ORLANDO DICE...El interés por el debate entre los candidantos del PLD y del PRD
Orlando Gil
orlandogil@codetel.net.do/Tomado de Listin Diario
EL INTERÉS
El dominicano no le interesa si Hipólito Mejía y Danilo Medina pueden hacer un buen gobierno si logran el favor de los votantes, sino cuál de los dos va a ganar las elecciones.
De ahí que llame más la atención cada encuesta que se publica que sus comparecencias en los escenarios más diversos o de que no se ocupen de desarrollar los ejes de sus respectivas plataformas políticas. Si se les preguntara indistintamente a sus seguidores sobre soluciones adelantadas a reales problemas, responderían con vaguedades, y es que no podrían hacerlo mejor que sus candidatos. Medina, se sabe, es bueno en los párrafos largos y Mejía, por el contrario, en los cortos. Para el aspirante peledeísta los temas cruciales dan lugar a una charla. El perredeísta, cuando el asunto es difícil, lo remata con un “se le buscará la vuelta”. El debate al estilo norteamericano los obligaría a discurrir bajo techo, pero cuando no es uno, es el otro, que pone condiciones para hacerlo imposible. A lo más que estarían dispuestos es a confrontarse con CNN, y parece que hay iniciativas en ese sentido...
LA EMOCIÓN
Esa situación es la que explica que hayan sustituido el movimiento por el discurso, pues sienten que para el votante dominicano es m‡s importante la emoción que la razón. El PRD en su momento hizo sus marchas con muy buenos resultados, y el PLD, cuando ya tuvo candidato, hizo lo suyo para equipararse en la calle. Es más, hubo una circunstancia en que el partido blanco se descuidó y el morado se afanó el doble. Hipólito Mejía abandonó la plaza pública y Danilo Medina la aprovechó al máximo. Sin embargo, insisten en lo que llaman el caravaneo, una modalidad de campaña propia del dominicano. En la que se gasta mucha gasolina, pero no se profundiza en los contenidos. Las consignas lo resuelven todo. Ahora, no hay que llamarse a engaño. El truco podría funcionar a uno de los bandos, pero no a los dos. Están moviendo gente, eso es más que evidente, pero en muchos casos no pasa de simple espejismo. Los compañeros (perredeístas, peledeístas) que en una marcha van de aquí para allá, en la próxima vienen de allá para acá. En la capital y en la provincia de Santo Domingo, por ejemplo...
EL EFECTO
Ese truco de llevar gente está provocando roces entre responsables de zona que no quieren competencia el día o la hora en que tienen programadas sus movilizaciones. Incluso, reclaman una mano para que la afluencia de la suya sea superior a cualquier otra que se haya realizado o pueda llevarse a cabo más adelante. Los méritos son mayores si se suman los ajenos. Las propias bases hacen distinciones y designan con nombre propio esas hazañas: La marcha de fulano, o la de zutano. El propósito es impresionar al propio candidato que facilita los recursos, pero la pregunta obligada es: ¿Sugestionan igual a las masas, en especial a las que se suponen sin afiliación? La respuesta es importante, pues a pesar de esas grandes demostraciones, las puntuaciones en las encuestas se mantienen invariables. La movilización de gente podría no tener el efecto del pasado, cuando los votantes no eran muy avisados y se dejaban llevar como ovejas para el matadero. Oyendo al hombre y a la mujer de la calle cuando hablan, se les nota más sueltos y edificados...
LA VERDADERA
Igual podría estar ocurriendo con las encuestas, que de tanto hacerlas y dar porcentajes diferentes, se reacciona con reservas. Pues o se busca contaminar el ambiente o burlar al votante. Sin embargo, hay mediciones más inteligentes y de efecto más seguro. Y las están haciendo los partidos, en especial en zonas pequeñas. Como los barrios de la capital y de la provincia Santo Domingo. La oposición no logra avanzar en estas demarcaciones, y cuando se averigua de manera directa se descubre la razón. Los programas sociales del gobierno por lo menos ganan simpatía, y dicen que intención de voto, lo cual no significa que el 20 de mayo se bese la mano que alimenta. No obstante, es un indicativo a tener en cuenta. El error del PRD es no actuar en consecuencia. De que conociendo el problema, no hace lo suficiente para superarlo, como si se resignara a un fatalismo irremediable. ¿A dónde fueron a parar las consignas del pasado de “vergüenza contra dinero” o “le cogemos las funditas y no somos reformistas”? Al parecer se extravió la conciencia...
