Hay gente más comedida que otra con sus finanzas personales, pero lo normal es que duela gastar más de lo que se tiene o de lo previsto. Ahora bien, cuando se trata del dinero público, ese que se acumula en las arcas del Estado, el dolor parece darle más al contribuyente que a quien lo gasta.
Al contribuyente le duele saber que en poco más de 18 meses se fueron el equivalente a 32.3 millones de pesos en boletos aéreos y viáticos para viajes al exterior de los miembros titulares de la Junta Central Electoral. Y da más piquiña enterarse de que solo dos de ellos recibieron 12,000 dólares cada uno en viáticos, a razón de 800 dólares diarios, para un viaje a León, España. Ni que fueran a comer como glotones y tomar un cohete para dormir en la Luna.
También duele conocer la falta de transparencia presupuestaria en el manejo de recursos del Ministerio de Agricultura entre septiembre de 2020 y diciembre de 2024, según dos auditorías de la Contraloría, correspondientes al período en que Limber Cruz dirigía esa cartera. Los hallazgos van desde pagos y contrataciones, sin soportes y deudas vencidas, hasta financiamientos de vehículos a empleados sin los correspondientes descuentos por nómina, de acuerdo con los informes de esas indagatorias.