El Banco Central está haciendo su mejor esfuerzo por lograr el objetivo que buscamos todos los dominicanos: tener una economía próspera, capaz de generar empleos y atraer inversión en un ambiente de estabilidad y crecimiento.
Su misión de controlar la inflación, es decir, mantenerla en el rango meta de 4% +/- 1%, lo está logrando gracias la aplicación de políticas monetarias efectivas, ya sea con el adecuado manejo de la tasa de interés de referencia, así como a través de los demás instrumentos disponibles para influir en la estabilidad de los indicadores macroeconómicos.
En aras de motorizar el crecimiento económico, ahora que la inflación ha comenzado a ceder, las autoridades monetarias dispusieron la liberación de R$60,000 millones a través del mecanismo de facilidad de liquidez rápida (FLR) para apoyar con financiamiento a sectores productivos, tales como las mipymes y hogares. Junto con esta medida, también fueron liberados otros $34,000 millones del encaje legal, los cuales se sumarían para alcanzar los RD$94,000 millones a una tasa de hasta un 9%.
De una manera inesperada, el mercado financiero ha respondido rápidamente consumiendo los RD$60,000 millones en tiempo récord, lo cual llamó la atención de las autoridades monetarias, viéndose en la necesidad de apartar otros RD$25,0000 millones a través de la FLR.
Sin embargo, aún no hay una explicación que llene las expectativas del mercado respecto al destino de estos RD$60,0000 millones. Economistas han pedido a las autoridades ofrecer más detalles, ya que el objetivo de esos recursos era acelerar el mecanismo de transmisión de tasas de interés con miras a generar competencia en el mercado financiero para impulsar una reducción en el costo del dinero.
Llama la atención, además, porque aún hay dinero disponible de los RD$21,424 millones liberados en enero y, por supuesto, están los otros RD$34,000 millones. ¿Qué pudo haber sucedido que los demandantes de crédito fueron tan diligentes para agotar los RD$60,000 millones en 15 días?
En todo caso, se nota que hay una necesidad de dinero más competitivo en el mercado. Esto envía una señal clara de que es esperable una nueva reducción en la tasa de interés de política monetaria, toda vez que la economía ha mostrado un lento desempeño en esta primera parte del año, pues la meta es crecer al menos un 4%. Apoyar las acciones de las autoridades monetarias es un imperativo porque han sido garantes de la estabilidad macroeconómicas.
