o temprano tendrán que tomar nuestros regidores, por una
sencilla razón; si anualmente celebramos las Fiestas Patronales y el
Carnaval ¿Por qué no celebrar también el natalicio de la ciudad?
El cabildo no deberá
establecerla de manera arbitraria, sobre la base de relatos o
tradiciones orales de origen dudoso. Podría ser una fecha basada en
documentos históricos y científico, lamentablemente no existen tales
documentaciones.
En todo caso, aunque sea un
sacrilegio para los historiadores más puritanos, tendrán que escoger
otra fecha, una simbólica pero documentada, con suficientes motivos
históricos e incidencia en la evolución política, social y económica de
la ciudad. Una fecha que puedan sustentarla y defenderla firmemente de
sus detractores.
Considero que la fecha más
importante es el 12 de septiembre, fecha en que Barahona fue declarada
Distrito Marítimo. Ese decreto de 1881, el número 1959, declaraba
también a Barahona como cabecera del distrito recién creado. ¿Por qué
específicamente esa fecha y no otra? Porque es a partir de esa fecha que
comienza a tomar forma la ciudad, su impacto fue inmediato en el plano
político, económico y social.
Fue a partir de ese decreto de
1881 que por derecho Barahona tuvo por primera vez un gobernador,
tribunales, representación en el Congreso y la apertura de oficinas
gubernamentales. También la creación del Ayuntamiento y por ende la
organización de las edificaciones y la vida urbana (como el trazado de
sus calles), también la organización y la delimitación territorial. Fue a
partir de esa fecha que Barahona se convirtió en una de las ciudades
más pujantes del país.
Literalmente hablando. Barahona nació el 12 de septiembre de 1881, esa es la fecha que debemos celebrar.