Riesgos del 2016/Tomado de Listin Diario
Luis Encarnación Pimentel
Si
el presidente Danilo Medina se enfrascó en la tarea de buscar a la
reelección presidencial, que en ocasiones suele ser difícil a algunos
aspirantes por los imprevistos que pueden surgir en el camino, se supone
que para ganar -que es el objetivo primario- debe hacer esfuerzos
extraordinarios por conciliar y agenciarse el apoyo de los más diversos
sectores, comenzando por la gente de su propia organización.
Mal
harían el candidato y los estrategas del PLD y las agrupaciones
políticas que han cerrado fila con su proyecto de poder para el 2016,
enfatizar esta vez en “amarrar” afuera y cargar con todo el que aparezca
de oposición o como aliado de ocasión, mientras se desdeña, se muestra
indiferencia y hasta se golpea (¿) a dirigentes y amigos de diversas
jornadas partidarias, que aun dentro de las diferencias y los
desacuerdos, le ayudaron a llegar al gobierno.
¿Acaso ha perdido
vigencia y sentido el refrán aquel de que: “es mejor un malo conocido,
que un bueno por conocer”? Ojalá al candidato Medina y a los estrategas
de la actual coyuntura las cosas les salga bien, pero me temo que
pudiera ser una gran aventura, si es el caso, y como apuntan algunas
sospechas “filtradas” por nosotros en una entrega reciente, en el
sentido de que el hombre fuerte del país y del partido oficial pudiera
estar más que empeñado, empecinado, en ganar las elecciones y seguir en
la Presidencia por otros cuatros años por trabajo, esfuerzo y estrategia
personales. En pocas palabras, para quitar del camino la excusa o el
“san Benito” de que llegó a la Presidencia por la ayuda y decisión del
expresidente Leonel Fernández.
Se
piensa que si las cosas anduvieran en esa dirección -que no dejarían de
ser equivocadas o de tratarse de una arriesgada aventura política-,
entonces se encontraría mejor explicación al interés especial de Medina
por llegar a un acuerdo electoral con el PRD y con Miguel Vargas, así
como otros sectores extra PLD, especialmente con el PRSC que preside
Quique Antún, por más larga que la dirigencia reformista le dé al asunto
o se diga lo contrario.
El
peligro -o el gancho- pudiera estar, tanto en el caso del PRD como con
el PRSC, en que al ir separados del PLD y llevar candidatos propios en
lugares clave, pudiera dispersar el voto y... ¡nadie sabe! Dato: ¿Hay
garantía si Leonel “se sienta”?
