Esteban villarejo / madrid/Tomado de abc.es
El sistema antiaéreo Buk que ya fabricaba la Unión Soviética cuenta con tres radares y uno de ellos pudo fallar
Rebeldes prorrusos inspeccionan la zona del accidente
El «Buk» es un sistema de
defensa antiaéreo de origen soviético —en servicio desde 1978— cuyos
misiles pueden alcanzar cualquier objetivo que vuele a una distancia de
30 kilómetros desde el vehículo donde esté instalado y a una altura de
hasta 14 kms.
Dada la ausencia de aviones de combate en el lado
prorruso, y descartando la explosión de una bomba desde el interior del
avión o una avería que habría sido advertida por los pilotos, este
sistema de defensa antiaéreo que en Occidente recibe el nombre de SAM
(«Surface to air missiles») se presume como el único causante del
derribo del Boeing 777-200 de Malaysia Airlines, que volaba a velocidad
de crucero a unos 39.000 pies de altitud (11 kms.)
¿Pero cómo es el funcionamiento
del sistema antiaéreo Buk? ¿Qué pudo pasar para confundir un avión civil
con uno militar? El general Miguel Ángel Ballesteros, director del
Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), explica a ABC que el
complejo sistema de radares con que cuenta el Buk y la presumible
precariedad del bando prorruso pudieron causar el derribo. El sistema
Buk cuenta con dos vehículos cuyos radares interactúan entre sí e
intercambian la información por cable para reconocer el objetivo,
rastrearlo, trazar su trayectoria y punto de alcance.
El primer vehículo hace de
lanzadera donde se sitúan cuatro u ocho misiles y el radar de tiro que
sigue al objetivo. En el segundo, situado al lado, hallamos el radar de
exploración que localiza el objetivo y traza la marca ofreciendo la
distancia, altura y orientación del avión a derribar; y además se sitúa
el radar de identificación amigo-enemigo (IFF, en sus siglas en inglés)
que transmite al sistema de defensa antiaéreo las características del
avión, si es civil o militar, por ejemplo tras una «interrogación
automática» entre las dos aeronaves. «Es muy posible que ese radar IFF
no funcionase y disparasen a ciegas en este aspecto», argumenta la
fuente militar que califica de «inmenso error» derribar un avión civil
de las características del Boeing de Malaysia Airlines desde el punto de
vista de «los beneficios para la causa de cualquier bando».
Hay que recordar que en la
última semana el bando prorruso se había vanagloriado de haber derribado
dos aviones militares ucranianos, un Antonov An-26 de transporte y un
Sukhoi Su-25 de apoyo táctico, por lo que el derribo de aviones era una
de sus principales estrategias militares. «Lo más probable es que los
prorrusos confundieran el avión de Malaysia Airlines con un Antonov
militar del Ejército ucraniano, sin poder identificar previamente sus
características», argumenta la misma fuente.
No deja huella
A los vehículos lanzadera y
radares hay que sumar el misil utilizado, con motor de combustible
sólido y con un peso aproximado de 700 kilos, de los cuales 70
corresponden a su ojiva (material explosivo y detonador) que porta otro
radar que recibe la señal del radar de tiro. Este misil que alcanza una
velocidad de hasta 3.600 km/h (tres veces la velocidad del sonido) nunca
impactará sobre el objetivo, sino que a una distancia de 6-8 metros
explosionará. De este modo, no se hallará el impacto entre los restos
del avión malasio derribado. El misil podrá ser explosionado antes de
acercarse al objetivo pero en ningún caso podrá modificarse su
trayectoria.
El sistema Buk tiene uno de sus
equivalentes aproximados en el estadounidense «Hawk», empleado por el
Ejército de Tierra español. Habiendo caído el avión en una zona
prorrusa, todo hace indicar que la localización del vehículo lanzadera
del sistema Buk se situara en un radio de 30 kms.
Otro indicio que apunta a la
autoría prorrusa es el rumbo del avión, de Holanda a Malasia. «Si las
fuerzas ucranianas lo hubieran considerado una amenaza habrían enviado
un caza nada más cruzar su frontera noroeste con Polonia», argumenta la
fuente militar.