PM - AP/Tomado de El Caribe
En
esta foto del 28 de julio de 2011, un técnico de CarbFix revisa una
válvula en un pozo de pruebas en la planta geotermal Hellisheidi en
Islandia. Los científicos han encontrado una forma rápida, aunque no
económica, de convertir en rocas el dióxi
WASHINGTON
(AP) — Los científicos han encontrado una forma rápida, aunque no
económica, de convertir el dióxido de carbono en rocas inocuas, lo que
en un momento dado podría ayudar a paliar el calentamiento del planeta.
Los
expertos dicen que el resultado de un experimento de dos años llamado
CarbFix, el cual costó 10 millones de dólares y fue realizado a unos 540
metros (una tercera parte de una milla) de profundidad en rocas en
Islandia, ofrece nuevas esperanzas de que pudiera haberse hallado un
arma efectiva contra el cambio climático.
Cuando
un equipo internacional de científicos bombeó una mezcla de dióxido de
carbono y agua en rocas subterráneas de basalto, la química básica se
hizo cargo. La mezcla ácida disolvió el magnesio de calcio de las rocas y
formó caliza, una prisión natural para el gas que atrapa calor, de
acuerdo con Juerg Matter, de la Universidad de Southampton en
Inglaterra. Él es el principal autor de un estudio que detalla el
experimento publicado el jueves en la gaceta médica Science.
"Ya no es un gas", dijo Matter. "Básicamente, el dióxido de carbono se convirtió en piedra".
Los
científicos, que han hecho esto antes en el laboratorio, pensaban que
el proceso podría llevarse miles o incluso cientos de miles de años.
Pero después de sólo dos años, 95% del gas fue capturado y convertido,
de acuerdo con el estudio.
"Es
lo que esperábamos... y mejor en algunas formas", dijo David Goldberg,
geofísico de la Universidad de Columbia que no formó parte del equipo
pero elogió su trabajo. "Lo que sucede aquí es un proceso natural siendo
acelerado".
Uno
de los métodos contra el cambio climático, además de reducir las
emisiones de combustibles fósiles, es capturar el CO2 que está en el
aire o que emiten las plantas generadoras de energía.
"La
captura del carbono no es una solución mágica, pero puede contribuir de
forma importante a reducir las emisiones de dióxido de carbono", agregó
Matter.
Sin
embargo, este proceso puede ser costoso, en especial la parte de la
captura. Una vez que el gas es atrapado del aire, su almacenamiento es
otro tema. Puede guardarse en el subsuelo y algunas veces inyectarse en
pozos petroleros agotados, pero hay preocupación sobre su monitoreo y
cómo evitar que escape.
Inyectarlo
en el basalto y permitir que la naturaleza siga su curso puede resolver
ese problema. Pero a 17 dólares por tonelada de dióxido de carbono,
puede costar un par de veces más que inyectarlo en viejos pozos
petroleros, agregó Matter.
