Con
las calles grafiteadas de los suburbios de São Paulo como escenario,
Toni Garrn pasea una feminidad valiente que resalta en un paisaje
postindustrial.
21 de junio de 2014/Tomado de Elpais.com
07:17 h.
Toni Garrn luce vestido de la colección pre-fall 2014 de Gucci, pendientes de Aldazabal y brazaletes de Hélène Zubeldia
A principios de 2012, Toni Garrn (21 años) volvió a entrar en el ranking de las 50 modelos más codiciadas de models.com,
una lista en la que las maniquís suben o bajan puestos en función de la
cantidad de portadas y campañas que realizan, así como de sus contratos
y editoriales. Entonces, ella tenía 19 años y saltó directa al número
20. Tres años antes, en 2009, con apenas 16, su nombre ya había
conseguido escalar hasta el puesto 22. ¿Hasta qué punto es importarte
estar arriba o abajo? «Quiero pensar que un cliente contrata a una chica
en función de su talento y su look y no por una clasificación
que se publica en Internet», dice Garrn. «Siempre intento que la opinión
de terceros no ejerza ningún tipo de presión en mi trabajo. Me volvería
loca si tuviera que estar pendiente de este tipo de cosas; es una
pérdida de tiempo».
No es lo habitual, pero con solo 14 años, Garrn ya trabajaba eventualmente en Nueva York. «En el tiempo que llevo en la agencia, no recuerdo chicas tan jóvenes», asegura Marta Mota, agente de Women Management. «La edad media de las que empiezan gira en torno a los 17», apunta. «En cualquier caso, en Francia las reglas son estrictas. Los menores de edad solamente pueden aceptar proyectos puntuales algunos fines de semana y en periodos de vacaciones, para no interferir en sus estudios. De hecho, julio es, para nosotros, el mejor mes para evaluar su implicación y ver si de verdad les interesa formar parte de este negocio. Sin perder de vista que todavía son niñas y que a su lado siempre debe haber una persona de la agencia o un familiar», explica. «[Durante esa primera etapa, cuando era menor], todo el mundo me ayudó y fue compresivo conmigo», confirma Garrn. «Mi madre siempre se preocupó por todo lo relacionado con el colegio; y me defendió dentro de la familia porque creía en mí. Y en la agencia, lo mismo. Mi carrera se perfiló poco a poco, respetando en todo momento la agenda escolar. Yo tenía muy claro cuál era mi edad y no podía permitir que me vieran como una mujer adulta antes de tiempo».
Sin embargo, según un estudio realizado por el Centro
Nacional de Investigación Científica (CNRS por sus siglas en francés),
la autoestima de un adolescente no depende de sus propios valores
personales, sino en gran parte de los que priman en la cultura en la que
vive. Y hoy la sociedad impone quizá un canon de belleza demasiado
exigente. «Con 14 años, procuraba no tomarme las cosas de manera
personal. Porque en este negocio te juzgan por el físico, y eso es algo
que tú no puedes cambiar», comenta Garrn. «Tiene muy claro que vive de
su imagen, y la cuida; pero no le obsesiona. No es una chica que va a
machacarse ni dejar de comer por entrar en un vestido de alta costura.
Tiene una relación saludable con su cuerpo», confirma Marta Mota. «En
cualquier caso, sabe perfectamente que es demasiado alta para la
pasarela [mide 1,83 cm]; por eso, desfilar nunca fue su meta. Y la
verdad es que le va muy bien. Tampoco encaja en el canon de couture. Son
otro tipo de chicas: más delgadas y de estatura estándar», continúa.
La descubrieron durante la Copa Mundial de la FIFA que se celebró en su ciudad natal, Hamburgo, en 2006. Dos años después, firmó un contrato en exclusiva con Calvin Klein. «Digamos que partía de cero. Jamás me había planteado la posibilidad de ser modelo. Pero fue poner un pie en la moda y automáticamente empezar a interesarme más y más en lo que hacía, que básicamente consistía en probarme las prendas más increíbles día tras día. Y como he crecido en esta industria, he ido aprendiendo poco a poco de manera natural».
