César Medina
lobarnechea1@hotmail.com/Tomado de Listin Diario
Lo
malo de estas elecciones fue su resultado previsible porque el mayor
esfuerzo opositor se concentró en deslucir el triunfo del ganador y no
en prepararse para dar batalla en las urnas. Conscientes de la derrota,
los opositores fueron a una crisis, que no a auscultar la voluntad de la
mayoría...
...Los
más optimistas llegaron al último día pensando en la posibilidad de una
segunda vuelta que no contemplaron jamás las encuestas más prestigiosas
que estimaron siempre la ventaja del candidato ganador en cerca de 30
puntos porcentuales.
...Paradójicamente,
para el oficialismo “lo malo de lo bueno” fue su enorme ventaja que le
hizo confiar que le bastaría esa gran diferencia para hacer su triunfo
incuestionable, y descuidó elementos esenciales para solidarizarse con
la Junta en el empeño de que el proceso se revistiese de transparencia.
En
el escenario en que el presidente Danilo Medina acudió a la reelección,
lo único que estaba asegurado era su triunfo. Sobre esa realidad debió
volcarse el mayor empeño del Partido de la Liberación Dominicana. Que no
para ganar unas elecciones definidas de antemano pero sí para cerrar la
mínima brecha a su cuestionamiento...
...Y
eso sólo podía lograrse a través de mecanismos de solidaridad al órgano
rector de los comicios que en las semanas previas a las elecciones
quedó a merced de la manipulación oposicionista que frustró los avances
aprobados dos años antes para el escrutinio del sufragio.
...La brecha abierta
La
oposición identificó la única falla que presentaban unas elecciones de
por sí complejas: un nuevo sistema de escrutinio electrónico con
debilidades ostensibles, a la vista de todo el mundo...
...Testarudo
como mula mañosa, el presidente de la Junta Roberto Rosario se negó a
admitir errores en el nuevo sistema de conteo a pesar de que quedaron en
evidencia en las tres pruebas previas ya sea por problema de
conectividad, por falta de energía eléctrica, por erre o por ye. Pero de
que las hubo, las hubo.
Tiempo
de sobra tuvo Rosario para presentar una alternativa efectiva para el
escrutinio antes de que la argucia opositora le impusiera a través del
pleno de la propia Junta el doble conteo --electrónico y manual--,
dándole prevalencia al método tradicional en caso de alguna falla.
No
quiso el presidente del organismo comicial “curarse en salud” antes de
que le impusieran una “solución manual” para la que no se preparó... El
resto era simple: provocar el colapso del sistema electrónico.
...Recostado del triunfo
El
Partido de la Liberación Dominicana, los partidos aliados, el gobierno,
el presidente Medina y el resto, se durmieron en sus laureles
recostados del triunfo seguro y no se prepararon jamás para la jugada
opositora.
El
PLD organizó con eficiencia el llamado “día D” para movilizar a su
gente a través de un viejo padroncillo de electores que identifica su
voto. De por sí, ese aparataje cuesta cientos de millones de pesos
--algunos exagerados dicen que miles de millones--, pero descuidó el
elemento esencial de evitar que su mayoría fuese cuestionada.
...La
verdad es que en el PLD y en el gobierno pensaron que mal hacían si
mostraban algún interés en el procedimiento que aplicara la Junta: “Como
quiera ganamos...”, se regodeaban entre ellos.
...Pero se equivocaron medio a medio. ¡Ahí estaba la trampa!
