ÉRIKA MONTAÑÉSemontanesm
ADRID/Tomado de abc.es
Los partidos emergentes dan la sorpresa y provocan la caída de
las dos principales formaciones, que acusan una campaña ramplona de
ideas y escorada hacia el rifirrafe doméstico. El PP baja ocho
diputados, hasta 16 y el PSOE cae nueve escaños (14) en la Eurocámara
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y
el cabeza de lista del PP a las elecciones europeas, Miguel Arias
Cañete, durante el mitin de cierre de la campaña de la formación en
Madrid, el pasado viernes 23 de mayo
Era la séptima oportunidad que
los españoles tenían de votar en unas elecciones europeas. Este domingo
25 de mayo se estrenaban unos 900.000 ciudadadanos, que acababan de
cumplir los 18 años, de los más de 34 millones con derecho al sufragio
para estos comicios, que no se repetirán hasta dentro de otros cinco
años. Y aunque la tónica general de esta jornada electoral en España ha
sido la escasa movilización, de un 45,86%, lo cierto es que la acción en
varias Comunidades, como Cataluña, País Vasco y Navarra, ha terminado
por elevar la balanza respecto a 2009, cuando la abstención fue del
55,1% y también respecto de 2004 (con una participación del 45,14%).
El alarde independentista en la
primera de las autonomías, donde se ha movilizado un 10 por ciento más
de la población, ha levantado la participación en el conjunto de nuestro
país, que ha sido mayor a la esperada, nueve décimas por encima del
porcentaje de un lustro atrás: el 44,9%. Todo apuntaba a cierto
descalabro del bipartidismo, siendo el castigo final todavía más
abultado del que pronosticaban los sondeos publicados durante la
campaña: la lectura es que el PP de Mariano Rajoy y Miguel Arias Cañete
ha ganado las elecciones europeas, pero se ha dejado casi 16 puntos
porcentuales en el camino y ocho escaños respecto a 2009 (baja de 24 a
16).
Aventaja en tres puntos al PSOE
de una Elena Valenciano que se hunde en el abismo, con nueve
eurodiputados menos que en los últimos comicios.
Con todo, lo que se ha detectado
en la mayoría de los casi 50.000 colegios electorales dispersos por
España es que Europa no ha sido capaz de movilizar en gran medida a
nuestro país, porque salvo las regiones citadas se ha arrastrado el
lastre de la notable abstención electoral. En esta ramplona fiesta de la
democracia, han participado algo más de cuatro de cada diez habitantes,
lo que significa que se ha puesto (aunque sea parcialmente) a dieta, al
decir de Esteban González Pons, número dos de la lista popular, quien
ha declarado en esta jornada que «si no se va a votar, la democracia
adelgaza». Si en España s la tercera vez de las siete con menor
motivación a la hora de ir a las urnas y depositar la papeleta, en el
conjunto de Europa ha crecido la movilización por primera vez en dos
décadas.
Desgaste del bipartidisimo
En nuestro país la actualidad
política pasa por el gran desgaste del bipartidisimo. Sale muy tocado de
estas elecciones, pese a que la victoria ha ido a parar a la
candidatura popular de Miguel Arias Cañete. Llegan con fuerza los
minoritarios, que consiguen atomizar mucho el pastel de los resultados.
[Consulta todos los resultados de las elecciones europeas]
Tampoco ha debido espolear mucho
al votante el hecho de que un debate, celebrado el pasado 15 de mayo,
entre los dos principales candidatos de las listas popular y socialista
solo haya servido para agitar el mantra del machismo en campaña. Es
decir, el resultado del cara a cara que debía analizar la unión fiscal,
monetaria y bancaria europea, la política agraria común, la Europa de
los ciudadanos y sus derechos o la implementación del mercado digital,
entre otras muchas competencias adquiridas por Bruselas tras la
aprobación del Tratado de Lisboa (era la primera vez que se votaba tras
esta reforma de calado que entró en vigor el 1 de diciembre de 2009)
radicó en que el madrileño Miguel Arias Cañete es algo desconsiderado
con la mujer y que la alicantina Elena Valenciano es, simple y
llanamente, mujer. La consultora política Gloria Ostos lo sintetiza así:
«En esta campaña se ha hablado en clave nacional con una muy ligera
perspectiva europea», pero hay que tener en cuenta que «el 80% de las
decisiones que se toman en el seno de la UE nos afectan directamente a
los españoles y que ésta es la primera convocatoria electoral después de
la mayoría absoluta que obtuvo el Partido Popular y que llevó a Mariano
Rajoy a la Presidencia en 2011».
