Por Welnel Darío Féliz/Tomado de El Biran NY
En un artículo titulado El río
Birán: Dos hipótesis sobre el origen de su nombre, publicado por David
Ramírez en el blog de noticias Ecos del Sur, el sábado 21 de este mes de
junio
dos-hipotesis_21.html)
el indicado autor señaló lo siguiente sobre la fundación de Barahona: …
existe una controversia al respecto. Historiadores como Vicente
Tolentino Rojas y Welnel Darío Féliz, autor del libro “Historia de
Barahona 1801-1900”, defienden la tesis que Barahona fue uno de esos
poblados fundados por Toussaint Louverture. Esos historiadores
establecen como cierto que el general haitiano fundó Barahona en 1801 o
1802 por la importancia estratégica que tenía la bahía de Neiba y el
puerto.
Ese evento histórico no
necesariamente pudo haberse de desarrollado así. Tanto Vicente Tolentino
Rojas como Welnel Darío Féliz, no presentan las documentaciones
históricas que avalen semejante tesis. Pero, si lo que plantean esos
historiadores resultara cierto, que el general Toussaint Louverture
fundó poblados y villas en nuestro territorio, cabe la posibilidad de
que también le pusieran los nombres algunos ríos en los lugares donde se
asentaron las tropas haitianas.
Sin entrar en detalles sobre la
contradicción que subsiste en el autor, al expresar la duda en torno a
la fundación de Barahona por el libertador Toussaint y al mismo tiempo
la asunción de tal posibilidad para sustentar la tesis del nombre
“Birán” y su origen francés, nos concentraremos en el tema de la aludida
fundación y principalmente los criterios sobre la falta de
documentación para sustentar nuestra afirmación, “acusación” que puede
poner en entredicho el respeto por la ciencia histórica con que hemos
tratado de analizar el devenir histórico de la denominada “Perla del
Sur”, específicamente en el siglo XIX.
N (1)
Si bien el libro “Historia de
Barahona 1801-1900” se basta por sí mismo para responder a la cuestión
de la falta de documentación aludida, es propicia la oportunidad para
nueva vez volver a realizar nuestro aporte sobre el tema, principalmente
ante las recurrentes “acusaciones” que hemos hecho mención.
Si analizamos la línea
historiográfica de los historiadores barahoneros, es posible observar
sus consideraciones sobre la fundación del pueblo. José A. Robert, sin
lugar a dudas el más emblemático de ellos, hacia 1933, en el periódico
El Esfuerzo, en su edición 502 del 28 de mayo, asumió la tesis de la
fundación hacia 1795 por pobladores que vinieron a cortar maderas y se
asentaron en la playa. En la ocasión, Robert no mencionó a la fundación
por Toussaint.
En 1943, Vicente Tolentino
Rojas, en su magnífico trabajo “Historia de la División Territorial de
la República Dominicana”, afirmó que Barahona había sido fundada por
Toussaint Louverture en 1802 (pg. 363), aunque ciertamente no aportó su
fuente sustentadora. Las afirmaciones de Tolentino fueron rebatidas
indirectamente por Robert en su libro “Evolución Histórica de Barahona”,
publicada en 1953, cuando expresó: Barahona.- Este pueblo, que algunos
aseguran fue fundado por orden de Toussaint, cuando no hay en esta
aseveración nada de cierto…(pg. 50). En su obra, Robert da un giro a sus
criterios de 1933, cuando acoge el año 1802 como el de su fundación,
pero continúa con sus consideraciones tradicionales de la llegada de
habitantes hacia 1795. En este pasaje, el trabajo de Robert es confuso,
pues acoge el año de la fundación, niega al fundador posible, no le
atribuye a nadie ser el iniciador de su erección y continúa con sus
razonamientos de una etapa primaria, como señalamos.
La negativa de Robert de aceptar
a Toussaint como el fundador, en la actualidad aludiendo falta de
documentos, ha sido continuada por algunos grupos y sectores de la
ciudad, pero otros lo han asentido como tal.
