Martín Adames.- En su informe de “política económica, deuda pública y mercados financieros en tiempos de pandemia”, el Banco Central destacó que a pesar de la difícil coyuntura que ha impuesto la crisis, una vez más se ha observado la resiliencia de la economía dominicana ante choques externos.
Citaron que luego de que la economía alcanzara su punto más bajo con una
caída del PIB real de casi 30.0% interanual en abril 2020, la economía
dominicana fue moderando su tasa de disminución hasta situarse en diciembre de
2020 en apenas -1.0%, y esperan que pasado el primer trimestre de este año la
economía presente crecimiento positivo, acelerándose hasta cerrar el año en
torno a 5.5%-6.0%.
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Argumentaron que al igual que otras economías de América Latina, República
Dominicana se ha beneficiado de las favorables condiciones de liquidez que se
han observado en los mercados de capitales internacionales. En este contexto,
el país a través del Ministerio de Hacienda ha realizado operaciones de manejo
de deuda que le han permitido generar ahorros importantes para el periodo
2021-2025 de más de US$1,100 millones en el pago de intereses, a la vez que ha
podido gestionar recursos frescos a tasas de interés muy bajas.
“Estas acciones han recibido la opinión favorable de la calificadora de
riesgo Fitch, firma que recientemente publicó un informe resaltando el impacto
positivo de estas operaciones al reducir el riesgo de financiamiento de corto
plazo del país en plena pandemia”, dice el informe.
La política económica implementada desde el gobierno y el banco central
continuará realizando esfuerzos para proteger a los sectores más vulnerables de
la economía y preservar empleos, colaborando con los esfuerzos realizados por el
sector productivo de la nación para lograr la reactivación. En la medida que el
proceso de recuperación gradual continúe en el marco de una gran campaña de
vacunación y se apliquen reformas estructurales, como los pactos eléctrico y
fiscal, la economía podría acelerar su crecimiento aún más, creando las
condiciones para revertir la tendencia exhibida por el endeudamiento durante el
periodo de la crisis de salud.
En este contexto, se generaría un mayor optimismo que impulsaría nuevos
proyectos de inversión y un aumento en el consumo, en un entorno de estabilidad
y de mejora en los indicadores sociales.
