Carlos Batista/Tomado de Dicom
Ocho,
diez, doce razones podríamos reunir de un tirón. Las que recordamos
enseguida sin que nadie nos ayude. Y aquellas que junto a amigos o
familiares vamos asintiendo.
Son muchas las razones por las que Danilo y su gobierno son admirados en el mundo.
Las
visitas sorpresa para democratizar el crédito y propiciar el resurgir
del campo y el crecimiento de la economía de 7% (el mayor de América).
Los
capitales que se interesan por invertir porque van a ganar buen dinero
seguro. (Nuestro país solito recibió el 39% de toda la inversión
extranjera en El Caribe).
La
Revolución Educativa que ha propiciado la jornada escolar extendida,
con más horas de clase, más de 23 mil aulas construidas y/o reparadas.
Más
cuidado y solidaridad en escuelas y liceos públicos. Lograr la hazaña
de incorporar la mitad de todos los estudiantes a recibir desayuno,
almuerzo y merienda.
Democratización de las compras públicas con transparencia y en beneficio mipymes.
Democratización del crédito urbano y rural a favor de micro y pequeños emprendedores, asociaciones y cooperativas.
Regularización de extranjeros en condición migratoria irregular más exitoso en el mundo, con orden y humanidad.
Ser República Dominicana de los pocos países del mundo que aumentó su superficie boscosa.
Y no puede faltar una de las razones por las que se le admira en el mundo: la humilde cercanía de Danilo a la gente.
Hay
que viajar, conversar con extranjeros, para escuchar con asombro lo
bien enterados que están sobre los logros del gobierno de Danilo.
Esa
capacidad de Danilo de interesarse sinceramente en el otro, de dialogar
y encontrar soluciones prácticas de aplicación inmediata.
Finalmente, como hacconvertido el amor al prójimo en leitmotiv de sus políticas y a la vez en valladar de la indiferencia.
