jueves, 19 de febrero de 2026

CARLOS JULIO FELIZ VIDAL: La muerte de Leonela Rubio y su hermana deben servir para prevenir accidentes.

Por Carlos Julio Féliz Vidal
La Familia Rubio ha perdido en unos días a dos miembros por un lamentable accidente de tránsito en Barahona, Estefan y Leonela Rubio Lopez.

Dos muertes que dejan en la orfandad a muchos niños, a padres, hermanos y amigos devastados. El accidente se produjo en las inmediaciones de la tienda la Sirena de Barahona, mientras las hermanas se dirigían a su casa luego de estar celebrando con un grupo de amigas el día de la amistad.

Un vehículo las impactó tan fuerte que mató a Estefany en el acto, separó una pierna del cuerpo de Leonela y arrancó del pavimento un poste de luz.

El sitio del siniestro ya se han presentado muchos accidentes, según lo tiene documentado el ingeniero Rafael Feliz Espinosa, presidente de la Junta de Vecinos del Sector Villa Progreso, las autoridades de Tránsito y Sectores Ligados al Transporte en la ciudad, sin embargo, no se han dado los pasos correspondientes para iluminar la zona, poner reductores de velocidad, controlar la circulación de ganado, señalizar el tramo, Etc., cuestiones todas que exigen poco presupuesto.

La conducción temeraria tiene que disminuir en ese tramo. Los agentes de la Digesset se amontonan en el cruce de Cabral y se olvidan de ese punto donde hay tanta movilidad de vehículos y personas. Creo necesario que se produzca una regulación en ese tramo, que obligue a la disminución de la velocidad y que alerte sobre el peligro que entraña la afluencia de circulación.

La Ingeniería Vial, las estadísticas y las políticas de prevención de accidentes no se pueden pasar por alto en ese punto de la ciudad que ha demostrado ser una puerta abierta al cementerio.

El Estado, la sociedad y las familias pierden mucho cada vez que un accidente de tránsito arranca la vida a una persona o la deja con lesiones permanentes. Es una obligación de todos crecer la conciencia de prevención de accidentes, ubicar los puntos críticos en las vías, corregir las fallas y prepararnos para tener un país más seguro.

Leonela Rubio era mi compañera de trabajo en la oficina, una joven mujer que lo daba todo por sus 4 hijos y su familia, era sustento económico y espiritual de un grupo de personas, que hoy lloran su partida, tal como lloraron esta misma semana la muerte de Estefany.

Dios obre la debida consolación en la Familia, compañeros de Trabajo y Amigos de estas dos almas nobles idas a destiempo.

Espero ver en los próximos días una respuesta oportuna de las autoridades que incremente la seguridad del entorno donde ocurrió el accidente de tránsito donde perdieron la vida la joven Leonela y su hermana, para que no se siga derramando sangre innecesaria en una zona que se ha convertido en un pujante centro comercial sin una plataforma previa de seguridad vial.