Tomado de Diario Libre
David Collado volvió a hacer lo que mejor maneja: responder con obras. Montesinos, La Trinitaria, malecón tras malecón. Y remató con: ¡Al que le pique, que se "arrasque"! Y entonces surge la pregunta: ¿a quién le pica que el ministro encamine obras?
Cuando un funcionario siente la necesidad de quejarse repetidamente, está casi siempre picado. La pregunta es a quien va el mensaje. Si a la oposición o sus rivales internos. El refrán dice: "El peligro no siempre viene de lejos; a veces duerme en la habitación contigua".