«Más allá de que sean supermodelos, no podemos olvidar que
son personas. Cada una tiene su personalidad. Y muchas veces el proceso
de adaptación al engranaje de este negocio depende del país de
procedencia. Las estadounidenses, por ejemplo, saben muy bien cómo
funciona el sector. Forma parte de su cultura. También las rusas. Pero
no siempre es así», señala Mota. ¿Y en el caso de Garrn? «Es
profesional, responsable y muy inteligente. Además, tiene sentido del
humor. Trabajar con ella es divertido. Es una payasa», comenta con
cariño. «La inteligencia puede ayudar en la carrera de una modelo, pero
saber reírse de todo también», cree la maniquí.
Entre las más poderosas. «Garrn estaba destinada a transformarse en una máquina de hacer millones», dicen de ella en models.com. Su nombre aparece en el ranking The Money Girls (en el que solo entran las que más dinero generan). Adorada por los fotógrafos más prestigiosos (de Craig McDean a Mario Testino), la alemana se convirtió en mayo de 2013 en el objetivo de otros flashes, más incómodos: los de los paparazis, dispuestos a cualquier cosa para capturar una escena junto a Leonardo DiCaprio, su novio. ¿Cómo se acostumbra una chica a que su vida sea objeto de debate en programas de máxima audiencia? «Intento ignorarlo en la medida de lo posible porque sé que son capaces de decir cualquier cosa con tal de entretener al público», explica. «Prestar atención a este tipo de cosas es inútil. Aunque a veces me resulta difícil leer algunas de las noticias que se escriben sobre mí», reconoce.
En su cuenta de Instagram tampoco aparece ningún selfie con
el actor. En su lugar, cuelga fotos de sus viajes, en las que se intuye
su compromiso solidario. «Las redes sociales son un medio de
reivindicación activista; me permiten estar conectada con el mundo y
compartir impresiones», defiende Garrn. «En este momento estoy implicada
en un proyecto humanitario en África, del que todavía no puedo hablar»,
adelanta. ¿Alguna opinión respecto a Angela Merkel? «Me siento muy
orgullosa de que Alemania tenga una mujer al frente de la cancillería.
De hecho, creo que debería haber más féminas en los puestos de
responsabilidad política. Me hace feliz formar parte de un país que en
este sentido es un referente en el mundo», opina.
En Brasil, donde se realizó esta sesión de fotos, también gobierna una mujer. Sin embargo, a pocas horas del Mundial, allí las protestas contra la desigualdad siguen amenazando el torneo. «En apenas dos días, con la agenda repleta de compromisos, poco puedes ver. ¡El país es enorme! Solo recuerdo la deliciosa fruta», cuenta. «No creo en los regímenes estrictos. Todo el mundo tiene antojos. Para mí, lo importante es saber qué comes y utilizar ingredientes específicos para crear una rutina. En mi caso, eso supuso eliminar los lácteos y la carne. Lo que nunca podría suprimir de mi dieta son los dulces y el chocolate», reconoce. ¿Y algún batido? «Mi favorito es el de leche de almendras, plátano y espinacas. Aunque me gusta cambiar».
Cuando los focos se apagan, en el hotel, Toni Garrn se
transforma. «Me gustan los tacones, pero como soy gigante prefiero
llevar zapatos planos. ¡Me fascinan las zapatillas deportivas! Y creo
que debo de tener 15 pares de pantalones de chándal. Para mí, es la
mejor prenda después de un día entre costura», afirma. Su amiga Karlie
Kloss y ella son tal vez las más altas sobre la pasarela. ¿Ventaja o
inconveniente? «En este oficio, ser alta juega a favor. A Karlie y a mí
siempre nos tocan los vestidos más largos que cierran los desfiles.
Aunque reconozco que a veces con los monos la cosa se complica y acabo
caminando encorvada si son demasiado cortos de tiro».
