Orlando Gil
@orlandogildice/Tomado de Listin Diario
LO
MARGINAL.- Una impresión se puede borrar de mil maneras en política,
pero no sucede lo mismo con una percepción. Número más, número menos, el
gobierno mantiene la ventaja, y como no es una gestión que se
caracteriza por acciones extraordinarias, sus errores, sus omisiones, no
serían suficientes para alterar el curso previsto.
La oposición, que
debiera apurar el paso, se entretiene o se deja entretener con
situaciones marginales. Por ejemplo, el conflicto alrededor de la
cementera Abinader se mantiene sobre el tapete. En vez de dejarlo
consumirse en su propia salsa, se toca y se retoca. Unas declaraciones
de Luis Abinader fueron entendidas fuera de contexto, al decir que ni
muerto se juntaría con el presidente Danilo Medina. El ministro de
Energía y Minas replicó, y por si fuera necesario, Roberto Fúlcar
repitió un argumento mentiroso, de que esos ataques eran consecuencia de
la caída del candidato oficial y el ascenso del candidato de oposición.
Lo cierto es que si no se calla un bando, tampoco el otro, en un juego
perverso que no da ganancia ni pérdida a ninguno. Como dije al principio
del affaire, cada cual conserva las simpatías y adhesiones, y cada
opinión que se emita, del lado que fuere, será interesadaÖ
LAS
DEBILIDADES.- Como no es un gobierno perfecto, debe tener muchos puntos
débiles que pueden aprovecharse en una campaña. Solo que hay que
buscarlos y disponerlos de manera que afecten al contrario. La
corrupción pudo ser un arma efectiva, pero en manos de terceros se
convierte en un relajo. La parada frente a OISOE parece cosa de
muchachos. Eso de anticiparse o sorprender a la policía da risa, puesto
que sin reacción de las autoridades, la protesta no existe. No es que se
procure la represión, como algo propio de la actividad, pero si los
activistas se ponen y después ellos mismos se quitan, se constituyen en
una normalidad. Y se supone que esa no es la idea, y si lo fuere, habría
que reconocerlo como un acto ocioso, sin ninguna utilidad política. En
un país con tantos ruidos, incluso fuera de la política, uno más, es
eso: uno más. Era tiempo, y parece que no llegará, que esas pequeñas
demostraciones fueran puestas en el contexto de la campaña. En días
pasados se dio cuenta, como hecho risueño, de que los directivos de un
partido de oposición se aparecieron al lugar cuando ya la protesta se
había levantado...
LO
JUSTICIABLE.- El propio caso de los jueces se extravía en el camino y
no llega a su destino. Los primeros disparos fueron contra un juez
renunciante y una jueza suspendida, pero a poco el punto de mira giró
hacia las cabezas del presidente de la Suprema Corte de Justicia y el
Procurador General de la República. Ahora el malo de la película es El
Procurador de Leonel. No es que hayan apeado al gobierno del
cuadrilátero, pero sí que en la cartelera figura con letras más grandes
el ex mandatario. Mariano Germán, sin dudas, y Francisco Domínguez, por
igual, pero solo en los trailers, que en la película el papel de genio
del mal lo hace Radhamés Jiménez. Incluso se recuerda, de pasada, que la
justicia no es de Danilo Medina, sino de Leonel Fernández. De ser así,
las culpas van a cuenta ajena, y el gobierno queda al margen y se salva
de un posible encierro, como sucedió al principio del mandato, cuando el
déficit fue obra de la administración anterior, la de Leonel Fernández,
y la entrante sacó tanto beneficio que todavía le dura...
¿INTER
QUÉ?.- En esa circunstancia ¿cómo esperar que la idea peregrina de la
interpelación encuentre cabida en el Congreso Nacional? Lo que decía: un
juego de muchachos en un parque público y que divierte a distancia a
los adultos, que observan o vigilan. Los asuntos de envergadura en manos
de terceros y sin ninguna utilidad política. Se dijo desde un principio
que las altas cortes estaban en manos de los peledeístas, y de ser así
no se podía esperar que actuaran contra sus patrocinadores. Pero igual
se sabe que las cámaras legislativas, ahora que peledeístas y
perredeístas andan de la mano, responden a un solo dominio. El oficial.
Entonces, si la calle no provoca situaciones que puedan aprovecharse
políticamente, y los poderes públicos lucen más que blindados, ¿cuáles
espacios pueden servir a la causa opositora? Las encuestas, por ejemplo.
Se quiere dar al gobierno una medicina adulterada, como si se olvidara
que patentizó la verdadera, o que los anticuerpos superan y neutralizan
las mutaciones. No se asiste a una especie de fatalismo, pero sin
imaginación ni creatividad, o audacia, será difícil ganar la prueba...
