Por Franklin Almeyda/Tomado de El Caribe
En
todas las mediciones sobre el posicionamiento de Danilo Medina, luce
como el favorito guardando una diferencia con el competidor más cercano
de más de 20 puntos porcentuales, para los comicios de mayo.
Los adversarios han realizado esfuerzos para acortar esa diferencia, sin ningún éxito.
Intentaron
mostrar dividido al PLD, a propósito de sus conflictos internos,
sembrando la imagen de división afirmando que Leonel Fernández no
estaría presente el pasado 31 de enero para la proclamación de Danilo
Medina. Quedaron desmentidos con la presencia de todo el Comité Político
encabezado por Leonel Fernández.
Desde
hace un tiempo vienen afirmando que habrá segunda vuelta. La idea es
que aspiran a crear la percepción de que Danilo Medina baja en su
posicionamiento, porque buscan que obtenga menos del 50% de los votos.
Con ese propósito se les ve tratando de crear dos situaciones.
La
primera es llevar a que sea la población quien cuestione directamente
al Gobierno, como consecuencia de los problemas que le afecte. En este
sentido hay un referente reciente ocurrido en las pasadas elecciones
venezolanas del 6 de diciembre.
La
oposición sacó del debate público a sus candidatos y ni cierre de
campaña organizó para que fuera la crisis económica la que le diera de
frente al Gobierno y al partido oficial.
En
una reunión del presidente Maduro y la Misión de UNASUR que encabezó
Leonel Fernández, como integrante de ella, le pregunté al presidente
venezolano que a qué se debía que la oposición no mostraba en su
propaganda a sus candidatos al Congreso, a lo que afirmó que ellos
esperaban que la crisis económica derrotara al partido oficial.
Efectivamente,
la oposición ganó las elecciones con el 57% y el PSUV, el oficial,
obtuvo 43%. Posteriormente, los dirigentes chavistas aseguraron que un
15% de su votación migró en beneficio de la oposición como voto castigo.
Algo
parecido pretenden los adversarios del PLD. El propósito en ese sentido
quedó identificado cuando el señor Luis Abinader trajo como su asesor
de seguridad a Rudolph Giuliani y éste indicó que la delincuencia y la
corrupción van juntas.
Esa
afirmación le tira encima al Gobierno los dos temas más sentidos y
sensibles para la población. En ninguna parte del mundo se acusa de
corrupción a la oposición, se dirige contra los que gobiernan. Igual
ocurre con la seguridad ciudadana, porque es una obligación de los
gobiernos garantizar la seguridad ciudadana.
Resulta
que en este momento seguridad ciudadana y corrupción son dos de los
principales problemas que figuran en las mediciones de percepción.
Parece recomendable que se provoquen declaraciones del principal
candidato de la oposición, Luis Abinader, que se refieran a los dos
temas para ponerlo de frente a ellos y se vea su debilidad en su manejo.
La
segunda situación que se pretende es asomarse con aquel tema sobre la
división interna, ahora alimentada con el argumento de que las fuerzas
del sector externo dirigen el proceso electoral y no el partido; y que
la unidad quedaría cuestionada si no se selecciona la candidatura
vicepresidencial esperada.
De
estas dos últimas cuestiones, debemos no hacerle caso a la primera y, a
lo otro, esperemos el 15 de marzo, fecha límite para inscribir las
candidaturas. Entonces, veremos depositar las principales propuestas
para sellar la unidad electoral. l
