Día 12/06/2013 - 17.13h/Tomado de ABC.ES
La institución, que acaba de ser galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de la Cooperación Internacional, es famosa por sus avances en física y genética, entre otros campos
Jaime garcía
La Sociedad Max Planck
es la red de institutos y organizaciones de mayor éxito en Alemania en
el campo de la investigación científica, labor por la que acaba de ser
reconocida con el Premio Príncipe de Asturias a la Cooperación Internacional. La institución, cuya denominación homenajea al físico teórico del mismo nombre, se creó en 1948, pero continúa la actividad de su antecesora, la Sociedad Kaiser Wilhelm,
de la que el propio Max Planck llegó a ser presidente. Entre sus
últimos grandes hitos, descubrimientos e investigaciones, además de sus
Premios Nobel y una amplísima red de 80 institutos, destacan:
— La secuenciación del genoma del hombre Neandertal: Svate Pääbo, al frente de su equipo del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva (en Leipzig) y tras cuatro años de intenso trabajo,
los investigadores consiguieron construir la primera secuencia completa
del genoma del hombre de Neandertal. Con unos resultados que sugerían
que por lo menos el 2% del genoma de los humanos modernos no africanos
proceden de esa especie, desaparecida de la faz de la Tierra hace
aproximadamente 30.000 años.
— La niña más vieja del mundo: Y eso que sólo tenía tres años cuando murió, probablemente a causa de una inundación. Su cuerpo, atrapado hace 3,3 millones de años,
fue enterrándose lentamente. El espectacular hallazgo, que ocupó la
portada de la revista «Nature», fue realizado en el área de Dikika, en
el noreste de Etiopía, por el equipo de paleontólogos dirigido por el
investigador local Zeresenay Alesmeged, por cuenta del Instituto Max
Planck, de nuevo. Los restos de la niña de Dikika tienen un valor
científico incalculable, ya que contienen preciosa información sobre los
procesos de crecimiento y desarrollo de la especie que estrenó las
primeras características humanas.
— Una inteligencia casi humana, la de los simios: A partir de un experimento realizado por científicos de esta organización alemana, llamado «cacahuete flotante»,
se demostró que aunque a iguales condiciones animales y niños alcanzan
aciertos similares, se demostró también que su forma de aprender no es
la misma. Los niños son capaces de imitar a los que saben, el mono
improvisa con creatividad. También se les pidió sumar, restar o
reconocer fracciones. En pruebas numéricas en las que está en juego la
memoria visual, como recordar en orden la posición de números que
desaparecen en una pantalla, incluso los chimpancés puntuaciones
superiores a las de ¡estudiantes universitarios!
— El genoma del denisovano, secuenciado: El investigador Svate Pääbo, mencionado anteriormente, logró secuenciar el genoma del homínido de Denisova,
una misteriosa especie encontrada en 2010 en Siberia y emparentada con
los neandertales, a partir de un fragmento de un dedo meñique infantil y
dos piezas dentales. El análisis permitió comparar a los denisovanos
con el hombre moderno y reveló que el hueso pertenecía a una niña de
ojos marrones, cabello castaño y piel morena que vivió hace entre 74.000
y 82.000 años.
— En la vanguardia de la física cuántica:
El director del Instituto Max Planck de Óptica Cuántica en Munich,
además de uno de los mayores expertos mundiales de computación cuántica,
es español y se llama Juan Ignacio Cirac.
A comienzos de este año, Cirac fue galardonado con el Premio Wolf,
considerado la «antesala» del Nobel, por sus «revolucionarias
contribuciones teóricas al procesado de información cuántica, la óptica
cuántica y la física de gases cuánticos», bajo el paraguas, claro está,
de una institución tan innovadora y avanzada como la Sociedad Planck.
— Hasta la fecha, 17 científicos de la sociedad han conseguido el Premio Nobel:
Gerhard Ertl (2007), Theodor W. Hänsch (2005), Christiane
Nüsslein-Volhar (1995), Paul Crutzen (1995), Erwin Neher (1991), Bert
Sakmann (1991), Robert Huber (1988), Hartmut Michel (1988), Johann
Deisenhofer (1988), Ernst Ruska (1986), Klaus von Klitzing (1985),
Georges Köhler (1984), Konrad Lorenz (1973), Manfred Eigen (1967),
Feodor Lynen (1964), Karl Ziegler, Nobel (1963) y Walter Bothe (1954)