Tomado de Taringa.net
Hoy se cumplen 69 años de la
finalización de la II Guerra Mundial, el 15 de agosto de 1945, el
emperador Hiroito ordena a sus tropas deponer las armas, con esta orden
se callan los cañones en el orbe, aunque en Manchuria se continúo
luchando durante varios días después.
El día 14, el Gabinete japonés,
siempre por consejo del Emperador, aceptó las estipulaciones aliadas. El
15 de agosto, mientras se efectuaba otro ataque aéreo sobre Tokio y
cuando acababa de lanzar otra oleada de atacantes, el Emperador en
inusual alocución radial, ordenó deponer las armas. Ese mismo día China
acuerda un armisticio con las fuerzas japonesas que para entonces
contaban con 1.300.000 hombres y que cumplen la orden del Emperador de
deponer las armas. Sin embargo el comandante japonés en Manchuria
continúa la lucha hasta el día 21 de agosto.
Cabe destacar que el acta de rendición se firmó el 29 de agosto.
Firma del Acta de Rendición
El 29 de agosto, a bordo del
acorazado USS Missouri, anclado en la bahía de Tokio junto con otros
barcos de la tercera flota, el ministro de Relaciones Exteriores del
Japón en nombre del Emperador, del Gobierno Imperial y de Cuartel
General Imperial, firmó los protocolos de rendición. El general Douglas
MacArthur firmó la aceptación como supremo comandante de las potencias
aliadas. El almirante de la flota, Chester Nimitz, añadió su firma como
representante de los Estados Unidos. Siguieron las de los representantes
del Reino Unido, China, la Unión Soviética, Australia, Canadá, Francia,
Países Bajos y Nueva Zelanda.
Inmediatamente el General
MacArthur, nombrado por Truman Supremo Comandante aliado en Japón y a
partir de ese momento Gobernador de Japón, trasladó su Cuartel General a
Tokio, para dirigir la ocupación y decidir el destino del pueblo
japonés. La Segunda Guerra Mundial había llegado a su fin.
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Lanzamiento de las bombas atómicas
El lanzamiento de las dos bombas atómicas sobre Japón en agosto
de 1945 dará lugar a una larga controversia. ¿La decisión
norteamericana de aniquilar las ciudades de Hiroshima y Nagasaki
respondía a un objetivo exclusivamente militar o tenía también aspectos
políticos y diplomáticos?
Para algunos investigadores se
podía alcanzar la rendición japonesa por medio de un bloqueo extremo o
apelando a la vía diplomática. La conducta fanática de los aviadores
suicidas japoneses era más bien una manifestación de debilidad e
impotencia de la resistencia frente a la superioridad de recursos de los
Estados submarinos norteamericanos habían cortado los abastecimientos y
en marzo de 1945 un raid aéreo demostró eficazmente esta superioridad
norteamericana.
El presidente Harry Truman
justificó el empleo de la mortífera nueva arma como un medio de acortar
la guerra y reducir las bajas. El arma nuclear fue desarrollada
únicamente para ganar la guerra y con este propósito se tomó la terrible
resolución de utilizarla.
Pero otros investigadores han
señalado que tal demostración de poderío norteamericano no era necesario
derrotar al Japón. La “diplomacia atómica” de Truman perseguía la
evidente finalidad de intimidar a mentar su poder de negociación en los
acuerdos de paz de postguerra en relación a la Unión Soviética. Con la
bomba atómica, Estados Unidos restaba importancia a la intervención
soviética contra Japón.
Se temía el avance soviético en
Manchuria, Corea y otros territorios ocupados por los japoneses durante
la guerra. De hecho, Japón estaba negociando la mediación de la U.R.S.S.
La “extorsión atómica” tuvo como fin frenar las ambiciones o exigencias
post-bélicas soviéticas.
Además Estados Unidos tenía que
justificar la costosa inversión que significó el desarrollo del Proyecto
Manhatan (nombre que recibió el plan secreto de investigación y
construcción de la primera bomba, del que ron físicos, científicos,
técnicos y militares, que en la mayoría de los casos ignoraban la
finalidad de sus trabajos y medir los resultados del arma atómica.
¿Cómo se celebra este suceso hoy en Nueva York?
Pues, erigiendo una estatua de ocho metros del famoso beso (el del marinero y la enfermera). Aquí la info:
Las miles de personas que visitan a diario Times Square pueden contemplar desde hoy una enorme estatua que reproduce el famoso beso entre un marinero y una enfermera, inmortalizado por el fotógrafo Alfred Eisenstaedt en esa céntrica plaza de Nueva York al término de la II Guerra Mundial.
La imponente talla de casi ocho
metros de alto forma parte de los actos de conmemoración del 65
aniversario del fin de la contienda, con el anuncio de la rendición de
Japón el 15 de agosto de 1945, que por el cambio de horario se registró
en Nueva York cuando todavía era el día 14.
“Me ha impactado ir andando por
la calle y de golpe encontrarla. Además me ha gustado mucho, es muy
bonita y tiene detrás una historia interesante”, dijo hoy a Efe la
española Vicky Rubio, que como muchos turistas se vio sorprendida por
las dimensiones de la obra del artista Seward Johnson.
A esta profesora barcelonesa le
pareció acertado “que se celebren días así, porque con tanta locura que
hay por el mundo, dedicar un espacio para que la gente se quiera y se
bese me parece estupendo”.
Titulada “Rendición
incondicional”, la figura será el sábado el escenario en que, como cada
año, cientos de parejas de todas las edades recuerden con un beso
multitudinario la alegría que invadió la ciudad ese 14 de agosto de
1945, que se conoce como el V-J Day (el Día de la Victoria sobre Japón).
Al igual que en la foto que hizo
famosa la revista Life, la estatua erigida en Times Square reproduce
aquel beso espontáneo y apasionado que capturó la cámara de Eisenstaedt
en medio de la multitud que celebraba en Manhattan la noticia de la
conclusión de la guerra.
El fotógrafo no apuntó los
nombres de la pareja, pero 30 años después de tomarse la instantánea una
maestra de Los Ángeles, Edith Shain, le escribió para informarle de que
ella era aquella misteriosa mujer de su retrato.
En su misiva, Shain comentó al
fotógrafo que en los últimos momentos de la conflagración mundial se
encontraba trabajando en el Doctor Hospital de Nueva York, lo que
explica que apareciera con su uniforme de enfermera.
A partir de ahí y hasta su
muerte de cáncer el pasado junio, a los 91 años, Shain fue invitada a
numerosos eventos de homenaje a las Fuerzas Armadas estadounidenses y a
los soldados caídos en combate.
Hace dos años, cuando fue
invitada a participar en el desfile por el Día de los Veteranos en Nueva
York, señaló que el significado de la foto es “esperanza, amor, paz y
el mañana”.
La identidad del marinero aún
hoy continúa sin aclararse, aunque una decena de hombres reclamaron
posteriormente ser los iniciadores de uno de los besos más inmortales de
la historia.
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Esta era Edith Shain
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