Es un nuevo estilo populista. Ante un 85% de gente que no piensa, un 10% que piensa algo, y un 5% que realmente piensa, el ardid es hablar pensando en el más alto porcentaje. El que se deja llevar, que repite y hasta se obnubila “con los cuentos y promesas”.
Con economía azotada por pandemia, que ha llevado a tomar récord en préstamos, llegando a un 70% del Producto Interno Bruto (PIB), con la incertidumbre de incremento de precios a nivel global, que ya se sienten, y con la urgencia de agenciarse más ingresos a través de una Reforma Fiscal, lo anterior no importa. Las promesas ahora generan aplausos, vítores y popularidad mediática.
Si obtienes los ingresos necesarios y puedes cumplir, tu gestión tendrás éxito en las nubes. Si la economía se ralentiza, si los ingresos se esconden y la cabeza se tiene que “agachar como canguro”, los encaramientos, quejas y falta de confianza dirán presentes. Y entonces te pudieras ver “atrapado y sin salidas”.
