martes, 17 de marzo de 2026

FERNANDO FERRÁN: Stephen Hawking y la hipótesis de Dios

Stephen Hawking y la hipótesis de Dios

La ciencia puede mostrar que la hipótesis de Dios no es necesaria para explicar el universo; demostrar que Dios no existe pertenece, en cambio, a un ámbito metafísico más amplio.

Por Fernando FerranTomado de Hoy Digital

La cuestión de la existencia de Dios acompaña a la humanidad desde sus primeras reflexiones filosóficas. En el siglo XXI, sin embargo, esa pregunta se formula en un escenario radicalmente transformado por la cosmología moderna. En ese contexto, la voz de Stephen Hawking (1942-2018) adquirió un peso singular. No solo por su autoridad científica en el estudio de los agujeros negros y el origen del universo, sino porque asumió explícitamente la pregunta metafísica en términos científicos.

En su obra póstuma Brief Answers to the Big Questions, Hawking aborda directamente la interrogante "¿Hay un Dios?". La respuesta que ofrece es negativa, pero no en clave polémica, sino como consecuencia —según su propio planteamiento— del desarrollo de la física moderna. La clave explicativa, sostiene, reside en comprender adecuadamente el Big Bang y el estatuto de las leyes de la naturaleza.

Dicho libro constituye, en cierto sentido, la culminación divulgativa de una línea de pensamiento que ya había sido esbozada en obras anteriores como A Brief History of Time y desarrollada con mayor contundencia conceptual en The Grand Design, escrito junto a Leonard Mlodinow. En esas obras, la cosmología deja de ser un mero campo técnico para convertirse en un espacio de reflexión ontológica.

Dios como metáfora de las leyes de la naturaleza

Un primer aspecto fundamental del planteamiento de Hawking consiste en precisar qué entiende por "Dios".

En Brief Answers to the Big Questions, aclara que no se refiere necesariamente a una divinidad antropomórfica y personal, sino a la idea de un principio ordenador que explique el universo. Sin embargo, sostiene que las leyes de la naturaleza cumplen ya esa función explicativa: "Las leyes de la naturaleza son el descubrimiento más grande de la humanidad". Y, en The Grand Design, formula una de sus afirmaciones más citadas: "Because there is a law such as gravity, the universe can and will create itself from nothing", (Debido a que existe una ley como la gravedad, el universo puede crearse y se creará a partir de la nada) (Hawking & Mlodinow, 2010, p. 180).

La transición argumentativa es clara. Si las leyes físicas son suficientes para explicar el origen del universo, la hipótesis de un Dios creador se vuelve innecesaria desde el punto de vista explicativo. No se trata, en primera instancia, de una refutación directa del teísmo clásico, sino de una aplicación rigurosa del principio de parsimonia científica.

Aquí emerge una cuestión filosófica de gran alcance: ¿las leyes describen simplemente regularidades observadas o poseen un estatuto ontológico robusto?

Si las leyes "permiten" la creación espontánea del universo, ¿de dónde proceden esas leyes? Hawking no desarrolla extensamente esa cuestión, pero su posición se inscribe en un naturalismo fuerte que considera las leyes como rasgos fundamentales de la realidad.

La posibilidad de un universo autosuficiente

El núcleo físico del argumento se encuentra en la explicación del Big Bang. Hawking sostiene que el universo podría haber surgido espontáneamente debido a una característica peculiar de la gravedad: la existencia de energía negativa.

En términos simplificados, la energía positiva asociada a la materia puede ser compensada por la energía gravitatoria negativa. La suma total del universo sería, por tanto, cero. Esa idea ya había sido explorada en el marco de la cosmología inflacionaria por físicos como Alan Guth (n.1947) y Alexander Vilenkin (n. 1949), quienes contemplaron la posibilidad de universos surgidos como fluctuaciones cuánticas.

La analogía de la colina y el hoyo —empleada por Hawking en su libro— ilustra el susodicho equilibrio: la construcción de una colina (energía positiva) implica simultáneamente la creación de un hueco equivalente (energía negativa). El balance total permanece en cero.

Desde el punto de vista físico, la propuesta es coherente con ciertos modelos de gravedad cuántica. Sin embargo, el debate filosófico surge en torno al significado de "nada". El filósofo de la física David Albert (n. 1954) ha señalado que esa "nada" no es la nada absoluta, sino un estado descrito por leyes cuánticas preexistentes. La discusión, por tanto, se desplaza hacia la definición misma de la nada.

El tiempo y la inexistencia de una causa precedente

El segundo pilar del razonamiento de Hawking se apoya en la naturaleza del tiempo. En su trabajo con James Hartle (1939-2023) sobre la propuesta "sin frontera" (no-boundary proposal), planteó que el universo podría no tener un comienzo temporal en sentido clásico.

