Por Mayobanex De Jesús Laurens…Estilo bloguero
Más
que ver como una burla a la base peledeista, angustiada por la falta de
oportunidades y el descontento que se produce luego de cada proceso
comicial, lo correcto es ver lo que se avecina en el Partido de la
Liberación Dominicana (PLD), con la aplicación de las resoluciones de su
VIII Congreso Norge Botello, como una oportunidad de renovación
dirigencial y la dinámica revolucionaria en sus estructuras.
El
principal partido de la República Dominicana, fundado por Juan Bosch,
convertido en verdadera maquinaria electoral, requiere de un cambio
radical, que renueve sus estructuras, lleve a los organismos
dirigenciales dirigentes políticos que tengan el deseo de afrontar los
nuevos tiempos y que impongan su dinamismo.
Es
imposible que un intermedio pueda controlar a más de dos, tres mil,
cuatro mil, cinco mil y hasta más miembros, los cuales se encuentran
ubicados en varios sectores en los distritos y municipios en cada
provincia. Se requiere la multiplicación de esos organismos, para parir
nuevos intermedios, nuevos presidentes, nuevas direcciones, y se
produzca la renovación del partido.
Es
además un mandato de su VIII Congreso, que hay que dar cumplimiento,
saneando el padrón, sinterizándolo, para luego proceder a provocar las
escogencias de las nuevas direcciones de intermedios, municipales,
provinciales, de circunscripciones y de bloques de intermedios, tal como
está contemplado en los estatutos del PLD.
Por
igual, se hace necesario la reestructuración de lo que está, para
imprimir nueva fuerza motriz, con un cambio de actitud dirigencial.
Todo
el proceso que se abre a partir de octubre traerá ácidas críticas,
confrontaciones, planteamientos fuera de tonos, acusaciones, expresiones
de disgusto, es cierto. Pero también dará la oportunidad de que los
peledeistas expresen iniciativas para fortalecer el nuevo PLD,
convertirlo en verdadera maquinaria electoral, pero con el debido
respeto a la base del partido, a sus dirigentes, y que a partir de
entonces las cosas deban cambiar de rumbo.
Más
que ausentarnos de los debates y los trabajos que vendrán, debemos
apoyar el proceso de renovación, expresarnos y contribuir a que salgamos
bien del mismo.