Oscar López Reyes, en su trabajo
“Historia del Desarrollo de Barahona” asume los criterios de Robert
sobre el poblamiento primario, pero acepta que la villa fue fundada por
Toussaint en 1802 (pp. 33-46), realizando así un híbrido entre Robert y
Tolentino. Joaquín Peláez en su trabajo “Barahona: un enfoque
sociológico” (pp. 117-143) asume por igual la fundación por Toussaint,
aunque asume la posibilidad de la existencia de personas en la bahía.
Peláez no parte de la tradición, sino que sustenta su opinión en
documentaciones de la época.
Dentro de los escritores
barahoneros opuestos a la tesis louverturiana resalta Federico N. Cuello
López, quien en su trabajo “Senderos de Barahona” (Pp. 66-77) analiza
con detenimiento la cuestión que nos ocupa, señalando la imposibilidad
de la fundación debido al itinerario de Toussaint. Como remate
transcribe una carta que le remitiera Francisco E. Beras, miembro de la
Academia Dominicana de la Historia, en la que le señala, entre otras:
Con respecto a los temas tratados por usted, en particular, debo
informarle que tanto Rodríguez Demorizí como Alfau Durán no tienen ni
han tenido conocimiento alguno de que el fundador de Barahona lo fuera
el personaje citado por don Vicente Tolentino Rojas. Ignoran qué fuentes
alimentarían su pluma en tal orden. Están, pues, tan en ayunas, como el
suscrito.
Las conclusiones de esta carta
alimentaron la opinión en contra de Tolentino, Cuello afirmó: …el
criterio de este historiador no es aceptado por una mayoría de la clase
intelectual barahonera, que contempla el problema como la introducción
de una pieza extraña en el proceso histórico de la hoy progresista
ciudad (P. 69).
Aunque ha sido muy discutida por
los escritores barahoneros, la fundación de Barahona no es exclusiva,
pues ha traspasado fronteras regionales. Siguiendo a Tolentino, los
redactores de la Enciclopedia Dominicana, en su 7ma edición, del año
2001, nos dice que Barahona fue fundada por Toussaint (p. 221). Por
igual, en su libro “Barahona”, editado por CCN, se afirma que fue
fundada por General haitiano (p. 185).
Si analizamos el derrotero
seguido por la historiografía barahonera y nacional, nos puede llevar a
considerar que el primero que señaló a Toussaint como el fundador de
Barahona fue Vicente Tolentino Rojas, pues las referencias apuntan a él
como quien trae el tema a la palestra historiográfica nacional. Por lo
menos tal consideración expresó Federico N. Cuello (P. 67). Sin embargo,
este no fue el primer historiador que expresó tal dato histórico.
La fundación de Barahona,
realizada por Toussaint Louverture está plasmada en la historiografía
desde hace casi dos siglos. En una fecha tan temprana como 1872, durante
su visita a Santo Domingo, Samuel Hazard fue informado sobre la
cuestión. En su trabajo “Santo Domingo, su pasado y presente”, cuya
primera edición en inglés data de 1873, él afirma: …se dice que
Toussaint había empezado a establecer allí una importante ciudad cuando
la llegada de los franceses puso fin a todos sus planes (p. 247). No hay
que entrar en detalles sobre la fecha de tales planes, sabemos que fue
en 1801-1802. Hay que resaltar en este aspecto, que Hazard no estuvo en
Barahona, por lo que las voces que “decían” que fue fundada por
Louverture le comentaron el hecho en Azua u otra ciudad o tal vez lo
leyó de algún sitio, conclusión no conjeturada, como veremos más
adelante.
Era vos conocida la fundación de
Barahona por Toussaint a comienzos del siglo XIX. Meriño, en su
“Elementos de Geografía Física, Política e Histórica de la República
Dominicana” señala que Barahona la fundaron en el presente siglo… (P.
144) sin hacer alusión a este fundador. Asimismo, Verginiaud Leconte,
historiador haitiano, en su trabajo “Henri Christophe Dans
LHistoireD’Haití (P.85) yAlberto Despradel Cabral, Miguel Reyes Sánchez.
