TOCANDO LA TECLA
El mensaje está claro: Medina no irá a la reelección
César Medina/Tomado de Listin Diario
Especial para LISTÍN DIARIO
Reinaldo Pared afiló cuchillo
para su garganta cuando decidió entregar, a cambio de nada, la
presidencia del Senado y dejar bajo control de Leonel Fernández la
Cámara de Diputados, asumiendo que el Congreso será el principal
escenario de la carrera por la nominación a la candidatura presidencial
del PLD cuando empieza a descartarse la reelección de Danilo Medina.
La elección del Comité Político
peledeista de Cristina Lizardo como presidenta del Senado y de Abel
Martínez repitiendo en la Cámara de Diputados, deja un mensaje claro:
Danilo no se aventurará a una modificación constitucional para
presentarse a la reelección en el dieciséis.
La lógica indica que tal
posibilidad habría implicado tomar el control de la Cámara de Diputados
para hacer posible la modificación constitucional que elimine el veto a
la reelección mediante una ley de convocatoria a la Asamblea Revisora
con la sanción indistinta de dos terceras partes de la matrícula de
ambas cámaras.
Reinaldo administró muy mal el
privilegio de esa información, y es obvio que no estuvo bien asesorado
por quienes le indujeron a la autoflagelación política con la renuncia
pura y simple de una instancia de poder que le garantizaba por lo menos
preeminencia en la jerarquía del Estado, la tarima adecuada para
amplificar su discurso y la administración autónoma de fondos públicos,
factores que catapultan cualquier candidatura en un medio político de
las características del nuestro. Como uno más en la lista de 32
senadores, Reinaldo podrá apreciar ahora la amplitud de la sala de
sesiones, verá que los colores son distintos cuando se observan desde el
lustroso sillón de caoba con el Escudo dorado a la espalda y que los
oídos que le escuchan son diametralmente distintos cuando la voz no es
la del que firma los cheques…
… Y entonces comprenderá
perfectamente bien la teoría de Leonel sobre los sobrecitos y el poder
de influjo del que los reparte como esencia fundamental de la política
clientelar que se ejerce en nuestro país.
Ruta franca a Leonel
El escenario le deja el camino franco a Leonel, por lo menos en
la primera fase de la estrategia del danilismo en la que Reinaldo queda
como Perico en la estaca y el ex presidente se juega un albur peligroso
contando con el descalabro de la oposición pero sin medir el peso de su
alta tasa de rechazo.
Al ex presidente le adversan,
además, sectores determinantes de los llamados poderes fácticos que se
niegan a su retorno con claros indicios de que el Departamento de Estado
“observa con preocupación” la prevalencia del unipartidismo en el
escenario local, según dijo a principios de esta misma semana el
embajador Wally Brewster en unas declaraciones corregidas luego por su
Embajada.
A pesar de que la oposición no
logra cohesionar una alternativa confiable, los cálculos más favorables
ni siquiera se atreven a dar como un hecho que Leonel conserve su
invicto electoral sumando a todos los factores adversos el agotamiento
del PLD después de tres períodos seguidos de gobierno y el escaso
entusiasmo que esa candidatura pudiera provocar en las filas danilistas.
Los grupos que presionan por una
candidatura opositora que contrapese al PLD se activarán más a partir
de la casi inminente candidatura de Leonel, y es probable que en los
próximos meses comience a configurarse alguna opción electoral y
alianzas partidarias inimaginables en este momento.
Su composción interna
Con Abel Martínez repitiendo por quinta vez en la presidencia
de la Cámara de Diputados se garantiza que Leonel mantenga su control,
aunque en la presidencia del Senado estará Cristina Lizardo, una de las
más fieles seguidoras de Danilo, lo que aparentemente equilibra las
fuerzas peledeistas en el Congreso.
En los próximos dos años, sin
embargo, el verdadero poder congresual se ejercerá desde la Cámara de
Diputados por su composición heterogénea, con una membresía integrada
por cuatro bloques– después de la división del PRD–, y con aliados al
PLD que tal vez no sean numerosos pero sí más ruidosos que el resto y
que amenazan con marcharse del Frente Progresista.
El presupuesto de la Cámara de
Diputados, probablemente por su elevado número de miembros, es seis
veces mayor que el del Senado, y se maneja también con autonomía casi
absoluta y escasa fiscalización.
Los diputados ejercerán ahora
mayor influencia sobre iniciativas pendientes de aprobación y que se
tornan vitales para el próximo torneo electoral, como la ley de Partidos
Políticos en la que Leonel y Danilo no acaban de ponerse de acuerdo en
temas vitales como las primarias simultáneas para escoger candidatos.
La seña del catcher
Lo que se observa ahora es que al Presidente Medina le cogieron
la seña que con tanto celos cuidan los cátchers del béisbol en los
juegos apretados al dar evidencias de que no correrá por la reelección
en las elecciones del 15 de mayo del dieciséis.
Si Danilo hubiera estado
pensando en la reelección, lo lógico era que asumiera el control de la
Cámara de Diputados para hacer posible la aprobación de una ley de
convocatoria de la Asamblea Revisora, lo que le habría exigido aplicar a
fondo su liderazgo para aunar voluntades en su propio partido y sumar
otros 27 diputados opositores que formarían dos terceras partes de su
matrícula.
Semejante hazaña sólo puede
lograrse con la logística que aporta el control del hemiciclo luego de
concertar en las altas instancias de dirección y de todos los grupos
peledeistas. De ahí que se considerara que el danilismo cedería el
control del Senado ante la torpe dimisión de Reinaldo a Julio César
Valentín y en cambio asumiría el control de la Cámara a través de
Radhamés Camacho o de Lucía Medina, hermana de Danilo.
¿Un espejismo letal?
Los acontecimientos hacen suponer que Danilo cede espacio a
Leonel Fernández, pero lo que subyace en su estrategia puede ser
visualizado sólo por el análisis más profundo y desapasionado. La
coyuntura le presenta al Presidente la oportunidad de servirse con la
cuchara grande en las candidaturas menores… A simple vista es una jugada
tan elemental como cambiar la candidatura presidencial por la mayoría
de los escaños en el Congreso y en los ayuntamientos… Pero el espejismo
puede resultar letal.
Danilo está proyectando su
futuro político más allá de las elecciones del dieciséis sin importarle
mucho los resultados electorales en el tramo presidencial.
Quiere asegurarse una mayoría
indiscutible en el Senado y en la Cámara de Diputados y para ello tiene
primero que imponer a sus candidatos en las provincias y en los
municipios.
Para eso tiene que lograr dos cosas: 1ra.)
-Neutralizar a Leonel que deberá conformarse con la candidatura
presidencial sin aspirar a una cuota congresual y municipal
significativa; y 2da.) -Imponer el sistema de encuestas para medir a los
aspirantes más populares de cada demarcación, evitando que los
senadores, diputados y síndicos leonelistas decidan su repostulación en
base a la influencia económica a pesar de su impopularidad.
Con semejante esquema Danilo
aseguraría el control del Congreso Nacional cuando salga en el dieciséis
mientras se aliña para regresar en el veinte.
Así se proyecta la política desde el poder… ¿No fue eso lo que hizo Leonel en el diez?