No es lo habitual, pero con solo 14 años, Garrn ya trabajaba eventualmente en Nueva York. «En el tiempo que llevo en la agencia, no recuerdo chicas tan jóvenes», asegura Marta Mota, agente de Women Management. «La edad media de las que empiezan gira en torno a los 17», apunta. «En cualquier caso, en Francia las reglas son estrictas. Los menores de edad solamente pueden aceptar proyectos puntuales algunos fines de semana y en periodos de vacaciones, para no interferir en sus estudios. De hecho, julio es, para nosotros, el mejor mes para evaluar su implicación y ver si de verdad les interesa formar parte de este negocio. Sin perder de vista que todavía son niñas y que a su lado siempre debe haber una persona de la agencia o un familiar», explica. «[Durante esa primera etapa, cuando era menor], todo el mundo me ayudó y fue compresivo conmigo», confirma Garrn. «Mi madre siempre se preocupó por todo lo relacionado con el colegio; y me defendió dentro de la familia porque creía en mí. Y en la agencia, lo mismo. Mi carrera se perfiló poco a poco, respetando en todo momento la agenda escolar. Yo tenía muy claro cuál era mi edad y no podía permitir que me vieran como una mujer adulta antes de tiempo».
Vestido tipo quimono con apliques de cristales (c. p. v.), y sandalias de la colección pre-fall 2014 (c. p. v.).
La descubrieron durante la Copa Mundial de la FIFA que se celebró en su ciudad natal, Hamburgo, en 2006. Dos años después, firmó un contrato en exclusiva con Calvin Klein. «Digamos que partía de cero. Jamás me había planteado la posibilidad de ser modelo. Pero fue poner un pie en la moda y automáticamente empezar a interesarme más y más en lo que hacía, que básicamente consistía en probarme las prendas más increíbles día tras día. Y como he crecido en esta industria, he ido aprendiendo poco a poco de manera natural».
Abrigo de la colección pre-fall 2014 (c. p. v.), vestido con
pechera y cuello de piel (c. p. v.) y botas de pitón de la colección
otoño invierno 2014 (c. p. v.), todo de Gucci.
Entre las más poderosas. «Garrn estaba destinada a transformarse en una máquina de hacer millones», dicen de ella en models.com. Su nombre aparece en el ranking The Money Girls (en el que solo entran las que más dinero generan). Adorada por los fotógrafos más prestigiosos (de Craig McDean a Mario Testino), la alemana se convirtió en mayo de 2013 en el objetivo de otros flashes, más incómodos: los de los paparazis, dispuestos a cualquier cosa para capturar una escena junto a Leonardo DiCaprio, su novio. ¿Cómo se acostumbra una chica a que su vida sea objeto de debate en programas de máxima audiencia? «Intento ignorarlo en la medida de lo posible porque sé que son capaces de decir cualquier cosa con tal de entretener al público», explica. «Prestar atención a este tipo de cosas es inútil. Aunque a veces me resulta difícil leer algunas de las noticias que se escriben sobre mí», reconoce.
Blusa de seda (c. p. v.), short (c. p. v.) y botines de ante
con puntera en piel dorada (c. p. v.), todo de la colección pre-fall
2014 de Gucci. Pendientes de Hervé Van Der Straeten (c. p. v.).
En Brasil, donde se realizó esta sesión de fotos, también gobierna una mujer. Sin embargo, a pocas horas del Mundial, allí las protestas contra la desigualdad siguen amenazando el torneo. «En apenas dos días, con la agenda repleta de compromisos, poco puedes ver. ¡El país es enorme! Solo recuerdo la deliciosa fruta», cuenta. «No creo en los regímenes estrictos. Todo el mundo tiene antojos. Para mí, lo importante es saber qué comes y utilizar ingredientes específicos para crear una rutina. En mi caso, eso supuso eliminar los lácteos y la carne. Lo que nunca podría suprimir de mi dieta son los dulces y el chocolate», reconoce. ¿Y algún batido? «Mi favorito es el de leche de almendras, plátano y espinacas. Aunque me gusta cambiar».
Top de leopardo con detalles en cuero de la colección o-i
2014/2015 (c. p. v.) y pantalón de la colección pre-fall 2014
(c. p. v.), ambos de Gucci.
Blazer de lamé (c. p. v.), top de seda (c. p. v.), pantalón
(c. p. v.) y botines (c. p. v.), todo de la colección pre-fall 2014 de
Gucci.
Top de seda con detalles de cuero (c. p. v.) y pantalón
(c. p. v.), ambos de la colección pre-fall 2014 de Gucci. Pendientes de
Hervé Van Der Straeten (c. p. v.).
Vestido (c. p. v.) y sandalias de ante con detalle de Horsebit (c. p. v.), todo de la colección pre-fall 2014 de Gucci.