Redacción.- Los dos terremotos que sacudieron a Venezuela el pasado 24 de junio se habrían originado en el sistema de fallas de Boconó, una extensa fractura geológica de más de 500 kilómetros que atraviesa el norte del país desde los Andes venezolanos hasta el mar Caribe.
Esta estructura tectónica es considerada por especialistas como una de las más activas y peligrosas de América del Sur, al funcionar como límite entre la placa del Caribe y la placa Sudamericana, dos grandes bloques que se desplazan constantemente, acumulando tensión durante siglos hasta liberarla en forma de sismos violentos.
Registros históricos señalan que este mismo sistema fue responsable del devastador terremoto de 1812, que dejó más de 20.000 personas fallecidas, marcando uno de los episodios sísmicos más trágicos de la región.
El fenómeno reciente corresponde a lo que los sismólogos describen como un “doblete sísmico”, con dos eventos de magnitudes 7,2 y 7,5 ocurridos en un intervalo de apenas 39 segundos, generando una sacudida prolongada que amplificó el impacto destructivo.
La situación ha provocado que miles de familias permanezcan en calles, plazas y espacios abiertos, ante el temor de réplicas continuas, que ya superarían las 140 sacudidas secundarias.
Las parroquias de Caraballeda y Catia La Mar figuran entre las más afectadas, con un estimado de más de 70.000 familias impactadas. Equipos de rescate continúan las labores de búsqueda entre escombros, utilizando maquinaria pesada para intentar localizar sobrevivientes en medio de la emergencia.