Así las cosas, el debate se
convirtió en el eje de la campaña electoral aunque no por la envergadura
de los argumentos o «claims» puestos sobre el tapete, como agitar el
mantra del sexismo. Más bien lo hizo por lo que está detrás del «vis a
vis» televisado y del recuento de votos, a la postre: por ese efecto
plebiscitario sobre un PP en alza tras la mejora de los datos económicos
pero a revisión tras la llegada a Moncloa, que además había escogido a
su ministro con más puntuación por parte de los sondeos demoscópicos; y
sobre un PSOE que había designado a la mano derecha del líder para poner
a prueba sus posibilidades cara a esas primarias de otoño donde Alfredo
Pérez Rubalcaba se juega el retiro.
La escalada de los minoritarios
Ajenos al descalabro de sus
datos internos, el resultado del enfrentamiento entre los dos arietes de
la política nacional ha sido Arias Cañete 1-Valenciano 0, debido a que
el PP ha logrado ganar, en la arena doméstica, estos comicios. Los
españoles han olvidado la «superioridad intelectual» con que el
exministro de Agricultura y probable comisario no quiso desbancar a su
contrincante; y han votado su solvencia y holgada trayectoria
comunitaria para su regreso a la capital belga. Valenciano ha cosechado
un dato que a buen seguro dará para muchos análisis políticos en los
días venideros: se desploma hasta los catorce asientos en la Eurocámara y
baja más de 15 puntos porcentuales respecto a 2009 (cae del 38,78 al
23,03%).
España votaba este domingo,
junto a otros 20 países, bajo el sistema de circunscripción única que
comanda en Europa. El partido que mejor representa los intereses de los
ciudadanos españoles es, según las cifras del escrutinio adelantado por
la vicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría y el ministro
del Interior Jorge Fernández Díaz, el PP, seguido del PSOE y, en tercer
lugar, la Izquierda Plural, que logrará llevar a Bruselas a seis de sus
integrantes.
Los partidos emergentes han dado
la auténtica campanada en estos comicios, que pasarán a la historia en
clave doméstica como los de la irrupción con fuerza de un profesor,
mediático, llamado Pablo Iglesias y cabeza de cartel de «Podemos». Esta
formación de reciente creación, que prometió acabar con diversos
privilegios de los eurodiputados, sentará a cuatro diputados en la
Eurocámara y se convierte en la cuarta formación en número de
europarlamentarios conseguidos.
La quinta candidatura sería
UPyD, con un gran aumento en su representación puesto que escala de uno a
cuatro eurodiputados; la coalición nacionalista Coalición por Europa se
sitúa a continuación, pero se mantiene con similares datos a los de
2009 y amarra sus tres escaños. Entre las fuerzas que también
experimentan un crecimiento en porcentaje de votos y representación se
encuentran Izquierda por el Derecho a decidir, que duplica de uno a dos
asientos; y Ciudadanos, que mejora significativamente, ya que por
primera vez sentará a dos de sus dirigentes en Bruselas. ERC, por
primera vez en democracia, ha ganado unas elecciones en Cataluña a la
CiU de Artur Mas y su propuesta para Europa.
Los Pueblos Deciden consigue un
diputado y la coalición de Compromís, Equo y la Chunta Aragonesista, que
se ha dado en llamar Primavera Europa, logra el último de los 54
eurodiputados españoles de los 751 de los que se compone el Parlamento
Europeo tras la promulgación del Tratado de Lisboa. En el epicentro del
Ejecutivo comunitario no estará Vox, con lo que Alejo Vidal-Quadras se
queda sin el trabajo que ha tenido los últimos 15 años (pero con las
filas populares).
En sus comparecencias tras
conocer los resultados, Cospedal y Cañete han destacado que solo en
Alemania ha ganado el partido que gobierna, y aunque el exministro se ha
mostrado «satisfecho» por haber vencido en la cita electoral, también
ha asumido el dato negativo en comparación con las elecciones de 2009.
Más contundente ha sido Valenciano, que ha asumido la derrota y ha
calificado como «un mal resultado» para la familia socialista el
cosechado durante esta jornada electoral.
A epesar de que no habrá
Comisión Europea oficialmente hasta el próximo mes de noviembre, cuando
tome posesión, en cada país late ya una nueva escena política. Es tiempo
de múltiples análisis.