Toussaint: El Libertador de los Negros, lo afirman.
Volviendo a las cuestiones que
motivaron este artículo, al momento de profundizar en la fundación de la
ciudad, la heurística nos llevó a la búsqueda más allá de Tolentino y
de Hazard. Una cuestión que surgió de documentos transcritos por Carlos
Esteban Deive en su trabajo “Los Cimarrones del Maniel de Neiba” (p.
195) fueron las incursiones de comerciantes (no piratas) en las costas
de Barahona, en donde compraban mercancías y esclavos, los que robaban a
los habitantes del lugar. Si bien no necesariamente las personas vivían
en la costa, no hay que delimitar su hábitat a otros lugares, de allí
que hay que concluir que su espacio era tan grande como la región, en
aquellos sitios aptos para vivir, como las cercanías del río Birán. Es
así que habitantes si había, permanentes o esporádicos, aunque no es
registrado que existiera un pueblo como tal. En este espacio la tesis
tradicional de Robert toma fuerzas, en tanto él alude a la llegada de
personas de pueblos del interior. Por tal razón, no es completamente
descartable, aunque no comprobable.
Tras las informaciones que
sustentaran el análisis sobre la fundación objeto de estudio, conocimos
el escurridizo libro “Geografía de la Isla de Haití”, del historiador
haitiano Alexis-Beaubrum Ardouin, publicado en 1832. En este libro, este
insigne historiador afirma con claridad que: El puerto Baraona había
llamado la atencion de Toussaint Louverture, que ordenó la creación de
un pueblo allí por las tropas del sur, cuando la expedición francesa
apareció en nuestras playas… (P. 142).
Como es observable, las
consideraciones de de Ardouin se constituyeron en el referente
sustentador de la posición de la fundación de Barahona, y es el
documento histórico que permite concluir que así lo fue. Las
afirmaciones de Ardouin son complementadas con el proceso histórico del
momento, pues la Bahía de Neiba fue abierta al comercio el 7 de febrero
de 1801 y necesitaba una villa en donde no solo instalar los edificios y
casas que permitieran el proyectado comercio, sino, por igual, el
espacio en donde la administración civil estaría, sus familias y, por
igual, la tropas que se apostarían en ese lugar. No es casual que a las
tropas del sur se les ordenara que levantaran la villa.
Tal vez la documentación que
refieren algunos barahoneros sea al documento primario en que Louverture
ordenó que allí se levantara la villa. Sería lo ideal tener en las
manos dicho documento. Pero es cuestionable el regateo, si es que
alguien pueda hacerlo, principalmente ante una fuente tan directa,
versada, reconocida, respetada y creíble como la mencionada.
De hecho Ardouin, quien no
necesita defensor, es uno de los más insignes historiadores haitianos,
autor de la monumental Estudios sobre la Historia de Haití, en 11 tomos,
la que constituye un referente obligado de historiadores haitianos y
dominicanos. Él es el simil haitiano de José Gabriel García para los
dominicanos, sabiendo que García, padre de la historiografía dominicana,
lo consultó e, incluso, transcribió mucho de su trabajo.
Ya reflexionando sobre la
cuestión, no acabo de comprender la negativa a aceptar que Toussaint
fundó a Barahona, tampoco la constante afirmación de una controversia
que no existe, pues no hay ninguna otra fuente documental contrapuesta a
la versión fundacional louverturiana.
En definitiva, a las motivaciones de este artículo, solo hay que decir que la fuente documental histórica esta allí, no solo en tantos libros escritos en el siglo XIX, el XX y el XXI, sino principalmente en las consideraciones de Alexis-Beaubrum Ardouin, hechas en 1832 -transcritas en Historia de Barahona 1801-1900 (P. 60), solo 31 años después de que Toussaint ocupara la parte española de Santo Domingo y ordenara que en el puerto de Barahona se levantara un pueblo.