Héctor Marte Pérez
26 marzo, 2026/Tomado de El Caribe
El PLD sigue apostando a la denominada consulta, que es básicamente un adelanto de la definición de su candidatura presidencial. Los peledeístas se aferran a ese recurso porque entienden, la mayoría, no que es la mejor opción, sino que es la única que tienen. Es la salida, sí o sí. En lenguaje criollo moderno, es “la vuelta”.
Resulta que los morados no se pueden dar el lujo de que siga corriendo el tiempo y ellos no tengan una figura que se perfile como el candidato presidencial. Pero la consulta también tiene sus riesgos, porque si sale mal, el PLD quedará en peores condiciones, y es evidente que después de la debacle del 2024 ha tomado un airecito…
El escenario ideal
La consulta es en octubre porque tampoco el PLD la puede adelantar más, pero de que tiene prisa, la tiene. El mejor escenario para ese partido es una consulta participativa, con resultados claros, que nadie impugne o cuestione, y que a partir del otro día, todos estén empujando en la misma dirección, detrás del candidato. En ese escenario, es probable que el PLD logre detener la fuga de dirigentes hacia otros partidos, principalmente a la FP, el principal factor adverso al crecimiento del partido morado, aunque a veces no sabe si ese éxodo es causa o consecuencia del problema.
Malos escenarios
Si la consulta sale mal, el PLD enfrentaría otra crisis, lo que lo colocaría en una situación complicada para levantarse y competir.
Hay varios escenarios malos y uno de ellos es que los resultados de la consulta sean rechazados por una de las partes. Se trata de un proceso que se hace al margen de la legislación electoral, por lo que depende mucho del consenso de la dirigencia.
Otra posibilidad es que, aunque los otros competidores acepten los resultados, al final dirigentes que no participaron en el proceso reclamen su derecho a hacerlo e incluso lleven al tema al TSE.
Y otro posible cuadro es que nadie cuestione ni objete, pero que dirigentes importantes decidan quedarse “sentados”, y no integrarse a los trabajos proselitistas mientras otros se vayan a otros partidos. Algo parecido a lo que le pasó en el proceso pasado a Abel Martínez, luego de ganar ampliamente la consulta.