Si cerca del Big Bang el tiempo se comporta como una dimensión espacial, entonces la pregunta por un "antes" pierde significado físico. En Brief Answers to the Big Questions lo expresa con claridad: no puede haber una causa anterior al Big Bang porque no hay tiempo anterior al Big Bang.

Esa afirmación implica una redefinición del concepto de causalidad. Si la causalidad presupone sucesión temporal, entonces, en ausencia de tiempo, no puede hablarse de causa en sentido estricto. Para Hawking, esto elimina la posibilidad de un creador que actúe previo al universo.

Sin embargo, filósofos como William Lane Craig (n. 1949), Alvin Plantinga (n. 1932), Richard Swinburne (n. 1934), Robert M. Adams (n. 1937) y Eleonore Stump (n. 1947), han argumentado –en consonancia con la tradición aristotélica-tomista, mas respetando la inducción lógica del método científico– que una causa podría ser ontológicamente anterior sin ser temporalmente previa. El debate, en consecuencia, no es estrictamente físico, sino metafísico.

Consecuencias antropológicas

Hawking extiende su naturalismo cosmológico hacia una visión igualmente naturalista del ser humano. Declara no encontrar evidencia científica de una vida después de la muerte y considera que la hipótesis del cielo contradice el conocimiento científico actual.

No obstante, su postura no desemboca en nihilismo alguno. Más bien propone una ética del asombro y la gratitud: tenemos esta vida para apreciar la magnificencia del universo. En este punto, su pensamiento converge con el humanismo científico defendido por figuras como Carl Sagan (1934-1996).

Evaluación crítica

La posición de Hawking puede resumirse en tres tesis principales:

a. Las leyes físicas bastan para explicar el origen del universo. b. El Big Bang no requiere una causa anterior en sentido temporal. c. No existe evidencia científica de un Dios personal ni de vida después de la muerte.

Especialistas en cosmología y filosofía de la ciencia sostienen que el argumento es sólido dentro del marco metodológico de la física contemporánea. No obstante, la extrapolación desde la autosuficiencia explicativa de la cosmología hacia la inexistencia ontológica de Dios constituye un paso epistemológico adicional que no todos aceptan.

La ciencia puede mostrar que la hipótesis de Dios no es necesaria para explicar el universo; demostrar que Dios no existe pertenece, en cambio, a un ámbito metafísico más amplio.

Por ello, Brief Answers to the Big Questions representa una síntesis accesible y elegante del naturalismo cosmológico de Stephen Hawking. Su tesis central —que el universo puede surgir espontáneamente conforme a leyes físicas autosuficientes— desafía la concepción tradicional de creación.

Sin embargo, lejos de cerrar definitivamente el debate, su postura lo reconfigura. La pregunta por Dios no desaparece: se transforma en una cuestión sobre el estatuto de las leyes, la naturaleza del tiempo y el significado de la nada.

En ese sentido, la obra de Hawking no solo ofrece una explicación científica del origen del universo, sino que invita a una reflexión filosófica rigurosa sobre los límites y alcances del conocimiento humano y de la epistemología de sus diversos métodos de pesquisa.


Bibliografía

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Albert, D. (2012). On the Origin of Everything. The New York Times, March 23.


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Craig, W.L. & James D. Sinclair. (2009). The Kalam Cosmological Argument. En W. L. Craig & J. P. Moreland (eds.), The Blackwell Companion to Natural Theology. Wiley-Blackwell.


Guth, A. (1997). The Inflationary Universe: The Quest for a New Theory of Cosmic Origins. Reading, MA: Addison-Wesley.


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Escuchando el Enigma y el Espejo

Escuchando el Enigma y el Espejo

Hawking, S. (1988). A Brief History of Time. New York: Bantam Books. ————— (2018). Brief Answers to the Big Questions. New York: Bantam Books.


Hawking, S. & Leonard Mlodinow. (2010). The Grand Design. New York: Bantam Books.


Hartle, J. & Stephen Hawking. (1983). Wave Function of the Universe. Physical Review D, 28(12), 2960–2975.


Plantinga, A. (1974). The Nature of Necessity. Oxford: Oxford University Press.


————-(2000). Warranted Christian Belief. New York: Oxford University Press.


Stump, E. (2003). Aquinas. London: Routledge.


————(2010). Wandering in Darkness: Narrative and the Problem of Suffering. Oxford University Press.


Swinburne, R. (2004). The Existence of God (2nd ed.). Oxford: Oxford University Press.


Vilenkin, A. (2006). Many Worlds in One: The Search for Other Universes. Hill and Wang.