Por Jose Luis Sanchez Pando
Tomado de http://www.vivelohoy.com
La selección alemana llega a la final del Mundial como favorita y tras golear 7-1 a Brasil en las semifinales. GETTY
CHICAGO — El Mundial de Brasil
2014 tendrá una gran final. No es la Brasil-Argentina soñada por la FIFA
pero visto lo visto, es la mejor que se podía dar.
El Alemania-Argentina lo reúne
todo: es un clásico mundial, un nuevo asalto de la rivalidad entre
América y Europa, con dos equipos históricos que ya han sido campeones
del mundo, con estilos de juego muy diferentes y con grandes estrellas
en sus filas.
Argentina y Alemania se verán
las caras este domingo en el Maracaná en su tercera final de un Mundial,
el más repetido en la historia de los Mundiales, tras haber vencido los
sudamericanos en México-86, con Diego Maradona en su apogeo, mientras
que los europeos se tomaron revancha en Italia-90. Así que esta final
también trae un fuerte aroma de revancha ya que 24 años después la
albiceleste podrá saldar cuentas de aquella amarga derrota con un
penalti muy protestado. Una herida que muchos aficionados argentinos
todavía tienen abierta.
El conjunto sudamericano,
bicampeón mundial, disputará su quinta final, y Alemania, tricampeón
mundial, la octava, convirtiéndose en la selección que más veces llegó a
esa instancia.
Dicen que una final de un
Mundial no tiene favoritos. Aunque por merecimientos y lo mostrado hasta
ahora los alemanes deberían ganar esta final con cierta facilidad.
Alemania se ha mostrado como un
equipo muy sólido, con oficio, con todas sus líneas muy equilibradas y
es difícil destacar a un jugador en concreto que sobresalga porque en el
conjunto está su verdadera fuerza. Lo que le hace ser un equipo rocoso y
muy compacto.
La selección argentina llega a la final tras superar en la tanda de penaltis a Holanda. GETTY
Los alemanes ya no son ese
equipo de antaño con un juego frío, de pases largos y muy mecanizados.
Ahora a su centro del campo le gusta tocar la pelota, jugar al
‘tiqui-taca’ y tiene jugadores con mucha fantasía en sus botas como
Mesut Özil, Toni Kross, Mario Götze o Andre Schurrle para desequilibrar
defensas.
Dicen que para ganar un Mundial
hace falta tener un buen portero, pues bien, Alemania tiene en Manuel
Neuer al mejor del mundo. Cuentan con una gran defensa liderada por
Philipp Lahm y jugadores de mucho oficio y pelea en la zona ancha como
Bastian Schweinsteiger. Y adelante no perdona, y si no que se lo
pregunten a Brasil, donde no sólo los delanteros Thomas Müller o
Miroslav Klose ven puerta, sino todo el equipo ayuda en labores
ofensivas.
Además, su exhibición en
semifinales ante Brasil metiéndole ese histórico 7-1 los habrá reforzado
mentalmente, por lo que llegan a tope a esta final en busca de su
recompensa y su primer título desde 1990.
Argentina ha llegado a esta
final por un camino muy diferente. No sólo por ese aburrido y bodrio
partido de semifinales que nos regalaron en semifinales ante Holanda,
sino porque el equipo no ha arrancado en ningún momento en este Mundial y
ha llegado hasta aquí dando tumbos y mostrando un nivel de juego muy,
pero que muy por debajo de lo que se esperaba.
Al igual que Brasil, la
albiceleste ha apostado a ganar como sea y ha ido avanzando con más pena
que gloria. Así que cuidado ahora con Alemania porque pueden terminar
igual que los anfitriones.
Pero Argentina tiene al mejor
jugador del mundo: Lionel Messi. Toda una garantía de poder resolver un
partido en un segundo. Esta es la verdadera y única carta a la que puede
apostar la albiceleste en esta final.
Messi no está jugando un buen Mundial, pero aún así, con sus destellos y apariciones ha llevado a Argentina hasta la final.
El resto del equipo se dedica a
guardar la ropa y prácticamente a defender liderados por un gran Javier
Mascherano para que si ‘La Pulga’ anota en una de sus arrancadas
geniales, de tiro libre o dando una asistencia, se pueda sentenciar el
partido.
El gran aliado de Messi en
ataque era Ángel di María, pero está lesionado y probablemente sea baja.
Así que Messi está sólo ante Alemania.
Otra gran arma de Argentina que
no se mide en estadísticas es su carácter, jerarquía, oficio y el
tremendo hambre que traen por ganar su tercera estrella en suelo del
eterno rival, lo que puede hacerles crecer para nivelar las fuerzas.
Además, Alemania sufre mucho cuando el rival se le encierra atrás. Y a
eso seguramente jugará Argentina este domingo en el Maracaná, el templo
del fútbol brasileño y de la mayor sorpresa mundialista. Así que la
suerte está hechada.
Mi predicción: Gana Alemania