miércoles, 15 de febrero de 2012

ORLANDO DICE! Los chismes en la política de RD y apresamientos en Santiago


ORLANDO DICE
Los chismes en la política de RD y apresamientos en Santiago

Orlando Gil
orlandogil@codetel.net.do

MUCHO MENOS.- Si no se denunció una dictadura en el 2008, cuando el presidente Leonel Fernández era candidato, no suena gracioso hacerlo en el 2012, con una boleta encabezada por Danilo Medina.

Dicen que el mandatario, en conversaciones con íntimos, da a conocer su ánimo. Que es de no entregar al PRD o a su candidato Hipólito Mejía, pero de ningún modo significa que vaya alterar el orden establecido. Si no violentó la institucionalidad para favorecerse, mucho menos va a hacerlo para facilitar la llegada al poder de Danilo Medina. Lo dije antes y lo repito ahora: Fernández no ataja para que otro enlace. Trabaja siempre para sí, o pensando en el ahora o en el después. Cuando se abre a la confianza de sus colaboradores más cercanos, o de los amigos con quienes conversa en ocasiones, lo hace para negar la creencia intrigante y perversa de que podría facilitar el retorno del partido blanco o de su candidato como una forma de impedir que Medina llene su cometido. Mucho se habla de unos tratos que no se conocen, y como aquí la fábula se impone a la realidad, se siente obligado a hacer aclaraciones…

LOS CHISMES.- El candidato del PRD tiene con el presidente Leonel Fernández la misma situación que con Miguel Vargas. Uno y otro tienen sus reservas a partir de los pronunciamientos íntimos de Hipólito Mejía. Los muy enterados afirman haberle oído decir que si gana las elecciones hay dos cosas que hará de seguro. La primera, sacar al otro día a patadas a Vargas del partido; y la segunda, meter preso al actual jefe del Estado. De manera que el candidato Mejía es víctima o de sus palabras o de la indiscreción de su corte. Y como es lógico pensar, ni Vargas ni Fernández van a ponérsela fácil, sabiendo como ya saben que sus cabezas corren peligro. Vargas, entonces, se encoge y deja pasar el cortejo, pues como dice el refrán “para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la del vecino”. Fernández, por su lado, hace lo que debía hacer por nobleza y no por miedo: ayudar a que el poder quede en manos de su compañero de partido. Se hace cuesta arriba considerar que lo anecdótico sea tan decisivo en la política dominicana, pero el poder vive de chismes y en chisme se convertirá…

EL AFANAR.- La decisión de Leonel Fernández de que su partido conserve el poder y de que su compañero Danilo Medina alcance la presidencia de la República, se comprueba en su diario afanar desde el Palacio Nacional y desde las calles de los barrios de la capital y pueblos del interior. Revelé días atrás las dos vertientes de la campaña y las áreas de preocupación del gobierno en relación con el proceso electoral. El presidente no falla en inaugurar obras a mitad de semana y tampoco falta a sus recorridos de sábado y domingo. Además, se mantienen sus políticas de estabilidad económica, de tarifa controlada del servicio eléctrico, de seguridad ciudadana, de asfaltado de calles y de repartos de comida. Si el régimen está desahuciado, como dicen sus oponentes, los afanes presidenciales no aprovecharán al candidato oficial. Tendrá que rascarse con sus propias uñas, y si acaso con la de su compañera de boleta, Margarita Cedeño. A quien es justo decirlo: todavía no le han sacado todo el millaje. Ya se mueve, es verdad, pero sigue siendo un afiche, una portada de revista de moda. Tienen que soltarla entre la gente y ver si la dicha es buena…

EL CASO.- Ese ver donde no hay, está convirtiendo la campaña en un periódico de ayer, pues se repiten titulares sobre hechos que se consideraban superados. Por ejemplo, en Santiago, que es una plaza crucial, y donde el oficialismo todavía no las tiene consigo, fueron apresados unos ciudadanos que resultaron ser perredeístas. O que por lo menos colaboran económicamente con el candidato del partido blanco en el financiamiento de vallas. La denuncia no se hizo esperar: persecución política. Los detenidos fueron liberados, y todavía no se sabe si fue por la presión de sus compañeros o porque eran inocentes de las acusaciones. Las autoridades, como siempre, dan el silencio por respuesta, y a falta de la verdad oficial, hay que aceptar la interesada de los afectados. ¿Tiene este gobierno costumbre de perseguir a sus opositores, ciertamente está cambiando su talante, y de democrático se convertirá en autoritario? Los hechos son los hechos, y no se conocen las aclaraciones de lugar. Tal vez deban recordar que “el silencio no es rentable”…