Historia de los discursos de 27 de febrero.
Por FELIX BETANCES.
Un
discurso es la organización y estructuración de varias ideas que se
expresan en forma ordenada, con la finalidad de dar a conocer algo, ya
sea en forma didáctica es decir con el objeto de enseñar o instruir; o
con la finalidad de informar, promover u ofrecer algo con miras hacia un
futuro determinado.
A
partir de la proclamación de la Independencia Nacional, 27 de febrero
de 1844 y hasta la fecha 27 de febrero de 2016, la Sala del Congreso
Nacional ha sido escenario, tal y como lo establece la Constitución de
la República; de 172 discursos de Rendición de Cuentas por parte de los
diferentes Presidentes que ha tenido el País.
A
juzgar por la forma de elaboración y manejo que cada mandatario imprime
a su pieza oratoria, se puede decir que cada uno elabora un traje a su
medida.
Año
tras año, al ser evaluados los discursos de los presidentes,
encontramos diversas y variadas opiniones, unas a favor y otras en
contra; es decir que se puede asegurar, que ninguno ha llenado las
expectativas del total de la población ya que no siguen un patrón
establecido, ni tampoco un orden específico.
Son
varios los factores que pueden definirse al respecto: primero, no hay
forma de evaluar justamente la realización de actividades, debido a que
en muy pocos casos, por no decir en ninguno, se trata de programaciones
ni proyecciones previamente planificadas, es decir que cada uno anda
haciendo lo que más le acomoda, haciendo las inversiones en los sectores
y áreas que más les conviene resaltar, dejando de lado en la mayoría de
los casos, las principales necesidades de la población.
Se
convierten en brillantes piezas oratorias, pero vacías de contenido, ya
que dicen gobernar para el pueblo y en nombre de éste, pero sin tomarlo
en cuenta.
Cada
año se somete al Congreso Nacional un proyecto de Presupuesto y una Ley
de gastos públicos, pero a qué sector de la población se toma en
cuenta?, o sea que actúan a nombre del pueblo obviando si este está a
conocimiento de lo que se está haciendo y de si está acorde con lo que
se hace.
Entre
ellos hemos escuchado discursos politiqueros en los que más que rendir
cuentas de los recursos recibidos y gastados o invertidos, han estado
dirigidos más a destacar las cualidades del presidente y a motivar
incluso la necesidad de que éste continúe al frente del poder en caso de
años electorales principalmente.
No
basta la duración de los discursos ni el colorido que cada expositor le
imprima, mientras más abultada es su carga emotiva y económica, peores
son los beneficios que de ellos recibe el pueblo en su ejecución real y
cada año, es mayor la carga económica y el endeudamiento de la sociedad,
además del costo real que año tras año, afecta más y más, los bolsillos
de los ciudadanos.
Finalmente
y lo más lamentable de todo, es que en cada período, se engrosa la
lista de los que se hacen millonarios a costa de los recursos del
pueblo, con la cobija de quienes nos gobiernan y apoyados en cada
Presupuesto Nacional, mientras que inversamente proporcional, también
aumenta el listado de pobres e indigentes, desamparados de la caridad
pública.
¿Cambiará esto alguna vez o será un destino eterno?.