Orlando Gil
orlandogil@codetel.net.do/Tomado de Listin Diario
EL INTERÉS
El dominicano no le interesa si Hipólito Mejía y Danilo Medina pueden hacer un buen gobierno si logran el favor de los votantes, sino cuál de los dos va a ganar las elecciones.
De ahí que llame más la atención cada encuesta que se publica que sus comparecencias en los escenarios más diversos o de que no se ocupen de desarrollar los ejes de sus respectivas plataformas políticas. Si se les preguntara indistintamente a sus seguidores sobre soluciones adelantadas a reales problemas, responderían con vaguedades, y es que no podrían hacerlo mejor que sus candidatos. Medina, se sabe, es bueno en los párrafos largos y Mejía, por el contrario, en los cortos. Para el aspirante peledeísta los temas cruciales dan lugar a una charla. El perredeísta, cuando el asunto es difícil, lo remata con un “se le buscará la vuelta”. El debate al estilo norteamericano los obligaría a discurrir bajo techo, pero cuando no es uno, es el otro, que pone condiciones para hacerlo imposible. A lo más que estarían dispuestos es a confrontarse con CNN, y parece que hay iniciativas en ese sentido...
LA EMOCIÓN
Esa situación es la que explica que hayan sustituido el movimiento por el discurso, pues sienten que para el votante dominicano es m‡s importante la emoción que la razón. El PRD en su momento hizo sus marchas con muy buenos resultados, y el PLD, cuando ya tuvo candidato, hizo lo suyo para equipararse en la calle. Es más, hubo una circunstancia en que el partido blanco se descuidó y el morado se afanó el doble. Hipólito Mejía abandonó la plaza pública y Danilo Medina la aprovechó al máximo. Sin embargo, insisten en lo que llaman el caravaneo, una modalidad de campaña propia del dominicano. En la que se gasta mucha gasolina, pero no se profundiza en los contenidos. Las consignas lo resuelven todo. Ahora, no hay que llamarse a engaño. El truco podría funcionar a uno de los bandos, pero no a los dos. Están moviendo gente, eso es más que evidente, pero en muchos casos no pasa de simple espejismo. Los compañeros (perredeístas, peledeístas) que en una marcha van de aquí para allá, en la próxima vienen de allá para acá. En la capital y en la provincia de Santo Domingo, por ejemplo...
EL EFECTO
Ese truco de llevar gente está provocando roces entre responsables de zona que no quieren competencia el día o la hora en que tienen programadas sus movilizaciones. Incluso, reclaman una mano para que la afluencia de la suya sea superior a cualquier otra que se haya realizado o pueda llevarse a cabo más adelante. Los méritos son mayores si se suman los ajenos. Las propias bases hacen distinciones y designan con nombre propio esas hazañas: La marcha de fulano, o la de zutano. El propósito es impresionar al propio candidato que facilita los recursos, pero la pregunta obligada es: ¿Sugestionan igual a las masas, en especial a las que se suponen sin afiliación? La respuesta es importante, pues a pesar de esas grandes demostraciones, las puntuaciones en las encuestas se mantienen invariables. La movilización de gente podría no tener el efecto del pasado, cuando los votantes no eran muy avisados y se dejaban llevar como ovejas para el matadero. Oyendo al hombre y a la mujer de la calle cuando hablan, se les nota más sueltos y edificados...
LA VERDADERA
Igual podría estar ocurriendo con las encuestas, que de tanto hacerlas y dar porcentajes diferentes, se reacciona con reservas. Pues o se busca contaminar el ambiente o burlar al votante. Sin embargo, hay mediciones más inteligentes y de efecto más seguro. Y las están haciendo los partidos, en especial en zonas pequeñas. Como los barrios de la capital y de la provincia Santo Domingo. La oposición no logra avanzar en estas demarcaciones, y cuando se averigua de manera directa se descubre la razón. Los programas sociales del gobierno por lo menos ganan simpatía, y dicen que intención de voto, lo cual no significa que el 20 de mayo se bese la mano que alimenta. No obstante, es un indicativo a tener en cuenta. El error del PRD es no actuar en consecuencia. De que conociendo el problema, no hace lo suficiente para superarlo, como si se resignara a un fatalismo irremediable. ¿A dónde fueron a parar las consignas del pasado de “vergüenza contra dinero” o “le cogemos las funditas y no somos reformistas”? Al parecer se extravió la conciencia...